Tres siglos de trabajo para ganar lo mismo que los más ricos en un año

El 10% de los trabajadores más cualificados del planeta concentra la mitad de salario mundial. 650 millones de personas con los salarios más bajos percibe menos del 1% del ingreso laboral

Las diferencias salariales entre países son abismales
Las diferencias salariales entre países son abismales

La desigualdad salarial entre trabajadores es un tema tan viejo como la creación de los propios salarios, y no tiene visos de que vaya a cambiar a corto plazo. A mayor cualificación del trabajador, mejor debería ser su salario. Este axioma tendría que ser la base de casi todo. Sin embargo, las diferencias salariales entre países, empresas o puestos de trabajo son abismales. Lo que unos ganan en un año, otros necesitarían trescientos para alcanzarles. Un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) revela que la mayoría de masa laboral del mundo recibe un salario por debajo del mínimo exigible. “El 10% más pobre tendría que trabajar tres siglos para ganar lo mismo que logra el 10% más rico en un año”, fue el clarificador ejemplo puesto por el economista del Departamento de Estadística de la OIT, Roger Gomis, durante la presentación del estudio, para explicar la desigualdad existente.

La OIT alerta de que a mayor pobreza en un país, más desigualdad salarial. Así, el salario de un trabajador sin cualificación -haciendo la media de los sueldos de todos los países del mundo- es de apenas 175 euros mensuales. Sobre base, el informe denuncia que el 10% de los trabajadores con los salarios más altos recibe casi la mitad de las remuneraciones mundiales, y que 650 millones de empleados con los salarios más bajos -el 20% de los trabajadores del mundo- percibe menos del 1% del ingreso laboral mundial, en un mercado global donde el sueldo mensual medio del 10% más rico alcanza los 6.622 euros y el del 10% más pobre apenas llega a 20 euros.

Aunque media un abismo entre los países más desarrollados, los emergentes y los del tercer mundo, la desigualdad en términos absolutos se ha reducido, al pasar del 55,5% al 48,9% la riqueza concentrada por el 10% de trabajadores más ricos. Este acercamiento tiene su base en el desarrollo económico de las dos principales potencias emergentes: China e India, con una gran acumulación de población. Si no se tuvieran en cuenta sus estadísticas, las cifras apenas hubieran variado durante la última década.

Es sin embargo en las economías con más producto interior bruto, donde los datos revelan una mayor desigualdad con respecto a mediados de la década pasada. El 20% de trabajadores que recibe salarios más altos habría pasado de concentrar el 51,4% de las remuneraciones en 2004 a tener el 53,5% en 2017, mientras que las clases media y baja saldrían perdiendo. El 20% de asalariados que se encuentra en la parte más baja de la estadística pasaría de ganar el 3,9% del total en 2004 a sólo el 3,5% en 2017, mientras que el 60% de la mitad de la tabla bajaría del 44,8 al 43% en esos 13 años. Los datos demuestran que, en términos relativos, “el aumento de los salarios laborales más altos va asociado con pérdidas para todos los demás”, ya que tanto los trabajadores de clase media como los de ingresos más bajos ven disminuir su participación en los ingresos, detalla el informe.

El estudio indica que los países menos desarrollados son a la vez los que presentan mayor concentración salarial en las partes altas de la tabla, siendo naciones como RD Congo, Costa de Marfil, Liberia, Níger o Uganda las más desiguales al concentrar su 10% más rico de trabajadores el 70-80% del total de ingresos del país.

«La desigualdad de la remuneración a nivel nacional está aumentando», concluye la OIT.