Mas coge las riendas de la refundación de CDC

Rull da un paso al lado y cede espacio a Francesc Sánchez para pilotar la renovación de Convergència que convoca congreso en junio

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont  junto al expresidente de la Generalitat y presidente de CDC, Artur Mas  y el coordinador general, Josep Rull  durante la reunión de la ejecutiva de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) celebrada hoy
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont junto al expresidente de la Generalitat y presidente de CDC, Artur Mas y el coordinador general, Josep Rull durante la reunión de la ejecutiva de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) celebrada hoy

Rull da un paso al lado y cede espacio a Francesc Sánchez para pilotar la renovación de Convergència que convoca congreso en junio

Hace una semana, Artur Mas podría haber firmado el decreto de convocatoria de nuevas elecciones para marzo. Pero una actuación de última hora que consistió en que Mas diera un paso hacia atrás, colocar al alcalde de Girona, Carles Puigdemont, al frente de la Generalitat y cerrar un acuerdo de gobierno con la CUP, permitió arrancar la legislatura y posponer la cita electoral para más adelante. Con esta treta, CDC gana tiempo para intentar rehacerse tras su último descalabro, el 20-D.

El siguiente en dar «un pasito pa’tras», como cantaba Ricky Martin, es Josep Rull en CDC. Tras incorporarse como conseller de Territorio y Sostenibilidad, el secretario de organización de Convergència deja el cargo en el partido para dedicarse a su nuevo trabajo en el ejecutivo de Carles Puigdemont. Su cargo no lo ocupará nadie hasta el congreso que CDC celebrará los días 3, 4 y 5 de junio para exhibir una imagen renovada. Tal y como explicó ayer Rull, será Artur Mas quien coja las riendas del partido para preparar la llamada refundación. Le ayudará Francesc Sánchez, el coordinador de régimen interno, en quien Mas delegará las tareas organizativas del partido. Sánchez pasa a ser uno de los hombres fuertes de CDC, junto a los dos vicesecrearios generales, Lluís Corominas y Francesc Homs, que siguen manteniendo su peso y sus respectivas funciones. Cuando Oriol Pujol abandonó la secretaría general del partido, días antes de que su padre confesara ser un evasor fiscal, Rull ascendió como coordinador general. Desde este puesto trató de llenar el vacío que dejó la salida de Oriol Pujol y se colocó como uno de los hombre mejor posicionados para asumir las riendas de la secretaría general de CDC en el próximo congreso. Pero ayer Rull se borró de las quinielas. «Quien asuma la secretaría general, no puede tener un cargo ejecutivo en el Govern», zanjó.

Fuera se cámaras, se habla de dos nombres, Jordi Turull, líder parlamentario de JxSí, que contaría con el aval de Mas, y Germà Gordó, que tras dejar la conselleria de Justicia, tendría las manos libres para postularse por el cargo. Para ofrecer una imagen moderna y renovada con la que zafarse de la etiqueta de «vieja política» y, sobre todo, de la corrupción, CDC probará nuevas fórmulas para elegir a sus dirigentes. Si bien Mas dirigirá la refundación, la idea es que los 30.000 militantes de Convergència hagan propuestas como elegir al nuevo secretario general a través de una fórmula equivalente a las primarias. «Hay voluntad de hacer las cosas muy diferentes», prometió Rull, «el único límite lo marcarán los militantes», que en Convergència dibujan un partido cohesionado.

Lo que sí avanzó Rull es que de repente CDC no quiere cambiar de nombre. Aunque el 20-D escondiera sus siglas, ahora «hay un consenso para conservar la marca CDC de la que estamos muy orgullosos», aseguró Rull.