Apoyo desde el Gobierno para borrar el pasado

Sáenz de Santamaría e Íñigo Méndez de Vigo acudirán a los actos por el día de la Comunidad. El mensaje que dejará el PP será el de situar los casos de corrupción en la etapa anterior.

Sáenz de Santamaría y Cristina Cifuentes, el pasado 2 de mayo
Sáenz de Santamaría y Cristina Cifuentes, el pasado 2 de mayo

Sáenz de Santamaría e Íñigo Méndez de Vigo acudirán a los actos por el día de la Comunidad. El mensaje que dejará el PP será el de situar los casos de corrupción en la etapa anterior.

El Gobierno ha optado por trasladar una imagen de normalidad ante la recepción que hoy celebrará la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, en la Puerta de Sol con motivo de la fiesta de esta comunidad autónoma. Ni más ni menos que en ocasiones anteriores, sino una representación del Gobierno y del partido proporcional a la que hubo el anterior año y a la que siempre ha sido habitual en este acto, también en la etapa en la que la anfitriona era la ex líder popular, Esperanza Aguirre. Serán la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y el ministro de Educación y portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, quienes arroparán expresamente a Cifuentes en un momento marcado por las consecuencias políticas de la «operación Lezo». Por parte del partido, será el vicesecretario de Comunicación, Pablo Casado, el representante en los actos conmemorativos del Día de la Comunidad de Madrid. El año pasado estuvieron el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y Méndez de Vigo. En el año 2015, Sáenz de Santamaría. Y el año anterior, Alberto Ruiz-Gallardón, que entonces era el ministro de Justicia.

Cifuentes ha recibido durante estos días el respaldo expreso del jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, y de su partido. La caída de Ignacio González, vicepresidente de la etapa de Aguirre, y de la propia Aguirre han vuelto a colocar al Partido Popular en el disparadero por culpa de la corrupción, y Cifuentes ha sido la figura que Génova ha utilizado para intentar cortocircuitar el escándalo con el argumento de que la hoy número uno de los populares madrileños fue quien aceleró la investigación en marcha con la denuncia que presentó en la Fiscalía Anticorrupción al levantar las «alfombras» tras llegar al Gobierno autonómico.

Después de la «bomba» que han tenido que administrar en los últimos días, el Gobierno aprovechará el escenario de hoy para ofrecer, al menos ésa es su intención, una imagen de vuelta a la normalidad, aunque, inevitablemente, la «operación Lezo» marcará de manera implícita esta mañana todo lo que se diga y ocurra en la Puerta del Sol. Las conversaciones y las imágenes se analizarán con esa lupa, aunque la posición oficial de la dirección popular se aferra al objetivo de intentar pasar página. A la vez que en la formación cruzan los dedos para que las grabaciones de los implicados o la evolución de la investigación no deparen más sorpresas perjudiciales para el partido.

El mensaje oficial que esta mañana dejará el Partido Popular seguirá girando sobre dos ejes. Situar los casos de corrupción en la etapa anterior, en el mandato de Esperanza Aguirre, y marcar una línea rotunda de separación entre aquello y la nueva etapa de la presidenta Cifuentes. Además de insistir en el lema de su disposición a colaborar con la Justicia. Es decir, que el discurso seguirá apuntando a la teoría de que lo que estos días ha vuelto a penalizar al PP es un «problema del PP de Madrid, pero del pasado». Cifuentes tiene manos libres por parte de Génova para seguir escenificando la ruptura con la etapa anterior «en todo lo que considere oportuno».