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Una segunda vida para Caramelo

Una segunda vida para Caramelo
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La marca de moda gallega encara con ilusión su nueva etapa de la mano de Inveravante. Con una imagen totalmente renovada pero fiel a sus raíces, espera alcanzar el equilibrio financiero al concluir la temporada.

Caramelo inicia una nueva etapa. La firma de moda, 100% española, se reinventa tras 45 años de historia, pero lo hace fiel a la filosofía que la corvirtió en una de las marcas más queridas de nuestro país. Y es que Caramelo, de profundas raíces gallegas, creativas y emprendedoras como sus habitantes, siempre ha estado ligada a la elegancia, a la calidad y al diseño. El año 2013 supuso un verdadero punto de inflexión para la compañía. Un concurso de acreedores marcó su nuevo rumbo de la mano de Inveravante, la sociedad que en 2007 adquirió la empresa.

El director general de la nueva Caramelo, Enrique Fernández del Riego, gran conocedor del sector –ha trabajado con anterioridad en firmas de primer nivel como Cortefiel y Mark&Spencer– asegura que «la familia» que conforma el equipo de la compañía encara la nueva etapa con muchísima ilusión, una confianza en el futuro que los clientes ya perciben y que ha comenzado a dar sus frutos. Y es que esperan que, cuando concluya la temporada –en febrero de 2016– puedan alcanzar el equilibrio financiero, «todo un logro», más si se tiene en cuenta el entorno adverso para el «retail» propiciado por la crisis económica. «Por diversas circunstancias, Caramelo no consiguió mantener su ADN que tan buenos resultados le había dado en el pasado. En este nuevo periodo, queremos reconducir la marca hacia sus valores originales», afirma Fernández del Riego. La calidad y diseño propio para una clientela con un poder adquisitivo medio-alto son los pilares sobre los que se quiere sustentar la compañía en su «segunda vida». Unas cosas «bien hechas» que van más allá de la confección. Y es que, tal y como asegura el director general de la empresa, «la calidad es una filosofía en el día a día, que pasa tanto por unos buenos proveedores, como por los procedimientos y sistemas de trabajo adecuados», indica.

Aunque las tendencias de cada temporada son un claro referente para la firma española a la hora de diseñar sus colecciones, Caramelo quiere dejar su impronta en cada prenda, dejando su sello propio en cada una de ellas. «Adaptamos los tejidos y tendencias a nuestra personalidad», añade.

Para que esta renovación se pueda ser percibida por la clientela, la compañía ha adoptado una nueva identidad gráfica y un nuevo diseño para sus tiendas. Actualmente, Caramelo cuenta con 54 puntos de venta repartidos por España y Marruecos. En concreto, tiene 12 tiendas propias en A Coruña, Madrid, Bilbao, Oviedo, Santiago, Santander, León, San Sebastián, Casablanca y Tánger; y dispone de 42 «corners» en los grandes almacenes de El Corte Inglés. Como toda compañía inquieta, tiene importantes planes de expansión, que pasan por nuevas aperturas, algunas de ellas incluso al otro lado del Atlántico. «Estamos mirando iniciar un proyecto en régimen de franquicia en países como Chile, Colombia o Perú. Se trata de mercados muy interesantes tanto por su desarrollo económico, como por la cultura de la moda que existe en ellos».

Lento, pero seguro

Sin embargo, Fernández del Riego puntualiza que no tienen ninguna prisa, ya que prefieren hacer las cosas con paso lento, pero seguro. «Creemos que el camino que estamos siguiendo es bueno. Sin embargo, queremos hacerlo todo con prudencia y paso a paso. No se trata de crecer mucho rápidamente, sino de hacerlo bien, más en un mercado que aún está en recuperación», añade.

Al contrario de la tendencia en el mundo del textil, rodeado de proveedores asiáticos, Caramelo ha trasladado la producción a la Península Ibérica. Así, en Portugal se confecciona el 90% de la ropa; mientras que zapatería y marroquinería se fabrican en las localidades de Elda (Alicante) y Ubrique (Cádiz). «Las condiciones de fabricación en España y Portugal son magníficas y la calidad es excepcional. Además, la cercanía nos hace tener un mayor control. Nuestros proveedores, además de colaboradores, son amigos. Estamos muy orgullosos de esta relación. Asimismo, como queremos ir despacito, no necesitamos tener una capacidad de producción brutal. No obstante, esto no quiere decir que no tengamos proveedores en Asia muy especializados, como en lo referente a prendas confeccionadas con tejidos tecnológicos», explica.

Otro de los símbolos del cambio de la compañía es su nueva sede de Vío, muy cerca de A Coruña. Con una superficie de más de 4.000 metros cuadrados, en las que se diseñan las colecciones y se realizan labores de acabado, se ha convertido en su verdadero centro neurálgico.

Campaña de Navidad

La Navidad se ha echado encima y Enrique Fernández del Riego se muestra muy optimista no sólo de cara a esta campaña, sino también con la vista puesta en las rebajas de enero, unas fechas claves para el sector. «Hay señales evidentes de recuperación en el país en su conjunto. El «retail» es un termómetro de la situación del mercado y, en este sentido, tenemos muy buenas expectativas para diciembre y enero. Creo que si la situación continúa así, en 2016 todos nos vamos a beneficiar enormemente», concluye Enrique Fernández del Riego.

Caramelo vuelve así a ser uno de los «buque insignia» de la moda «made in Galicia», abriéndose a un nuevo concepto que pretende resaltar el carácter cosmopolita de esta marca nacida en A Coruña, no muy lejos de lo que un día fue el fin del mundo.