Arrecia la polémica por la estatua de Franco decapitado en una exposición de Colau

ERC cree que exponerla es un «homenaje» y el Ayuntamiento replica que hace «pedagogía»

La estatua, almacenada en dependencias municipales desde hace años, amaneció un día decapitada
La estatua, almacenada en dependencias municipales desde hace años, amaneció un día decapitada

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y ERC mantienen una relación particular. Gobernando como gobierna en minoría, necesita de los votos republicanos para sacar adelante buena parte de los proyectos municipales. No obstante, a la hora de escoger socio para la ciudad, prefirió al PSC. De ahí que cada cierto tiempo encuentren un motivo de disputa. La última, a cuenta de unas estatuas franquistas que formarán parte de la exposición temporal del Born en octubre. En concreto, se trata de una figura ecuestre decapitada que en su día estaba ubicada en el castillo de Montjuïc y de una representación de la Victoria que, brazo en alto, acompañaba al obelisco situado en la confluencia del Paseo de Gracia con Diagonal.

La exposición, en cualquier caso, no ha sentado bien a los republicanos, pero tampoco a CDC o la CUP. El Concejal convergente Jaume Ciurana no dudó en calificarlo de «homenaje a Franco». Ya que, a su juicio, ofende a los perdedores de la guerra civil. El presidente municipal de ERC, Alfred Bosch, pidió directamente que no se expongan las esculturas y consideró que un proyecto como este tendría sentido en un país en el que «se hubiera juzgado a los verdugos y enterrado a las víctimas».

Ante la avalancha de críticas, el primer teniente de alcalde de Barcelona, Gerardo Pisarello, replicó que, precisamente, la idea de la exposición es «hacer pedagogía entre la ciudadanía, empezando por los más jóvenes, y romper el silencio que ha imperado sobre los crímenes del franquismo». «La interpelacion es legítima pero sorprende», señaló Pisarello sobre las quejas.

De Montjuic a un almacén municipal

La polémica ha vuelto a poner sobre la mesa la decapitación de la escultura ecuestre de Franco. Cuando fue retirada de Montjuic, unos cuantos barceloneses fueron a lanzarle botes de pintura rosa para despedirla. Pero sin ningún otro desperfecto aparente. Años más tarde, sin embargo, la escultura, que seguía comodamente almacenada en dependencias municipales, apareció decapitada sin que los Mossos encontraran al responsable.