Los retos del nuevo ministro

Los desafíos del sucesor de Luis de Guindos al frente del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad pasan por ponerle la guinda a la recuperación económica reduciendo la deuda pública, liberalizando el comercio, unificando el mercado español, reestructurando la industria o impulsando la transformación digital.

Seis años y un par de meses es el tiempo que ha tenido Luis De Guindos para sacar a España de una profunda crisis. De estar en el fondo del pozo, hemos pasado a ser una de las referencias financieras en Europa gracias a una recuperación casi milagrosa que lleva la firma del exministro de Economía, quien ocupará, a partir de ahora, la vicepresidencia del Banco Central Europeo. Lo peor de la tormenta ya ha pasado y parece que De Guindos lo ha dejado todo bien amarrado. Su sucesor sólo tiene una tarea, que las cosas sigan como están.

El presidente de OneToOne Corporate Finance Group, Enrique Quemada, afirma que «el ministro de Economía siempre recoge tendencias y es difícil que se las cargue. Las previsiones de los dos próximos años apuntan a un crecimiento gracias al aumento de la productividad de las empresas españolas y de las exportaciones. Lo único que tiene que hacer es no estropearlo».

Si las circunstancias no se tuercen, el sustituto de De Guindos podría optar a un notable en la evaluación de su trabajo sin mover demasiado. Pero si desea optar a la excelencia, deberá reducir el impacto de los defectos que mantiene nuestra economía, rastros de la crisis que permanecen como la privatización de Bankia, rebajar el déficit público o la reestructuración industrial. Para poner la maquinaria en marcha, primero es necesario que desde Economía se ponga toda la carne en el asador para sacar adelante los Presupuestos de 2018.

Sareb

Cuando se logre, el margen de acción del nuevo ministro será mayor y podrá actuar en los trabajos pendientes. Uno de los más importante es respectivo a la Sareb, la sociedad fundada en 2012 para recibir activos tóxicos relacionados con el sector inmobiliario que pertenecían a los bancos para así sanearlos. Llegó a acumular alrededor de 200.000 de estos activos y ya ha vendido 65.000. No obstante, todavía es escaso y, de hecho, se le ha pedido al «banco malo» que acelere. Este impulso es uno de los desafíos que enfrentará el sucesor de De Guindos, que se encontrará con una buena noticia: Sareb lanzó hace poco una plataforma en la que realizar subastas por internet y, así, agilizar las ventas.

Bankia

Otra de las instituciones fundadas por el Estado para aliviar los efectos de la crisis, el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) también deberá centrar las miradas del nuevo ministro. El organismo inyectó 4.465 millones en Bankia para salvarlo, y una vez conseguido el objetivo hay que dar marcha atrás y volver a privatizarlo. El proceso ya ha empezado y en diciembre el FROB vendió el 7% de sus acciones por 818,3 millones. Aún le queda un 60% y se espera que, a finales del 2019, se haya deshecho de ellas. Pero no hay que vender a lo loco, y el ministro tendrá que recuperar la mayor parte posible del dinero invertido.

MiFID II

El sistema financiero está en plena revolución por la norma europea MiFID II. La legislación afecta a los mercados, la digitalización y transparencia de los bancos, y la protección de los clientes, con el objetivo de que no se repitan las malas prácticas que nos condujeron a la crisis. La Unión Europea (UE), visto el retraso que lleva España en aplicarla, ya nos ha apretado las tuercas y el sustituto de De Guindos deberá encabezar la incorporación de MiFID II al sistema financiero.

Deuda pública

La deuda pública tiene que estar en el centro de la diana del nuevo ministro porque es la gran lacra que arrastamos. En 2007, era del 35,6% del Producto Interior Buto (PIB), y en 2014 alcanzó su máximo histórico con un 100,4%. De Guindos, durante su mandato, ha enfrentado la rebaja de la deuda que en 2017 cerró en un 98,08%, cumpliendo las expectativas de Economía, pero aún situado en los 1.144 billones de euros.

