Génova zanja las críticas internas: «El debate del giro a la derecha es estéril»

Génova mantiene su estrategia frente a las dudas internas: «Hay que recuperar perfil. La sangría nos vino de la corrupción y del desdibujamiento absoluto».

Génova mantiene su estrategia frente a las dudas internas: «Hay que recuperar perfil. La sangría nos vino de la corrupción y del desdibujamiento absoluto».

La presentación del libro «El futuro es hoy», del ex presidente del Gobierno José María Aznar, dejó ayer una imagen impensable en el PP hace escasos cien días. Aznar, arropado por la nueva dirección del partido, con Pablo Casado al frente. Y al lado de ex ministros de Aznar, de la ex presidenta del PP vasco María San Gil y de otros «pata negra» con los que rompió el «marianismo» después de que en 2008 Mariano Rajoy se rodease de un nuevo equipo para levantarse de su segunda derrota en unas generales. La foto de ayer es símbolo de la nueva etapa, pero enlaza con el debate que empieza a dividir a los dirigentes populares sobre si electoralmente les conviene posicionarse más en la derecha o en el centro. El PP está inseguro sobre sus resultados electorales y de ahí vienen las dudas sobre su estrategia para combatir a Ciudadanos (Cs) y también a Vox.

La nueva dirección marcó ayer otro punto de inflexión con respecto a la etapa anterior. Precisamente el pasado mes de junio el ex presidente participaba en la presentación de un libro de un colaborador de FAES, el mismo día en el que Rajoy reunía al Comité Ejecutivo del PP, después de perder el Gobierno. A aquel acto no asistió ningún representante de la cúpula popular. Ayer Génova quiso subrayar el mensaje de unidad, por encima de debates tácticos sobre si su sitio debe estar más a la derecha o en el centro. En la última etapa de Rajoy, la ruptura de Aznar con la dirección de su partido llegó a tal extremo que el ex presidente incluso coqueteó públicamente con Albert Rivera. Anoche el ex presidente solemnizó que vuelve a su partido, aunque ya no ocupe ni la presidencia honorífica del mismo, y que quiere trabajar para recuperar los votos que ha perdido el PP en los últimos años. El libro que presentó hace un análisis bastante crítico del balance político de los Gobiernos de Rajoy.

A Aznar le quiere la militancia en Madrid, aunque el presidente de la Comunidad, Ángel Garrido, haya sido uno de los dirigentes que ha llamado a no descuidar el «centro». También en Castilla y León, por ejemplo, su cuna política. El ex presidente puede ayudar a recuperar al viejo votante desencantado en aquellas comunidades con un perfil sociológico más conservador, aunque la clave esté en el nuevo equipo y no en lo que hoy represente el «aznarismo» ni tampoco el «marianismo».

En la estrategia de Casado de recuperar a Aznar pesan varios factores, no sólo el electoral. El personal es clave, ya que el hoy jefe de la oposición creció políticamente a su sombra, también a la de Esperanza Aguirre. Casado siempre ha hecho valer su lealtad a quien fue uno de sus primeros «padrinos» políticos, sin que esto fuera obstáculo para que luego se integrase en la primera línea del equipo de Rajoy. También influye en ese acercamiento al «aznarismo» que la nueva dirección del PP está convencida de que tiene que apostar por no dejar espacios vacíos a la derecha que pueda ocupar Vox. Su competidor es Ciudadanos –parece que no tienen dudas al respecto–, y no el partido que dirige Santiago Abascal, ex del PP, pero en Génova sí valoran que los restos que hipotéticamente puedan ir a Vox, aunque no sean suficientes para que este partido entre en el Congreso, sí lo pueden ser para quitarles a ellos representación parlamentaria.

Las encuestas de NC Report han detectado que el nuevo PP empezó a finales de verano a recuperar voto por la derecha que había perdido en la etapa de Rajoy, pero este trasvase se detuvo en el último sondeo, de octubre, que coincidió con una mayor presencia pública de Vox. La dirección del PP sostiene que sus encuestas constatan que su discurso y perfil político les está permitiendo recuperar voto perdido.

En el partido hay bastante coincidencia en el análisis de que su problema es que se han dejado más voto por el centro que por la derecha, y que esto es lo que explica que esté tan fuerte Ciudadanos. En Génova apuntan, sin embargo, que la «sangría» les ha venido de la corrupción y del «desdibujamiento absoluto» durante la etapa de Rajoy, Por lo que recuperar perfil, «más que perderse en si hay que girar a la derecha o al centro», y quitarse «el lastre de la generación corrupta» les puede ofrecer «un aire más fresco».

El nuevo equipo, con Casado al frente, ha optado por recuperar un discurso más contundente y político y esto ha activado su identificación con un giro a la derecha que no convence por igual a todos dentro del partido. Tampoco la presencia de Aznar, aunque ayer Casado le pusiera alfombra roja dentro de su apuesta por escenificar que el PP vuelve a estar unido y es capaz de sumar lo que representa la herencia de Aznar y también la de Mariano Rajoy.

Dentro del partido advertían anoche que Aznar no es el problema ni tampoco la solución. «La solvencia no se hereda, se gana. Los padrinos le sirvieron en el Congreso, pero ahora debe tocar solo. Y Aznar ni pone ni quita. Tal vez sirva para recuperar al viejo votante desencantado, pero poco más», argumenta un veterano dirigente popular. Génova se reafirma en su estrategia ante las primeras críticas internas. Y éste no será el último guiño al ex presidente y a lo que representó su etapa. Si Aznar participa en la campaña andaluza será por decisión de Génova, no porque lo pida la organización regional. «Unidos sumamos más. Queremos fotos con Aznar y también con Rajoy», median oficialmente en Génova.