El errejonismo se prepara para su peor purga

El sector liderado por Iglesias tiene ya el camino despejado para imponer sus tesis en Vistalegre.

El sector liderado por Iglesias tiene ya el camino despejado para imponer sus tesis en Vistalegre.

Los resultados de las primarias que se celebraron ayer en Madrid, Andalucía y Extremadura supondrán de hecho una purga de errejonistas en los consejos ciudadanos de estas tres regiones y dejan seriamente dañadas las posibilidades reales que esta corriente interna tenía de corregir la deriva del partido hacia la extrema izquierda en la que está embarcado después del fiasco electoral del 20 de diciembre. Con Ramón Espinar, Teresa Rodríguez y Álvaro Jaén detentando el control en estas tres importantes regiones, Iglesias tiene el camino libre para dirigir al partido a la próxima asamblea estatal de Vistalegre, prevista para enero de 2017, en la que está previsto que se renueve la dirección nacional de Podemos y se reoriente ideológicamente el partido. Si las posibilidades que tenía Íñigo Errejón de liderar un proyecto alternativo al de Iglesias eran escasas, después del resultado de las primarias es poco menos que imposible.

La cita con las urnas virtuales que los inscritos de Podemos tuvieron esta pasada semana constituyó la primera vez en la que las dos formas antagónicas de entender el partido medían sus fuerzas más allá de una bronca en Twitter, de las muchas que ha habido en los últimos meses. Y lo hacían además en Madrid, el lugar donde este proyecto político se gestó y el lugar de residencia de la mayoría de sus portavoces. Con sus más de 70.000 inscritos, es esta región la que más peso tiene en el conjunto de un partido que prácticamente ha subcontratado su presencia en Cataluña, Galicia y Valencia a sus confluencias.

Conviene recordar que con el resultado hecho público ayer concluye favorablemente para Iglesias una crisis que comenzó a principios de año con la dimisión en bloque del sector errejonista del antiguo consejo ciudadano de Madrid, un motín en toda regla que el secretario general vengó con el cese fulminante del entonces secretario de Organización, Sergio Pascual, mano derecha de Íñigo Errejón. Desde ayer la crisis es historia ya que el control de esta crucial región queda en manos de Espinar, persona de la máxima confianza de Iglesias.

Ya el nombramiento del sustituto de Sergio Pascual en la Secretaría de Organización dio una pista de dónde buscaría Iglesias los apoyos necesarios para neutralizar la amenaza que el creciente desarrollo de la corriente errejonista suponía para su liderazgo. Ha sido el sector de los anticapitalistas liderado por Miguel Urbán en Madrid el que ha dado el empujón definitivo a la candidatura de Espinar. Curiosamente fue esta facción la que intentó disputar la secrearía general de Podemos a Iglesias en el primer Vistalegre, donde finalmente se impuso a Teresa Rodríguez y Pablo Echenique. Ahora parece sin embargo que la nueva edición de Vistalegre supondrá una reválida completa a Iglesias y a su manera de entender Podemos. En consecuencia el modelo de partido defendido por Errejón –de planteamientos más moderados y política de comunicación «seductora y centrada en el trabajo en las instituciones– irá perdiendo terreno a favor de las tesis más cercanas a la extrema izquierda. A todas luces Podemos puso proa ayer a una legislatura marcada por las movilizaciones en la calle y un discurso incendiario en las instituciones e impugnatorio frente al «régimen del 78».