Memoria Histórica

Queipo de Llano, incinerado y entregado a su familia

El Gobierno celebra la exhumación y Feijóo pide «centrarse en solucionar los problemas de los vivos y dejar a los muertos en paz»

Una alfombra cubre la zona donde estaban ubicadas las sepulturas de Queipo de Llano y su esposa en la Basílica de la Macarena
Una alfombra cubre la zona donde estaban ubicadas las sepulturas de Queipo de Llano y su esposa en la Basílica de la MacarenaMaría José LópezEuropa Press

Los restos deGonzalo Queipo de Llano, de su esposa, Genoveva Martí, y los del auditor de guerra Francisco Bohórquezfueron incinerados ayer en el tanatorio de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) y las cenizas entregadas a las familias, según fuentes de la Secretaría de Estado para la Memoria Democrática. Sus deudos no tienen la obligación de comunicar el destino de los restos mortales al Gobierno, según la normativa vigente.

Antes, Sevilla había acogido con indiferencia las exhumaciones, completadas en apenas cinco horas con la basílica de la Macarena cerrada a cal y canto. Todo ocurrió con total discreción durante la madrugada del miércoles al jueves. Las familias fueron citadas por separado pasadas las 21:00, hora en la que suele cerrarse al público el templo al terminar los cultos. El grupo más numeroso fue el de los parientes de Queipo. La noticia corría como la pólvora y en el exterior comenzaron a concentrarse periodistas. La hermandad de la Macarena había anunciado que las exhumaciones serían inminentes, una vez recibido el requerimiento del Gobierno en el que instaba a la corporación religiosa a cumplir con la recién aprobada Ley de Memoria Democrática.

Poco después de las 23:00 entró en el atrio un primer coche fúnebre negro. Todo estaba calculado. Se abrieron las puertas del templo, que estaba aoscuras para que no se pudiera ver lo que ocurría dentro. Salió minutos después, al parecer con los restos de Bohórquez. Sus familiares fueron detrás en otro vehículo. El enterramiento estaba ubicado en el presbiterio, bajo el altar de la Esperanza Macarena, y la operación no conllevó complicaciones.

Distinto fue el caso de Gonzalo Queipo de Llano y Genoveva Martí. En torno a la medianoche comenzaron a escucharse taladradoras y radialesdesde el interior. Al parecer, había que retirar la lápida de mármol y otra capa de hormigón para acceder a los féretros. Un segundo coche fúnebre, de mayores dimensiones, entró en la basílica. El vehículo permaneció con las luces largas para dificultar el trabajo de los cámaras. Posteriormente salió con los restos del matrimonio en su interior, entre los aplausos de los familiares que asistían a la escena. Uno de ellos gritó «¡Viva Queipo!», consigna que fue contestada al momento por Paqui Maqueda, una activista de memoria histórica. «Honor y gloria a las víctimas del franquismo. Se acaba la impunidad y se salda una deuda histórica», gritaba a cierta distancia de los familiares de Queipo, que se retiraron pacíficamente.

En el interior del templo no se encontraba ningún representante del Gobierno, aunque no era obligatoria su presencia a la luz del último requerimiento. Sí había representantes de la hermandad, que habrían organizado todo el operativo y contratado a la empresa funeraria para el traslado. El coste estimado puede haber llegado a 15.000 euros por exhumación.

Ayer, la basílica abrió con normalidad, con las sepulturas cubiertas con alfombras, a la espera del revestimiento definitivo que borre las huellas de los enterramientos. La capilla de San José, donde reposaban los restos de Queipo y su mujer, sí aparecía acordonada y con un vigilante. La hermandad emitió un comunicado en el que pedía quedar al margen de «polémicas políticas». La entidad quiere «desaparecer del foco mediático» a partir de ahora, resaltando que ha cumplido la ley «escrupulosamente».

El ruido fue más intenso en el ámbito político. La exhumación volvió a enfrentar al Gobierno, que celebró tener «una España más digna», y al principal partido de la oposición, que reclamó «dejar a los muertos en paz» y centrarse en solucionar los problemas de los vivos.

