Galicia y País Vasco: dos retratos de la pandemia

El distinto impacto de la covid-19 en estas regiones explica los desiguales niveles de participación»

Debemos recordar que las elecciones autonómicas de ayer son anticipadas, ya que se cumplen los cuatro años de legislatura el 25 de septiembre. Se ha buscado una fecha en verano, para evitar esperar al otoño ya que algunas fuentes pronostican una nueva oleada de covid 19.. También el buen tiempo de julio facilita más la participación que el otoño.

Y debemos recordar que es el segundo adelanto electoral de la legislatura, ya que en principio se habían convocado para el día 5 de abril. Casi cuatro meses después de aquel aplazamiento se convoca de nuevo a la ciudadanía gallega y vasca a las urnas. En esta ocasión sí ha sido posible acudir a las urnas, con medidas de seguridad sanitaria desplegadas nunca antes vistas en unas elecciones. Los gobiernos gallego y vasco han puesto todos los medios posibles para atraer a los ciudadanos a ejercer su derecho de voto. Votar en plena pandemia ha sido un reto, y la ciudadanía ha recurrido al voto por correo como nunca antes se había visto. En el País Vasco fueron poco más de 48.000 personas las que votaron por correo en 2016, en la jornada del 12-J han sido más de 115.000, el equivalente al 6.7% del censo electoral, frente al 2.8% en 2016. La diferencia es de 3.9 puntos porcentuales. En Galicia hemos pasado de 40.000 votantes a más de 72.000 en estas elecciones, el porcentaje sobre el censo ha pasado del 1.5% al 3.1%, lo que significa un incremento de 1.6 puntos porcentuales.

Estos porcentajes de voto por correo se computarán como participación y se imputarán a los distintos partidos solo después de las 20:00 horas, tras el cierre de los colegios electorales. Por lo que durante la jornada hemos asistido a dos momentos en el que los gobiernos gallego y vasco nos han adelantado porcentajes de participación correspondiente a las 12:00 y a las 17:00 horas.

A las 12:00 horas había votado el 19.31% del total del censo gallego, aquel que incluye a los españoles residentes como a los que se encuentran en el extranjero. Este porcentaje ha sido el mayor de los últimos años; a la misma hora en 2016 había votado el 14.83% y en 2012 el 12.74%. Cabía superar entonces un record de participación, pues a ese 19.31% habría que añadir el voto por correo que había cambiado el colegio electoral por la oficina de Correos. Pero a las 17:00 se nos informa que la participación se normaliza a los niveles de comicios anteriores, se sitúa en el 42.94%, similar a la de 2016 y 2012, que fue del 42.47% y 42.50%. No obstante ahí está la «bolsa» de votantes por correo que debería elevar la participación final. A las 20:00 horas, con el 87,2% escrutado el porcentaje de participación se situaba en el 54.1%, superior al de 2016, que fue del 53.6%. No obstante hay otro porcentaje de participación, que se calcula únicamente sobre el censo de residentes, que son 2.2 millones en Galicia y excluye a los 463.163 residentes en el extranjero, cuyo voto se escrutará el miércoles 15 de julio. Considerando solo a los residentes, la participación rozaba el 65.2%, 1,0 puntos superior a la de 2016.

Mientras tanto en el País Vasco, el comunicado de las 12:00 horas nos dice que ha votado el 14.1%, porcentaje algo menor al de los comicios de 2016 y 2012. En esas elecciones votó a esa misma hora el 15.4% y 14.8%, respectivamente del total del censo electoral. Pero a las 17:00 nos llegan datos oficiales nada tranquilizadores; la participación a esa hora es de tan solo el 36,0%, 8,4 puntos inferior a la registrada a esa hora en 2016, que fue del 44,4, y 11,2 puntos por debajo de la contabilizada en las elecciones autonómicas de 2012, que llegó a ser del 47.2%. Pero hay un hecho novedoso en estas elecciones, y es que el voto por correo es histórico. Es obvio suponer que parte de esos votantes hubieran acudido a los colegios a votar antes de las 17:00 horas si no hubiesen optado por el voto por correo. Pero a partir de las 20:00 horas se confirma que la participación se consolida en el 51.7%, lo que supone una caída de 8,3 puntos con relación a 2016, en la que se alcanzó el 60,0%, y la caída es de 12.2 puntos en comparación que las elecciones de 2012. A las 22:00 horas, con el 90.1% del recuento realizado, la abstención considerando a residentes en España y en el extranjero era del 50.6%, 9.4 puntos por debajo de la registrada en 2016, que fue del 60,0%. Si excluimos a los que residen fuera del territorio nacional y nos centramos únicamente en los residentes, la participación es del 52.9%, o lo que es lo mismo, 8,9 puntos menor, ya que en 2016 llegó al 62.7%. Por tanto, a falta de conocer los datos definitivos del escrutinio del voto presencial y por correo, podemos afirmar que la caída de la participación ha sido muy importante y muy llamativa en el País Vasco, mientras que por el contrario en Galicia ha mejorado ligeramente. El distinto impacto que ha tenido la covid 19 en los últimos meses en estas dos regiones es la explicación más plausible.