Política

Junqueras y Romeva planean una presidencia rotatoria sin Mas

Acuerdan que si Juntos por el Sí no logra la mayoría absoluta y necesita el apoyo de la CUP, se turnarán cada seis meses. La decisión se tomó en los últimos días a espaldas del presidente catalán

La táctica de Oriol Junqueras (izquierda) y Raül Romeva (centro) es la de «repartirse el pastel» sin contar con Mas
La táctica de Oriol Junqueras (izquierda) y Raül Romeva (centro) es la de «repartirse el pastel» sin contar con Mas

El frente de izquierdas avanza y la soledad de Artur Mas es cada día mayor. Las últimas encuestas, que no otorgan una clara mayoría absoluta a la lista independentista, han activado las alarmas en Esquerra Republicana, cuyo líder, Oriol Junqueras, ejerce de auténtico «apagafuegos» en el seno del partido. Según aseguran fuentes de la propia lista Juntos por el Sí, el nuevo pacto contra el actual presidente de la Generalitat es ya un hecho. El número uno de la candidatura, Raül Romeva, ha mantenido en los últimos días varias reuniones con Junqueras, a espaldas de Mas, para diseñar el escenario del 28-S. Si como vaticinan los sondeos, el apoyo de la CUP llegase a ser necesario, los republicanos y el candidato comunista trabajan en una fórmula que cimente el bloque de izquierdas: una presidencia rotatoria del Gobierno catalán, para ambos y cada seis meses, que dejaría completamente fuera de juego a Artur Mas y a Convergència.

La fórmula no es nueva y ya comenzó a fraguarse después de la negativas sucesivas de la CUP a respaldar a Mas como futuro presidente de la Generalitat de Cataluña. Tanto el cabeza de lista de la formación antisistema, Antonio Baños, como la número dos, Anna Gabriel, han insistido en que no apoyarán a un político «corrupto y de derechas». Así se lo espetó la propia Gabriel a Romeva en el último debate televisivo celebrado en una cadena catalana en Barcelona. «Con Mas, ni al recreo», aseguran testigos presenciales que le dijo la candidata de Unidad Popular al propio Romeva. Escuchado por Junqueras, ambos salieron del plató y se dirigieron a un restaurante cercano. Durante casi tres horas hablaron de la situación y diseñaron el escenario. «Los dos se ven como presidentes y nosotros a casa», lamentan dirigentes convergentes muy críticos con la deriva de Artur Mas. «Se ha cargado el partido y todo un legado de años para acabar como el tonto útil de ERC», añaden.

Fuentes de Esquerra explican que el modelo es similar al ya ensayado hace años en el Gobierno autonómico de Canarias, motivado por la tradicional rivalidad entre Tenerife y Gran Canaria. Ello propició una presidencia del archipiélago rotatoria, con la aprobación del partido bisagra y decisivo en las islas, Coalición Canaria. Así, cada seis meses la sede del Gobierno regional oscilaba entre las dos capitales, los llamados «chicharreros» en Santa Cruz de Tenerife, y los «canariones», en Las Palmas de Gran Canaria.

Miembros de la candidatura separatista reconocen que esta es una buena fórmula para colmar las aspiraciones de Junqueras y Romeva, que no desean en ningún caso renunciar al poder y a excitar las iras de la CUP, cuyos votos serían necesarios para la formación de Gobierno a tenor de lo que se desprende de los últimos sondeos.

Según fuentes de la candidatura secesionista, los encuentros entre Raül Romeva y el líder de Esquerra Republicana se activaron después del escándalo Sumarroca, los registros en la sede de la Fundación de Convergència y las manifestaciones de la CUP contrarias a dar su respaldo a Artur Mas.

«Para echarle»

La sombra de la corrupción preocupa gravemente a ambos dirigentes, en especial a Junqueras, que tiene problemas internos en su propio partido. El sector duro de Esquerra persiste en su petición de no avalar a Mas como futuro presidente de La Generalitat si el resultado del próximo domingo no logra mayoría absoluta. De la misma opinión son Romeva, los radicales de la CUP e, incluso, los de Podemos y su marca «Cataluña si es pot». «La izquierda ha metido a Mas para echarle después», aseguran dirigentes críticos del entorno convergente.

Las divisiones son cada vez mayores en la lista independentista. La situación la definen muy bien los críticos de Convergència: «Romeva y Junqueras necesitan una alianza porque la CUP aprieta». En efecto, los integrantes de la Candidatura de Unidad Popular lo tienen más que claro: «No apoyaremos a un corrupto y de derechas». Así de contundentes han sido el número uno, Alfonso Baños, y la siguiente, Anna Gabriel. En similares términos se ha expresado el número uno de la marca de Podemos, «Cataluña si es pot», Lluis Rabell. Un dirigente vecinal encuadrado en movimientos muy radicales que tampoco apoyaría «al burgués de un partido salpicado por la corrupción».

La soledad de Artur Mas es palpable y únicamente una rotunda mayoría absoluta el domingo le salvaría de acabar en la hoguera. Fuentes del bloque independentista coinciden en señalar que Raül Romeva es «el caballo de Troya» que Junqueras le metió a Mas, una vez que éste fue obligado a tragar con la lista única. Y que ahora los dos dirigentes quieren «chupar poder y repartirse el pastel».

La alianza Junqueras-Romeva llega hasta el punto de que algunos juristas ya trabajan en esta modalidad de presidencia rotatoria. «Un nuevo disparate», en palabras de dirigentes de los partidos constitucionalistas. También circulan numerosas informaciones por Barcelona que sitúan a Artur Mas fuera de España en caso de no conseguir una holgada victoria en estas elecciones.

En su entorno reconocen que el presidente ha recibido algunas ofertas de trabajo en Canadá y Estados Unidos, dónde trabaja uno de sus hijos, concretamente en la ciudad de Chicago, y pasó la última Navidad junto a su esposa Helena Rakosnik.

En lo que sí que todos coinciden es en que si la lista independentista no alcanza una contundente mayoría absoluta, «a Mas no le salva ni la Mercé». Y mientras tanto, en Esquerra y en el entorno de Raül Romeva ya preparan «el abrazo del oso». Dicho por varios dirigentes de Convergencia.