Inteligencia Artificial

2026 será “el año de la verdad” para la IA, según Capgemini

Capgemini anticipa cinco tendencias tecnológicas clave para 2026: la “verdad” de la IA, el auge del software impulsado por IA, Cloud 3.0, operaciones inteligentes y la paradoja soberana

Recurso del uso de la IA en las empresas REMITIDA / HANDOUT por INGRAM Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma 27/10/2025
La nueva frontera del B2B: cómo la inteligencia artificial redefine las relaciones entre empresasINGRAMEuropa Press

Capgemini ha presentado su tercera edición de tendencias tecnológicas para 2026 en un encuentro liderado por Pascal Bollier, Chief Innovation Officer del Grupo. “Este año queremos compartir las tecnologías que alcanzarán su punto de inflexión en 2026”, afirmó Bollier al abrir la sesión, en la que participaron expertos de la compañía para desgranar cinco vectores de cambio: el “año de la verdad” para la IA, la transformación del desarrollo de software impulsado por IA, la evolución hacia Cloud 3.0, el ascenso de las operaciones inteligentes y la soberanía tecnológica. El informe completo estará disponible a comienzos de enero.

Bollier recordó que en 2025 la IA “invadió todos los dominios de la ciencia y la tecnología”. “A finales de 2025, la IA es utilizada por cerca de mil millones de personas y el 90% de las empresas ya han iniciado su viaje”, dijo. Entre las tendencias destacadas el año pasado, Capgemini subrayó el impacto de los agentes de IA, la IA aplicada a ciberseguridad y la llamada “IA física” o robótica (especialmente los robots humanoides), así como el resurgir nuclear vía reactores modulares pequeños (SMR), con “entre 60 y 70 proyectos en desarrollo en el planeta”. También enfatizó el rediseño de las cadenas de suministro habilitado por IA.

En 2026, según Capgemini, la conversación sobre IA pasará de la “teatralidad de la innovación” a la integración y el valor operativo en toda la organización. “2026 será más un año de integración de la IA que de innovación”, apuntó Mark Roberts, responsable de AI Futures en Capgemini. “La narrativa de que ‘la escala lo es todo’ está dando paso a sistemas híbridos: grandes modelos generativos combinados con modelos clásicos, matemáticos o físicos, para construir sistemas más confiables y anclados en la realidad”. Roberts insistió en que la ética debe “convertirse en un tema de ingeniería”. “La ética no solo es lo que el mundo exige; también impulsa el rendimiento. Necesitamos IA que haga lo correcto en ausencia de datos de entrenamiento específicos”, explicó. Sobre la explosión de la IA agente, predijo un salto desde “agentes simples ejecutando tareas simples” hacia “sistemas multiagente colaborativos” que amplifican el valor. “La IA está a la vez sobreestimada y subestimada; en 2026 debemos equilibrar el corto plazo con los fundamentos del futuro”, concluyó.

Bollier confirmó que la robótica (especialmente humanoide) seguirá siendo protagonista en 2026 pese a no figurar este año como tendencia separada. “2025 fue el año en que todos entendieron que la carrera había comenzado”, dijo. “Programar robots sigue siendo doloroso y faltan marcos de orquestación para flotas; gestionar uno es viable, gestionar muchos requiere más software. Veremos producción a nivel industrial avanzar en 2026”.

La IA y el software

La segunda tendencia aborda el impacto de la IA sobre el ciclo de vida del software. “Si en 2010 ‘el software se comía el mundo’, ahora ‘la IA se come el software’”, sintetizó Sudhir Pai, Deputy CTO de Perpetual (Capgemini), al detallar cómo la IA reconfigura desde el diseño hasta las pruebas y operaciones. “Durante dos décadas, la construcción de software fue manual, basada en reglas y determinista. A partir de 2026, el foco será el contexto, la intención y los objetivos; la IA se encarga del ‘cómo’”. Pai advirtió sobre tres factores críticos para evitar una nueva “espaguetización” tecnológica en el ‘back to rebuild’. “Primero, desaprender para aprender: no basta entrenar en IA; hay que adoptar nuevos conceptos y cadenas de herramientas. Segundo, orquestar la IA de forma holística y estandarizada dentro de la empresa. Y tercero, cambiar el modelo operativo y mental, porque esto no es solo TI: es preparar el negocio para ser ‘AI-native’”. “No será un interruptor, será una travesía”, remató.

