C’s y PSOE ultiman un pacto para aislar a Compromís en Valencia

El líder del PSPV, Ximo Puig, saluda al popular, Alberto Fabra, cuya abstención requeriría para alzarse como presidente de la Generalitat valenciana
El líder del PSPV, Ximo Puig, saluda al popular, Alberto Fabra, cuya abstención requeriría para alzarse como presidente de la Generalitat valenciana

Las negociaciones en Valencia son muy «poliédricas», en definición de un dirigente del PSPV. Formalmente, los socialistas valencianos, Compromís y Podemos han abierto ronda de negociaciones aunque sin hablar de quién será el posible presidente.

Las negociaciones en Valencia son muy «poliédricas», en definición de un dirigente del PSPV. Formalmente, los socialistas valencianos, Compromís y Podemos han abierto ronda de negociaciones aunque sin hablar de quién será el posible presidente. Pero, en paralelo, existen otras. Los socialistas valencianos llevan días hablando con Ciudadanos.

Estas conversaciones han sido confirmadas por fuentes socialistas y de Ciudadanos a LA RAZÓN. Carolina Punset, la líder de Ciudadanos en Valencia, no oculta su animadversión por Compromís, a los que no duda en calificar de «caballo de Troya del independentismo» –de hecho dirigentes de esta formación celebraron su éxito electoral con banderas esteladas– y siempre se ha mostrado dispuesta a alcanzar acuerdos con los socialistas. Por su parte, en el PSPV no ha sentado nada bien que Compromís y Podemos exijan la presidencia de la Generalitat para Mónica Oltra, la candidata de Compromís.

«Algunos se piensan que la tercera fuerza y la quinta pueden decidir quién será el presidente de Valencia», afirma una fuente socialista conocedora de las conversaciones. Este mismo dirigente afirma que «Pablo Iglesias está aplicando su táctica desde Madrid y se equivoca. Iglesias no decidirá quién es el presidente de Valencia». Los socialistas valencianos consideran que la presidencia debe ser ocupada por la lista más votada, la encabezada por el líder del PSPV, Ximo Puig. Oltra, por su parte, considera que debe ser la presidenta porque los valencianos «han elegido políticas diferentes a las del PP y el bipartidismo». Podemos, por último, estaría dispuesto a entrar en el gobierno si lo preside Oltra y sólo daría apoyo parlamentario si lo preside Puig.

Esta situación ha enrarecido el ambiente de la negociación. Ahora se habla de políticas y de perfiles de posibles consejeros. Al final se hablará del presidente, pero a nadie se le escapa que entre las tres fuerzas de izquierda empieza a emerger una cierta urticaria. Los socialistas valencianos no ocultan, en privado, su malestar. Y ese malestar les ha llevado a iniciar unas conversaciones discretas con Ciudadanos. Estas conversaciones, según ha podido saber LA RAZÓN, se encuentran muy avanzadas y además de políticas, contemplan un acuerdo de gobierno e incluyen ayuntamientos. De hecho, los contactos entre ambas fuerzas se iniciaron de forma inmediata una vez conocidos los resultados.

Ximo Puig, el presidenciable socialista, ha confirmado estos contactos y ha afirmado a LA RAZÓN que «en Valencia lo más importante es la convivencia. Estoy radicalmente en contra del frentismo. Hay que crear un espacio de confianza» y añade que «lo fundamental es un cambio porque lo que ha pasado es inaguantable». Otros dirigentes socialistas son más contundentes: «Algunos piensan que la Comunidad Valenciana apareció el día 25 roja y catalanista, y no es ni roja ni catalanista». En este sentido, el líder socialista afirma que «quiero ser presidente de todos los valencianos. No quiero división social porque es lo que menos le conviene al país. Quiero construir un espacio transversal y no de frentismo».

Puig considera que «Ciudadanos en este marco tiene su papel» y afirma que «lo importante no es quién gobierna sino qué país dibujamos para el futuro». Las conversaciones avanzan muy positivamente según fuentes socialistas y de Ciudadanos, pero todavía no está cerrado un acuerdo. Ciudadanos ve el acuerdo final «cercano». Sólo una duda en el partido de Rivera: las posibles disensiones que se puedan generar en el seno del socialismo valenciano. Fuentes socialistas también reconocen los contactos y reconocen la «sintonía» entre ambas fuerzas. Cada día que pasa las relaciones con Compromís y Podemos son más difíciles. Un dirigente socialista apuntaba contundente: «Sin el PSPV, Compromís no tendrá la alcaldía de Valencia» porque la tensión no solamente se respira en las negociaciones sobre el Gobierno de la Generalitat sino también en muchos pueblos y ciudades de la Comunidad Valenciana.

Sin embargo, el éxito de la operación no estaría en manos de PSPV y Ciudadanos, estaría en manos de la abstención del Partido Popular. Si el PP de Fabra se abstiene, haría factible que Ximo Puig fuera el nuevo presidente de Valencia. Si no se produce este movimiento, el PP podría encontrarse de ser el culpable de investir a Mónica Oltra, el látigo a su gestión durante estos años, como presidenta de Valencia.

De momento, el PP descarta su abstención porque considera que un gobierno de estas características haría ingobernable la Comunidad. De hecho, analizan perplejos la posibilidad de un pacto entre Ciudadanos y Socialistas. Sin embargo, en este punto Ximo Puig lanza un dardo: «Es necesario que todos trabajemos por el renacimiento del país pero no desde una óptica sectaria». Toda una declaración de intenciones que se convierte en un aviso a navegantes.