Pemex ataca a Brufau tras prometer al Gobierno paz social en Repsol

Usa datos erróneos para criticar el salario del presidente de la empresa española

La Razón
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Pemex no tiene intención de sellar un pacto con Carlos Slim o de convocar una junta extraordinaria de accionistas para relevar a Antonio Brufau al frente de Repsol. Ése es el mensaje que la petrolera mexicana transmite ahora oficial y públicamente después de que en los últimos días se aireasen sus intenciones de asaltar el control de la firma española. Muy al contrario, los directivos mexicanos le transmitieron el pasado viernes a José Manuel Soria que su intención oficial es «incrementar la colaboración» con la firma española en aspectos como el del refino, según dijo al mediodía de ayer el ministro de Industria español.

Sin embargo, las intenciones expuestas a Soria poco cuadran con la nueva andanada que horas después lanzó el director general de Pemex, Ricardo Lozoya, contra Brufau. En una comparecencia en el Congreso mexicano, Lozoya mostró un dudoso espíritu colaborador y conciliador con Repsol al arremeter de nuevo contra el presidente de la compañía española. En esta ocasión, el pretexto fueron sus emolumentos. El directivo de la petrolera mexicana consideró demasiado elevado un salario de «ocho millones de dólares al año dado que los resultados [de Repsol] están por debajo del resto de sus competidores. «La relación entre el retorno para el accionista y la compensación a los administradores está completamente fuera de las normas internacionales», afirmó Lozoya, que aseguró que el retorno de su participación en Repsol ha sido de «cero» desde que la adquirieron y que la media de las petroleras europeas es del 87% y el de las grandes corporaciones internacionales, del 69 por ciento.

El dato del salario de Brufau ofrecido por Lozoya a los congresistas mexicanos no cuadra, sin embargo, con el recogido en las cuentas anuales de Repsol, 4,89 millones de euros, inferior al que perciben los primeros directivos de otras multinacionales.

Si las palabras de Lozoya sobre Brufau no parecen propias de alguien dispuesto a tender puentes, el proceder de la petrolera mexicana en los últimos meses tampoco apunta a la colaboración. En enero de 2012, ambas compañías sellaron un pacto industrial estratégico para diez años. El protocolo, que cerraba de forma definitiva la crisis que en los meses previos enfrentó a la petrolera mexicana con la dirección de la española, recogía la intención de ambas compañías de colaborar en áreas de negocio como «upstream» –exploración y extracción– o «downstream» –distribución–. Sin embargo, fuentes del sector aseguran que, pese a la vigencia del mismo, la compañía mexicana apenas ha mostrado voluntad por desarrollarlo. «Repsol ha realizado alguna propuesta dentro de las oportunidades que se han presentado, pero Pemex no ha dado pasos en la misma dirección», explican.

El líder opositor argentino pide diálogo a YPF

El líder de la oposición argentina, Sergio Massa, achacó ayer el descenso de la inversión en su país a una pérdida de confianza que atribuyó al retroceso de la seguridad jurídica por maniobras como la que realizó el Gobierno argentino para arrebatar a Repsol su filial suramericana. El diputado electo del Frente Renovador, que ofreció una conferencia en el Club Siglo XXI, urgió al Ejecutivo de Cristina Fernández de Kirchner a buscar una solución pactada, porque es «muy importante que haya diálogo entre Argentina y sus inversores y entre Argentina y el resto de países para resolver cualquier conflicto que surja». Lo cierto es que el último paso dado por Kirchner no parece avanzar en esta dirección, pues acaba de promocionar a ministro de Economía a Axel Kicillof, uno de los precursores de la expropiación de YPF.