El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, afirmó que España se levantó con «una democracia mejor», porque «no puede haber ningún lugar de homenaje a genocidas». Bolaños, en su día intermediario entre Moncloa y la familia Franco y testigo directo de la exhumación en el Valle de los Caídos aquel 24-O de 2019, preguntó «a quienes dicen que derogarían la Ley de Memoria Democrática si con ellos volverían los restos de un genocida que mandó fusilar a 45.000 personas a los pies de la Macarena en Sevilla».

Por su parte, el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, eludió entrar en polémicas. «La política debe centrarse en solucionar los problemas de los vivos, y dejar a los muertos en paz, pero allá cada uno con sus prioridades». El líder popular insistió: «No voy a hacer política con los muertos porque no creo que esa sea la prioridad de los ciudadanos españoles en este momento».

Uno de los coches de la funeraria a la salida de la basílica de la Macarena en la madrugada de ayer
Uno de los coches de la funeraria a la salida de la basílica de la Macarena en la madrugada de ayerJoaquin CorcheroEuropa Press

Desde el Gobierno, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, dijo tener “sentimientos encontrados”, ya que aunque se trata de un acto de “normalidad democrática”, le genera “tristeza porque ha pasado demasiado tiempo”, mientras que la ministra de Derechos Sociales y líder de Podemos, Ione Belarra, afirmó que se salda una deuda histórica con Andalucía y se “dignifica” la memoria de miles de víctimas, informa Efe.

En el lado opuesto se pronunció el líder de Vox, Santiago Abascal, quien acusó al presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, de “profanar sepulturas”. “Estos días en los que tantos españoles acuden a los cementerios, para recordar y honrar a sus difuntos, los aprovechan Sánchez y sus secuaces para profanar sepulturas y perturbar el descanso de los muertos”, criticó Abascal desde su cuenta de Twitter.

A preguntas de los periodistas en el Congreso, el portavoz del PSOE, Patxi López, enmarcó la exhumación de Queipo de Llano dentro del cumplimiento de la ley de Memoria Democrática aprobada recientemente.

Igualmente, Gabriel Rufián, de ERC, celebró que se cumpla la ley, aunque sea tarde, y destacó que se ha sido “mucho más generoso y clemente de lo que fue él con sus víctimas”. “Un fascista como él quizá se merecía otra cosa”, dijo Rufián, quien previamente en las redes sociales consideró de “justicia” haber sacado los restos de la basílica.

Mientras, desde Unidas Podemos, el diputado Jaume Asens consideró la exhumación como “una buena noticia; un acto de dignidad, de justicia y de reparación democrática; y cumplir la ley y la voluntad de la familia” de Queipo de Llano, quien “asesinó a miles de personas e incitó a violar a mujeres republicanas”.

Por último, la Junta de Andalucía se limitó a asegurar que se había cumplido la ley. El alcalde, el socialista Antonio Muñoz, señaló que se cierra «un capítulo negro de la historia de Sevilla», y el secretario general del PSOE-A, Juan Espadas, destacó que «la democracia es más fuerte» tras estas exhumaciones. Podemos, por su parte, destacó que «hoy tenemos que felicitarnos todos los demócratas» y Teresa Rodríguez, muy combativa con la causa, lamentó que «durante 71 años se humilló a las víctimas de un genocidio». Mientras, la ciudad continuaba con su trajín habitual sin enfrentamientos ni polémicas.

Algunos vecinos de Tordesillas lo quieren en su cementerio

La exhumación de los restos mortales del general Gonzalo Queipo de Llano han servido para refrescar el origen vallisoletano de este militar, nacido en el municipio de Tordesillas el 5 de febrero de 1875, responsable de la toma de Sevilla en 1936. Esta vinculación ha llevado a «seis o siete» vecinos del municipio a pedir de manera informal a su alcalde, Miguel Ángel Oliveira (PP), que haga alguna gestión para que los restos mortales de Queipo de Llano sean emplazados en algún espacio municipal del cementerio, aunque en declaraciones a Efe el regidor descartó tomar iniciativa alguna en este sentido, dado que entiende que debe de ser la familia la que tome la decisión.