«A España no se le ha operado. Aún siguen los problemas»

Entrevista a Pío Zelaya, candidato del PSOE al Senado por Jaén

Pío Zelaya
Pío Zelaya

Representa a la federación que goza de mejor salud dentro del Partido Socialista: la andaluza. Sin embargo, reconoce que el partido ha necesitado un reconstituyente en los últimos tiempos para renovarse. Pío Zelaya es doctor y se presenta en el lista del PSOE al Senado, una institución enferma terminal a la que algunos ya han desahuciado. Zelaya opta por la medicina del PSOE: aplicarle paliativos y «regenerar su ADN» para convertirlo en una verdadera Cámara territorial.

Durante cinco años ejerció como médico de familia en Jaén, pero la «cuna del socialismo», como él mismo define a Andalucía, le hizo colgar la bata y abandonar la consulta para sumarse al proyecto del PSOE para cambiar España. «He asumido el compromiso», relata con firmeza a LA RAZÓN, aunque confiesa que a veces echa de menos el ambulatorio. «Esta profesión hace que nunca te desenganches del todo, siempre hay algún familiar o amigo que te pide un diagnóstico», destaca.

Pío nació en Perú, pero se trasladó a España para cursar un doctorado en Psiquiatría. Cuando se le pregunta si el Partido Socialista es lo más parecido a una «casa de locos», tira de ingenio y coloca el mensaje: «El PSOE es una fábrica de ideas donde confluye gente que tiene ganas de cambiar las cosas». La transformación del país es el eje argumental de la conversación de este médico y sindicalista, que no duda en aplicar su propio diagnóstico a la situación actual: «España necesita primeros auxilios». Para Pío, el país es un paciente al que se le ha metido en el congelador y no se le ha intervenido a tiempo, «se le ha intentado reanimar pero no se ha recuperado del todo. Aquí no se ha operado a nadie, siguen los problemas», resuelve.

Hablar con un representante del socialismo andaluz y no mentar la lucha intestina de Pedro Sánchez y Susana Díaz es inevitable, pero Pío no da pistas, no baraja un desembarco de la presidenta en Ferraz, como auguran quienes creen que una derrota del partido el 20-D complicaría las opciones de continuidad de Pedro Sánchez al frente de la dirección, y asegura que el partido «ha cerrado filas» con su candidato para encarar con garantías las elecciones del 20 de diciembre. «No creo que Pedro Sánchez haya sido una fiebre», reconoce cuando se le pregunta si el «efecto Sánchez» con que irrumpió en el PSOE tras las primarias se ha ido diluyendo hasta desaparecer. «Si era una fiebre, ya ha pasado», comenta al tiempo que pone en valor el ejercicio de regeneración y renovación que ha hecho el partido.

Una regeneración que este peruano en Jaén quiere llevar también al Senado para que recupere la vocación de calidad legislativa y democrática que ha perdido. «Se ha convertido en un cementerio de elefantes», alega en alusión al desembarco de ex presidentes autonómicos por parte de algunos partidos. «Tenemos que reconvertirlo en un punto de debate autonómico imprescindible», defiende. Sin embargo, Zelaya no entra a valorar la idea de Sánchez de trasladarlo a Barcelona. «Creo que se ha abierto el debate, nada más», confiesa. Pero según avanza la conversación parece ir encontrando las ventajas de descentralizar las Cortes Generales. «No lo veo mal si se trata de hacer partícipes a otros territorios», destaca finalmente. La pregunta no es baladí, si finalmente consigue su escaño como senador, este peruano con acento andaluz tendrá que trasladarse a Cataluña para defender los intereses y la identidad territoriales. ¡Qué genialidad!