Bildu no rentabiliza el «efecto Otegi»

Arnaldo Otegi, en el momento de acudir a depositar su voto
Arnaldo Otegi, en el momento de acudir a depositar su voto

Podemos se consolida en el País Vasco y Navarra en detrimento de EhBildu, pese a que el secretario general de Sortu, Arnaldo Otegi, tras su salida de la cárcel, estaba llamado a relanzar la formación de la izquierda abertzale.

No han valido de nada los mítines-coloquio ni el debate del proceso Abian para que los antiguos batasunos puedan recuperar los votos perdidos. Si acaso, para que tuvieran que reconocer que había disidencias internas.

Y las previsiones para los comicios autonómicos del próximo otoño no son demasiado buenas, ya que, de momento, las encuestas reflejan un empate entre proetarras y Podemos. Otegi ha debido darse cuenta a estas alturas del desastre total que se avecina y ha decidido pilotar, junto con catorce personas de su absoluta confianza, el citado proceso, en el que parecen confiar todas sus posibilidades, lo que es mucho decir. Según expertos consultados por LA RAZÓN, en las elecciones de ayer se ha confirmado lo que ocurrió en diciembre, con el añadido de que Podemos cuenta ahora con dos escaños (entonces no tuvo ninguno) y que la izquierda abertzale se ha quedado de nuevo a cero.

Habrá que esperar a las citadas elecciones autonómicas para confirmar que la juventud radical vasca, que ha votado tradicionalmente a las formaciones del entorno de ETA, se ha pasado con carros y carretas a Podemos.

¿Razones? El mensaje de los de Pablo Iglesias es mucho más atractivo para esos votantes que el viejo y caduco de los «batasunos», siempre con sus lemas de presos, autodeterminación y vender ante la población algo que es sencillamente invendible: que una banda terrorista, autora de centenares de asesinatos, poco menos que ya no existe cuando de todos es conocido que sigue manteniendo en su poder armas y explosivos para poder reorganizar sus «comandos» en cualquier momento.

En el PNV tampoco deben estar muy tranquilos, ya que han perdido un diputado en el País Vasco en beneficio de Podemos. El consuelo que les queda a los nacionalistas, y a los separatistas en general, es que en los comicios autonómicos los electores tienen un comportamiento totalmente diferente al de las municipales y generales.

Pero la consolidación del partido de Pablo Iglesias, que es verdad que no logró superar al PSOE a nivel nacional, puede llegar a modificar el mapa político del País Vasco y Navarra; y no se debe olvidar que se trata de un partido centralista al que la presencia de los separatistas, por más que digan en público por razones electoralistas, no les gusta nada.