Política

De «los Jordis» a Mas: se busca candidato

Los comicios han cogido desprevenidos a los separatistas, que plantean incluso un boicot. Sólo la CUP ha rechazado participar, mientras que el PDeCAT y ERC han de decidirlo antes del 5-D.

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Y a partir de ahora, ¿qué? El anuncio de unas elecciones autonómicas el próximo 21 de diciembre ha dejado K.O. a los partidos soberanistas mientras supone un alivio para los constitucionalistas. Esta es la primera conclusión en el escenario político catalán, dónde Ciudadanos, el PSC y el PP preparan ya su maquinaria electoral frente a la incertidumbre del bloque independentista. Las cúpulas del PDeCAT y Esquerra Republicana celebraron ayer una primera reunión de urgencia sin ninguna decisión concreta, más allá de reaccionar negativamente a la entrada en vigor del 155 como un ataque a las instituciones catalanas. La inesperada convocatoria de Mariano Rajoy a las urnas puede trastocar todos los planes de las fuerzas separatistas bajo un durísimo horizonte judicial sobre sus candidatos, y sólo los antisistema de las CUP han expresado su rechazo absoluto a participar en los comicios. Las incógnitas se irán desvelando en horas conforme se sucedan los acontecimientos.

A pesar de su destitución fulminante, Carles Puigdemont y Oriol Junqueras piensan resistir en sus puestos y despachos a la espera de conocer el cómo y cuándo de las medidas decretadas por el Gobierno de España. Así lo aseguran en su entorno, aunque la amenaza judicial con las querellas de la Fiscalía por un delito de rebelión complica mucho las expectativas electorales. En las filas convergentes, autodescartado Puigdemont como candidato, vuelve a cobrar fuerza la figura de Artur Mas quien, aún inhabilitado, está pendiente de recurso ante el Tribunal Supremo lo que, según algunos juristas, no le impediría encabezar el PDeCAT y aparecer como «un mártir» de la causa. Otros expertos y un sector de su partido se oponen a ello por entender que Mas es también un cadáver político atenazado por la corrupción. La actual dirección liderada por Marta Pascal es partidaria de concurrir el 21-D con otro candidato o candidata «sin contaminar».

En estos momentos, el debate sobre un posible boicot a las elecciones es enorme entre los soberanistas. «Vienen manchadas por el estado opresor», denuncian en el sector duro de ERC. Lo único seguro es que si finalmente los separatistas deciden participar el 21-D lo harían por separado sin reeditar la coalición de Junts pel Sí. El pulso entre Convergència y ERC era ya un clamor y el divorcio entre los dos partidos se agudizó en los últimos días con un gran choque entre Puigdemont y Junqueras. Este último, hasta ahora candidato indiscutible de los republicanos, va ser acusado de rebelión por la Fiscalía y su imagen ha quedado muy tocada tras la imparable fuga de las empresas de Cataluña. Su imputación, ante la que cabe recurso, no le impide ser candidato pero los buenos augurios electorales pueden verse sensiblemente rebajados, según reconocen dirigentes de ERC.

En el PDeCAT y Esquerra deben decidir antes del 5 de diciembre sí concurren a las elecciones. Ese día comienza la campaña, que durará dos semanas, y los partidos han de tener ya articuladas sus listas. Artur Mas ha ido deslizando su predisposición a encabezar la candidatura convergente y ejercer de «mártir» con la multa que tiene encima, pero un sector del partido se opone frontalmente. Entre posibles candidatos figuran tres mujeres: la coordinadora general Marta Pascal, la alcaldesa de San Cugat, Mercé Conesa, y la ex vicepresidenta del Govern, Neus Munté. Otras voces apuntan a Santi Vila, el único consejero dimitido que podría librarse de la batalla judicial, si bien muchos dirigentes le tildan de «traidor y trilero». Los últimos sondeos son bastante negros para Convergència y la sitúan como cuarta fuerza política, aunque en el partido lo consideran «ciencia ficción» dados los últimos acontecimientos y ausencia aún de posibles nombres en pista de salida.

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El debate se intensifica en ERC, dónde Oriol Junqueras mantiene su eterna aspiración de ser presidente de La Generalitat y el sector más radical apuesta por el boicot a unos comicios «manchados» desde Madrid. El inesperado anuncio de Rajoy les ha cogido con el pie cambiado y la decisión de presentarse puede abrir una brecha en el partido. Sucede lo mismo en las entidades soberanistas ANC y Òmnium Cultural, dónde hasta ahora apostaban por la movilización callejera en defensa de la independencia. Con sus dos líderes en la cárcel, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, el horizonte del 21-D les abre un nuevo frente. Un sector radical llega incluso a promover sus nombres como «candidatos de la resistencia», mientras en otros ámbitos suena Carme Forcadell, también destituida como presidenta del Parlament y acusada por la Fiscalía como miembro de la Mesa de la Cámara autonómica.

En el seno de la izquierda el debate tampoco es menor. Entre los Comunes surge Ada Colau como posible candidata, dado el perfil bajo del diputado Xavier Doménech y las ambiciones nunca ocultadas por la actual alcaldesa de Barcelona de dar un salto más allá. Por su parte, la división en Podemos es flagrante entre el actual portavoz de Cataluña sí que es Pot, Lluis Rabel, y el enemigo de Pablo Iglesias, Alberto Dante Fachin. Un sector del partido apuesta por Luis Coscubiela, un dirigente de izquierdas contrario a la independencia, como él mismo escenificó al exhibir su voto negativo en el Parlament, aunque él ha expresado su deseo de dejar la política. El boicot más rotundo proviene de las CUP, opuestos a concurrir a las elecciones para poner en marcha el proceso constituyente. La dirigente antisistema Mireia Boya respondió así al anuncio de Rajoy: «El 21 de diciembre paella masiva insumisa».

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En los partidos constitucionalistas las cosas están claras. Inés Arrimadas encabezará la lista de Ciudadanos y Miguel Iceta la del PSC. Ambos partidos confían en un avance electoral que frene la amenaza separatista y clarifique el panorama. «Los catalanes tienen ahora voz y voto para volver a la normalidad», aseguran en Cs y en el PSC. De la misma opinión son el PP, dónde podría abrirse un cambio en su candidato. Mientras un sector en Cataluña es partidario de mantener a Xabier García-Albiol, a quien defienden por «haberse tragado todo el marrón y sufrir agresiones», otras fuentes en Madrid apuntan a la ministra de Sanidad Dolors Montserrat. En cualquier caso, la voluntad de los tres partidos constitucionalistas es trabajar a tope hasta el 21-D con la esperanza de frenar a los soberanistas, restituir la calma y la legalidad en Cataluña.

La convocatoria anunciada por Rajoy es el gran tema de discusión y el mensaje de los soberanistas, de momento, proclamar que la única legitimidad en este terreno la tiene el presidente de La Generalitat, ahora destituido. Puigdemont, Junqueras y los miembros del Govern no tienen actos previstos y en su entorno indican que se mantendrán en sus despachos «vigilantes». Por su parte, Carme Forcadell ha convocado la Mesa del Parlament el próximo martes, a pesar de la disolución de la Cámara. Ello puede acarrear la constitución de la Diputación Permanente, que la permite seguir aforada, y aguardar la interposición de recursos ante la justicia española que ellos mismo desprecian. «Estamos en una inédita jugada de póker», dicen dirigentes constitucionalistas. Desde luego, las cartas están echadas.