Elecciones generales

Consuelo Cruz: «Soy la responsable de que el rey Baltasar de la cabalgata sea de raza negra»

Primera candidata negra al Congreso de los Diputados

Consuelo Cruz
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Ocupa el puesto número 18 de la lista por Madrid al Congreso de los Diputados. Según todas las previsiones, es prácticamente imposible que llegue a conseguir un escaño, pero también lo era hace diez años que una persona de raza negra entrara en una candidatura, y ahora Consuelo Cruz lo ha convertido en una realidad. «Habiendo conseguido todo no hemos conseguido nada; no pararemos hasta que la diversidad se refleje en todas las estructuras del partido y la política», reconoce reivindicativa a LA RAZÓN.

En 2003 esta española de origen colombiano cambió su Santiago de Cali natal por Madrid, pero en la maleta se trajo una forma de activismo a pie de calle que le llevó a cruzarse en el camino del desaparecido Pedro Zerolo. «Lo mío con Pedro fue un flechazo», explica nostálgica al recordar cómo el icónico dirigente socialista vio «algo en ella» y la atrajo de lleno al tejido asociativo, en el que desde entonces pelea por la visibilización y el empoderamiento de la comunidad afro.

La inclusión por la que ella pelea a diario ha sido un reconocimiento de ida y vuelta, pues de las asociaciones con las que trabaja ha partido el aluvión de peticiones –hasta 80 cartas– solicitando su inclusión en las listas del PSOE. «Me sorprendió la confianza de tantos colectivos para que yo fuera su representante», destaca agradecida y con un tono de responsabilidad en sus palabras.

Lento pero seguro, a este ritmo Consuelo ha ido recortando prejuicios y ganando terreno a la discriminación. Entre sus logros más recientes está que en la tradicional cabalgata de reyes del Ayuntamiento de Madrid, que tendrá lugar el próximo mes, Baltasar no sea un concejal blanco con la cara pintada, algo que ella define como «la máxima discriminación». Desde que fue testigo de semejante aberración, inició una lucha imparable para conseguir revertir la situación y que fuera un hombre de raza negra quien desempeñara el papel. «Me decían: “Ya viene Consuelo con el Baltasar”», recuerda entre risas, emulando los comentarios de sus compañeros cuando ella mencionaba continuamente el tema.

A largo plazo, fantasea con lo que haría si llegara a desempeñar un rol en el Congreso. «Lo tengo claro, promovería un plan integral contra el racismo, la xenofobia y la intolerancia que se implantara en todos los ámbitos educativos», destaca y como si le fuera imposible mencionar sólo una de las tantas tareas que quedan pendientes, comienza a enumerar otras iniciativas no menos importantes para identificar los delitos de odio o impulsar el Instituto de Cultura Afro.

Consuelo recuerda apenada que existen partidos xenófobos con representación en Madrid. A diferencia de éstos, ella tiene asumido que no logrará hacerse con un escaño, pero lo que la ley D’Hont no podrá frenar será el empuje de un colectivo que tiene claro que no dará un paso atrás ni siquiera para coger impulso. «La puerta se ha abierto y por ahí vamos a entrar muchos», promete en una suerte de «Continuará...».