Doce años de cárcel para los dos anarquistas que hicieron estallar un explosivo en El Pilar

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«Guiados ambos por sus ideas anarquistas insurreccionistas», aunque actuando «de manera autónoma», sin estar integrados en ningún grupo terrorista, Francisco Javier Solar, «Cariñoso» y Mónica Andrea Caballero, «Moniquita», decidieron atacar la Basílica del Pilar de Zaragoza «como uno de los símbolos del Estado, al que querían agredir» y el 2 de octubre de 2013 colocaron un artefacto explosivo en la nave central del templo, cuyo estallido provocó heridas a una feligresa y cuantiosos daños materiales que afectaron, incluso, al patrimonio histórico y artístico. A esa conclusión ha llegado la Audiencia Nacional para condenar a los dos anarquistas a doce años de cárcel por los delitos de lesiones y daños terroristas y a indemnizar con 22.775 euros a la mujer herida y con 182.601 al Cabildo de Zaragoza.

La Sección Cuarta de lo Penal, sin embargo, les absuelve del delito de pertenencia a organización terrorista porque «ellos dos, por sí solos, no pueden constituir» un grupo terrorista y no estaban integrados, según el tribunal, en ninguna organización anarquista. Igualmente, descarta condenar a ambos por un delito de estragos pues el artefacto «era de fabricación casera y de gran simplicidad» y, aunque su radio de acción fue de al menos 26 metros y ocho de altura, «carecía de potencia destructiva» que amenazara con derrumbar las estructuras del templo. El tribunal, presidido por Ángela Murillo, tampoco cree que los dos anarquistas planeasen un atentado en el Monasterio de Montserrat de Barcelona, aunque acudieron al templo en noviembre de 2013.

Las imágenes captadas por las cámaras de seguridad de las estaciones de autobús de Barcelona (desde donde partieron) y Zaragoza, así como las de un bar cercano a la Basílica del Pilar, han sido determinantes para atribuir a ambos la autoría del atentado, pues el tribunal llega al «convencimiento» de que las dos personas grabadas «con una bolsa de grandes dimensiones» son los dos acusados, que según los magistrados tenían «una fijación» con la Iglesia.