La tercera tendencia sitúa el cloud en una nueva fase: Cloud 3.0. “La nube entra en una revolución”, afirmó Georgia Smith, líder de Transformación Cloud en Capgemini. “Tras 15 años de migración y optimización de costes, la IA es ya el principal workload: el gasto superará los 500.000 millones en 2027”. Cloud 3.0, según Smith, es una “fábrica inteligente” que orquesta sistemas agentivos (multi-cloud, híbrido y edge como un tejido único) exigida por soberanía de datos, gravedad de datos y regulación. “Nueve de cada diez organizaciones usan algún tipo de multi-cloud”, apuntó. La latencia se vuelve crítica en agentes que “actúan” y no solo “piensan”, con riesgos sistémicos si las arquitecturas no están preparadas. “Un agente que interpreta mal una sobrecarga puede disparar nodos innecesarios y causar una caída regional”. La confianza, dijo, emerge de “equipos empoderados con habilidades diarias, cultura que supera el gasto y gobernanza adaptativa”. “En 2026 no hablaremos de hyperscalers, sino de capacidades para ejecutar cargas soberanas en multi-cloud”, concluyó.

El cuarto eje trata de las operaciones inteligentes, una transformación de procesos impulsada por agentes de IA. “Operaciones inteligentes son procesos hiperautomatizados que combinan datos, IA y digital”, definió desde Múnich Simone Nevers, directora de proyectos de IA en Capgemini Business Services. “Son actividades diarias, ricas en datos, repetitivas y costosas: uno de los mejores casos para IA”. Nevers explicó la descomposición granular de procesos como “quote-to-cash” en subprocesos y microtareas para alinear tecnologías: RPA para repetición, agentes de IA para conocimiento y juicio, analítica para decisiones. “La orquestación es compleja: múltiples tecnologías y fuentes de datos en procesos no diseñados para IA”, advirtió. En 2026, las empresas “romperán silos y orquestarán procesos end-to-end”, creando “cadenas de valor integradas” que gestionan clientes, proveedores y flujos internos como sistemas sin fricción. Sobre la colaboración humano-IA, anticipó mayor formalización: tareas autónomas, tareas lideradas por IA con humanos al mando y actividades sensibles bajo control humano. “Un agente puede liquidar pagos rutinarios al instante, liberando al humano para excepciones y negociaciones”, ejemplificó. “El foco se desplaza de ahorro de costes a creación de valor”.

Soberanía tecnológica

La quinta tendencia, la soberanía tecnológica, se convierte en prioridad estratégica más allá del cumplimiento normativo. “La soberanía ya no es aislamiento, es interdependencia autocontrolada; la autarquía total es irreal”, expuso Nicolas Godinier, de Capgemini, al describir la “paradoja sin fronteras” de la soberanía. “Las organizaciones deben diversificar proveedores y diseñar para resiliencia y continuidad, preparadas para disrupciones geopolíticas”. Lejos de ser barrera, la soberanía “es una llamada a la innovación” con “versiones soberanas de plataformas, modelos regionales, hardware y energía”. Pero el mercado, alertó, oscila entre “correr a ciegas con soluciones puntuales” y “parálisis por complejidad”. La receta: “Empezar por el porqué, no por el qué: balancear tolerancia al riesgo y objetivos estratégicos”. La soberanía, dijo, “es composable y modular”: se mitiga riesgo por capas (datos y IA, operaciones, tecnología y jurisdicción) ensamblando controles de localización, acceso, soporte operativo y requisitos regulatorios. “Cada organización debe arquitectar su dominio soberano por carga y control, con pragmatismo y maestría en la interdependencia”, concluyó.

Sobre soberanía y el papel de gobiernos y grandes proveedores, Godinier insistió en partir de la estrategia de autonomía de cada cliente: “Primero definir dónde aplica la soberanía en la organización, por dominios y cargas; luego ensamblar la arquitectura con lo disponible y su roadmap. Hay un ‘precio premium’ que las empresas buscan monetizar, por eso la discusión es más amplia que lo técnico: es mitigación de riesgo y continuidad de negocio”. Bollier añadió: “Dejemos que cada nación defina el ‘qué’ de su soberanía (que difiere entre EE. UU., Europa, Francia o China) y que las empresas se centren en el ‘por qué’: continuidad y mitigación del riesgo”.

“2026 será el año de la verdad para la IA”, resumió Bollier, “el momento de integrar, orquestar y gobernar con ética y resiliencia, mientras construimos los fundamentos de la próxima década”.