El presidente pide unidad en la reforma del aborto y promete buscar el consenso

Rajoy presidió ayer la primera reunión del Comité Ejecutivo en 2014 para diseñar la estrategia del partido en año electoral
Rajoy presidió ayer la primera reunión del Comité Ejecutivo en 2014 para diseñar la estrategia del partido en año electoral

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, terció ayer en el debate interno que ha suscitado la reforma de la Ley del Aborto durante la reunión del Comité Ejecutivo, que presidió en la sede de Génova. Y lo hizo colocándose en medio de la polémica. A los que han insinuado discrepancias les instó a evitar el debate en público sobre una cuestión tan delicada como ésta y en la que se mezclan los sentimientos. Ya en su intervención inicial Rajoy había reclamado a su partido que se centre en la economía y en vender los signos de recuperación. Mientras que al ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, le invitó a escuchar a los discrepantes y a reunirse con ellos para hablar de un proyecto al que, por cierto, Rajoy dio personalmente luz verde y que ha sido refrendado en el Consejo de Ministros.

El presidente del Gobierno se comprometió ante su plana mayor a trabajar para que esta reforma salga del trámite parlamentario con el mismo consenso que la ley del 85 y defendió también que la iniciativa remitida al Congreso sigue la línea de la doctrina del Tribunal Constitucional en relación a la protección del «nasciturus». Pero, en cualquier caso, asumió el compromiso de mejorar el texto en el largo trámite parlamentario.

También Ruiz-Gallardón defendió el proyecto con el apoyo expreso de un importante sector de la Ejecutiva. Dijo, por ejemplo, que la reforma se inspira en la posición histórica que el PP ha sostenido siempre en esta materia. Y explicitó su disposición a hablar con todo el que quiera hacerlo, ya que su despacho está abierto para todo el mundo. Al consenso apelaron a puerta cerrada los presidentes autonómicos de Galicia, Alberto Núñez Feijóo; de Extremadura, José Antonio Monago; y de Castilla y León, Juan Vicente Herrera. Feijóo y Monago ya habían dejado entrever en público ciertos matices respecto al proyecto, lo que provocó la contestación del presidente valenciano, Alberto Fabra, defensor de la reforma. A pesar de esos matices, Feijóo y Monago avalan que la reforma actual se acerca más a la ley del 1985, y que ésta se aproxima más al sentir mayoritario de los ciudadanos. Para no alimentar más la polémica, Fabra guardó ayer silencio, y el presidente de La Rioja, Pedro Sanz, se hizo eco de la petición de Rajoy y llamó también al PP a centrarse en la economía y a no convertir el aborto en un debate público, ya que esto, a su juicio, sólo beneficia al PSOE.

La discusión se amortiguó, sin duda, con la citada oferta de diálogo y con la disposición a buscar el máximo acuerdo, al que apeló la secretaria general, María Dolores de Cospedal, en su comparecencia al término del Comité Ejecutivo. Por dos veces se le preguntó expresamente su opinión sobre la reforma, y, en concreto, sobre una de las cuestiones más polémicas, que es la nueva regulación del supuesto de malformaciones del feto. Pero Cospedal eludió defender el proyecto o valorarlo en un sentido u en otro, limitándose a precisar que estaba allí para hablar en su calidad de secretaria general del PP. No es la primera dirigente de primera fila que esquiva una defensa expresa y contundente de la reforma, lo que, inevitablemente, da más aire para que otros compañeros se atrevan a romper la unidad de discurso del partido en esta cuestión.

Sobre los posibles cambios que cabe introducir en el proyecto, desde Justicia explican que están abiertos a retoques en la tramitación parlamentaria, pero sin modificar lo «sustancial». Y como «sustancial» entienden el supuesto de las malformaciones del feto. También desde el Gobierno recuerdan que todo proyecto legislativo tiene siempre modificaciones en su trámite parlamentario, pero que éstas nunca afectan al núcleo del mismo. «El esfuerzo para buscar el consenso se hará, pero el Gobierno tiene que gobernar y tiene que tomar sus decisiones», precisó la secretaria general.