Política

El pacto imposible de los barones: sumar a C’S y veto a los separatistas

Los comités regionales plantean en un documento la estrategia de pactos que presentarán a Sánchez mañana en el Federal.

Los comités regionales plantean en un documento la estrategia de pactos que presentarán a Sánchez mañana en el Federal.

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El PSOE encara mañana el Comité Federal del partido en el que los barones darán al secretario general socialista, Pedro Sánchez, su aval para intentar formar un gobierno progresista. La cita se afronta con menos histeria y tensión que la que se vivió a finales de diciembre, cuando los territorios impusieron al líder del partido una hoja de ruta que limitaba su margen de maniobra, al prohibirle establecer cualquier contacto con las formaciones que no renunciasen de forma previa a sus postulados en defensa del referéndum, en alusión a la formación de Pablo Iglesias. Un mes después, el escenario ha cambiado por completo y, ante la eventual investidura de Sánchez, los dirigentes territoriales ya hablan abiertamente de un pacto con Podemos, IU y Ciudadanos, «por considerar que es la solución que más conviene al país en este momento, además de ser la única que ahora mismo nos permite cumplir parte de los compromisos electorales», aunque sea prácticamente imposible compatibilizar en el mismo ejecutivo a Iglesias y Rivera. Así reza el documento de trabajo, elaborado por la federación de Aragón, al que ha tenido acceso LA RAZÓN y que será el eje de la reunión socialista de este fin de semana. Por el momento, no está previsto que se redacte una nueva resolución, porque –según apuntan fuentes de la dirección– se mantiene vigente la que se aprobó a finales de año, aunque en el texto sí se introduce una novedad con respecto al último texto aprobado, que algunos barones quieren que figure por escrito: la negativa a asumir una investidura de Pedro Sánchez «con permiso de los independentistas».

En el documento, el partido asume el fracaso de las pasadas elecciones, un resultado que «no satisfizo las expectativas del PSOE» y que, a pesar de los esfuerzos de la organización y de su candidato, demostró que «no han recuperado la credibilidad perdida antes de 2011». El diagnóstico de los socialistas es que esta credibilidad como garantes de derechos sociales y económicos se perdió a raíz de los recortes y la reforma del artículo 135 de la Constitución. Especialmente duros se muestran en el terreno territorial, en el que asumen que han dilapidado su impulso cohesionador y de unidad de país, tras «nuestra alianza en Cataluña con Esquerra Republicana y las políticas de aquel desafortunado tripartito».

El PSOE defiende la tesis de que corresponde al PP, como fuerza más votada, intentar la formación de gobierno y reitera una vez más su negativa a favorecer el continuismo de los populares en La Moncloa, porque «la inmensa mayoría de los militantes y electores del PSOE no aceptaría ninguna fórmula de apoyo al PP». Por tanto, concluye, «esta opción está descartada». En el caso de que Sánchez asuma la responsabilidad de impulsar un ejecutivo reformista, el documento apunta como «orientación preferente de los acuerdos» que se alcancen con Podemos e IU, a quienes dota de la condición de «aliados naturales». Sin embargo, dado que la aritmética parlamentaria no les permite gozar de una mayoría suficiente, el texto también marca el rumbo que debe seguir el partido en la búsqueda de apoyos adicionales y veta la posibilidad de que la investidura de Pedro Sánchez se produzca con «la aquiescencia activa o pasiva de ERC y Democracia y Libertad», partidos a los que el PSOE cedió cuatro senadores para que contaran con grupo propio en la Cámara Alta, un «regalo» que, algunos temen, pueda llevar aparejada una abstención. «Depender de los socios de un gobierno que se propone romper las relaciones de Cataluña con España pondría al PSOE en una situación de debilidad extrema y le haría perder definitivamente la condición de garante de la unidad de España», señala el texto.

Ante la imposibilidad de llegar a La Moncloa por la complicidad de los soberanistas y la insuficiencia de apoyos de la izquierda, el PSOE «está obligado a buscar acuerdos más allá de este ámbito, anteponiendo el interés general a la estricta sujeción a las convicciones ideológicas». Es, en este punto, cuando queda claro que la alianza de PSOE, Podemos e IU sólo puede alcanzar una mayoría parlamentaria suficiente si se incorpora a la misma Ciudadanos, «un partido nuevo, sin hipotecas e identificado con bastantes de las reformas defendidas desde la izquierda». No obstante, el líder de C’s, Albert Rivera, ha reiterado en numerosas ocasiones que no avalará un ejecutivo del que formen parte los de Pablo Iglesias y sin el necesario apoyo de Ciudadanos, el PSOE no llegará a La Moncloa si se veta una posible abstención de los independentistas. Por tanto, la propuesta que los territorios elevarán a la dirección federal el sábado es poco más que imposible.

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