CC OO y UGT no firmarán una subida salarial inferior al 1,5%

«Hay que repartir la riqueza vía negociación colectiva», ha dicho hoy el secretario general de UGT, Pepe Álvarez

Los secretarios generales de UGT y CCOO Pepe Álvarez (hablando) e Ignacio Fernández Toxo, respectivamente, en declaraciones a los medios al inicio de la manifestación convocada por los sindicatos
Los secretarios generales de UGT y CCOO Pepe Álvarez (hablando) e Ignacio Fernández Toxo, respectivamente, en declaraciones a los medios al inicio de la manifestación convocada por los sindicatos

El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, ha asegurado que los sindicatos «no van a permitir que el incremento de beneficios de las empresas haya alcanzado niveles de 2008 y que los salarios no tengan el correspondiente aumento».

CC OO y UGT consiguieron reunir en Madrid alrededor de 20.000 personas (12.000, según la delegación del Gobierno y 50.000, para los organizadores) para declararle formalmente la guerra a la Confederación Española de Organizaciones Empresariales en materia de negociación salarial. Pepe Álvarez, secretario general de UGT, destacó una hora antes de que diera comienzo la manifestación a un grupo de periodistas, entre los que se encontraba LA RAZÓN, que no quería tomar más cafés con los representantes empresariales sin otros argumentos y que el problema de que las conversaciones entre las dos partes estén prácticamente paralizadas está en la banda baja de la horquilla que la CEOE ha presentado, no en la alta. «No pienso firmar nada por debajo del nivel previsto de IPC (1,5% en términos de deflactor del consumo privado). Que me echen de UGT si no». Y es que, en la parte alta, aunque el 2,5% de revisión salarial que han firmado trabajadores y representantes de las grandes empresas de distribución sería el objetivo, los sindicatos no verían del todo mal un aumento del 2% para este año.

Bajo el lema «No hay excusas. A la calle», la manifestación partió del Paseo del Prado sobre las 12.10 minutos, para alcanzar la Puerta del Sol 50 minutos después. En el trayecto en el que tampoco fueron coreadas demasiadas consignas, los manifestantes portaban más pancartas alusivas a la corrupción y menos centradas en la negociación salarial, que ya fueron exhibidas en las anteriores convocatorias sindicales, como «Tu sobre es mi recorte», «tu botín, mi crisis» o «el PP no es un partido, es una mafia».

Para el líder de UGT, «hay razones más que sobradas para salir a la calle», porque cree que ha llegado el momento de repartir la riqueza por la vía de la negociación. El 1 de mayo, dijo, «tiene que ser un punto de inflexión» para conseguir los objetivos de la sociedad española. A pesar de su tono tradicionalmente dialogante, Pepe Álvarez dio un paso adelante en la celebración del 1 de mayo: « Si no hay un convenio marco que sirva de paraguas para la negociación colectiva, el proceso de conversaciones para la firma de los convenios sectoriales y de empresa se va a convertir en un calvario para los empresarios».

Un acuerdo difícil

En este mismo aspecto, Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CC OO, el secretario general de CC OO, Ignacio Fernández Toxo, apuntó que es necesario alcanzar un pacto salarial, a pesar de que «no sabe si será posible». No obstante, recalcó que la voluntad de las organizaciones sindicales es alcanzarlo teniendo en cuenta que los salarios «tienen que crecer» y tienen que estar garantizados por una cláusula que permita evitar que «la erosión pueda devaluarlos a final de año».

Además de los salarios, Toxo ha dejado claro que el país está viviendo una situación que se caracteriza por el paro, la pobreza, la desigualdad y ahora por el «tufo de corrupción. Estos son cuatro elementos determinantes de la vida económica y social y política del país», añadió Toxo antes de que diera comienzo la marcha.

«España lleva dos años de crecimiento económico y ahora la economía tiene que alinearse con las necesidades de las personas; es un momento para establecer un plan de choque, que no está en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) presentados por el Gobierno, por el empleo, por la erradicación de la pobreza dando salida a la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) de la renta mínima en el Parlamento», apuntó.

El tema de la corrupción ocupó buena parte de las intervenciones de los secretarios generales de las centrales sindicales, pero, sobre todo, de Alberto Garzón y Pablo Iglesias, que se acercaron a la plaza de Cibeles, cabeza de la manifestación, para expresar su apoyo a los representantes de los trabajadores, pero especialmente a la presentación de una moción de censura contra el Gobierno que preside Mariano Rajoy. Aunque la frase más ingeniosa hay que atribuírsela a Pepe Álvarez: «Estamos ante un proceso de corrupción pornográfico».

Pablo Iglesias mantiene su intención de presentar la moción de censura y por ello pidió al PSOE que reflexione, porque se «trata de un problema de España; una urgencia del país». Alberto Garzón también utilizó la «excepcionalidad», tanto en el aspecto económico como en el político. Para unirlos, Garzón destacó que «la corrupción, al final, es meter la mano al bolsillo de los trabajadores». En el apartado meramente económico, la manifestación es la «última línea de defensa de la clase trabajadora».