Este lastre, por su parte, tendrá que reducirse aún más de forma casi obligada porque, de lo contrario, nos puede salir muy caro. Según Quemada, «ahora apenas pagamos intereses por la deuda, ya que los tipos están a cero, pero cuando suban también lo hará el déficit». Y el aumento de los tipos por parte del Banco Central Europeo es una de las previsiones a corto plazo para volver a la normalidad. No obstante, Isabel Giménez, directora general de la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros (FEBF) cree que la deuda española tiene una buena oportunidad para ser traspasada: «La mayor preocupación es la calificación de S&P en marzo por ver si mejora la nota. De momento, la deuda pública está en un momento dulce, ya que hay mayor apetito diferencial por ella porque lideramos el crecimiento europeo y la remuneramos como país periférico. En dos meses, el Tesoro ha cubierto un 33% de sus necesidades de financiación a largo plazo con emisiones de bonos y obligaciones».

Internacionalización

Su nombramiento otorga a nuestro país una mejor posición en Europa, cuyos estados han sido nuestros principales socios en uno de los mejores trabajos de De Guindos, el mercado exterior. El anterior ocupante de la cartera de Economía ha internacionalizado los negocios de España. Ante la rebaja de la demanda interna, la venta de productos al extranjero fue la mejor solución, incrementando su volumen un 43% en la última década hasta alcanzar los 277.604 euros. El nuevo ministro deberá sostener los altos niveles de exportación como clave de la mejora de nuestra economía, según explica Quemada: «Las previsiones de los dos próximos años apuntan a un crecimiento gracias al aumento de la productividad de las empresas españolas y también de las exportaciones».

Industria

Las ventas al extranjero constituyen uno de los pilares que sostienen la industria, tan necesitada de colocar sus productos en el mercado. Aunque los datos de las exportaciones sean positivos (y pueden mejorar), la industria tiene ciertas carencias que cubrir. El directivo de la Confederación Empresarial Independiente de Madrid (CEIM), Francisco Aranda, señala puntos en los que el nuevo ministro debe trabajar: «Favorecer las ventas fuera de la UE para evitar concentrar riesgos y abrirse a más mercados; fomentar la diplomacia económica, cuyo objetivo es potenciar las exportaciones de las empresas y contribuir a la proyección internacional de la industria; acometer una promoción activa de la marca ‘‘Made in Spain’’ como distintivo de los productos fabricados en nuestro país, lo que contribuiría al crecimiento de la actividad industrial; y mejorar la competitividad del factor laboral a través de un marco de relaciones laborales basado en la flexiseguridad y unos salarios indexados a la productividad, además de actualizar el catálogo de especialidades formativas ligadas a la industria en base a las necesidades reales de las empresas y mejorar la FP».

Mercado único

El comercio también reúne varias tareas pendientes para el nuevo ministro. Entre ellas, se encuentran la liberalización de los horarios de los establecimientos en todas las comunidades autónomas, el incentivo del consumo, la creación de un mercado único para España o la continuación de la adaptación al llamado «e-commerce», que en el segundo trimestre de 2017 aumentó un 23,4% hasta alcanzar los 7.338,1 millones de euros.

Aurelio del Pino, presidente de la Asociación de Cadenas Españolas de Supermercados, comenta que «sin duda, el comercio interior es una de las áreas más importantes para la política económica, tanto por su peso en el empleo y en el PIB, como por su papel tractor de otros sectores, como el agroalimentario, por su capacidad innovadora o por sus efectos en la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, del territorio y del medio ambiente. Sin embargo, seguimos teniendo muchos obstáculos a la unidad de mercado y una legislación restrictiva en materia de horarios y de apertura y de gestión de los establecimientos comerciales que lastran el crecimiento y la competitividad de las empresas frente al comercio electrónico y los nuevos retos y necesidades de los consumidores».

Liberalización

El «e-commerce» ayuda a romper barreras al comercio, democratizar, aumentar la competencia y bajar los precios. Además, será relevante en los próximos años, en los que se prevé una subida de los costes. Bankinter estima que, en 2018, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se mantenga en una tasa interanual del 1,4%, igual que el año anterior, pero en 2019 será del 1,5%. Así, cuidar la inflación será uno de los retos del nuevo ministro que, para contener los precios, tendrá que, como explica Enrique Quemada, plantearse liberalizar la acción de negocios que ofrecen servicios más baratos como Uber o Amazon.