Política

El PSOE se enreda con el fuero y el huevo

Rubalcaba, ayer, junto al presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz
Rubalcaba, ayer, junto al presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz

Primero fue la asimetría, luego el derecho a decidir, después la abdicación del Rey y, ahora, los privilegios forales. El PSOE no sale de una crisis con el PSC cuando se enreda en otra. Y el que espolea casi siempre el debate interno es su primer secretario, Pere Navarro, a quien en su propio partido empiezan a ver afectado por demasiadas «maragalladas» (dícese de las ocurrencias con las que el ex presidente de la Generalitat Pasqual Maragall convulsionaba un día sí y otro también al socialismo español). Verán, esta semana, en medio del debate previo al Consejo Territorial del PSOE que debe cerrar su reforma constitucional, Navarro, sin previo aviso, daba un salto de gigante en lo que hasta ahora se había escuchado sobre financiación autonómica en el socialismo español: derogar los conciertos vasco y navarro recogidos en la Carta Magna. Ni el PSC en su documento propio sobre una España federal, presentado hace unas pocas semanas, había ido tan lejos. ¿Una ocurrencia de Navarro? ¿Una confusión de conceptos? El líder del socialismo catalán sabía dónde iba y dónde quería llegar porque, lejos de matizar al día siguiente su explosiva propuesta, insistió en el asunto.

Antes de seguir, conviene aclarar la diferencia entre concierto y cupo y entre convenio y aportación. Con el concierto económico –emanado de los fueros de la tercera guerra carlista de finales del XIX–, el Gobierno vasco recauda todos los impuestos y cede al Estado un cupo que se calcula con la suma de gastos de los servicios que la Administración central presta en el País Vasco y la resta del coste de las competencias autonómicas. A la diferencia se le aplica un índice que refleja el peso relativo de la economía vasca en la española, pero no hay ninguna cesión en concepto de solidaridad. Navarra se rige por un sistema similar desde la primera mitad del XIX, cuando se suprimió el reino del mismo nombre, pero en la Constitución se llama convenio, en lugar de concierto, y su fórmula de cálculo, en vez de cupo, se llama aportación. Lo que blinda la Carta Magna es el concierto y el convenio, no el cupo ni la aportación.

Porque sepan que el último enredo entre socialistas es a cuenta del «fuero o el huevo», como bien explica el secretario general del PSPV, Tximo Puig, a este diario. Al valenciano, como a los andaluces y a los madrileños, se le había metido en el mismo saco que a Navarro, en el de los que querían suprimir los derechos históricos de País Vasco y Navarra reconocidos por la Constitución. Y nada de eso. Ni Puig, ni José Antonio Griñán ni Tomás Gómez han cuestionado jamás el fuero. Ahora, si hablamos de huevo, ya es otra cosa. Todos ellos coinciden en la necesidad de revisar las fórmulas de cálculo, esto es, el cupo y la aportación. ¿Para qué? Para que País Vasco y Navarra contribuyan al fondo de solidaridad interterritorial, que es lo que hasta ahora no hacen, y para acabar con las desigualdades. Por ejemplo, las que permiten que mientras País Vasco y Navarra están en el 134 y el 129% de renta per cápita, Extremadura se sitúe en el 69, Andalucía en el 75 o Valencia en el 88.

Ése es el debate y no otro. El fuero no está en cuestión en ninguna federación del socialismo español, no así el huevo: el dinero que cada comunidad aporta a la caja común. Y este asunto –que planteó el PSPV hace ya un año; que Andalucía llevó a su propuesta de reforma constitucional y que a Madrid y Asturias les parece razonable– aparece de hecho en el documento redactado por Ramón Jáuregui como base del debate previo al Consejo Territorial.

La dirección federal, con Andalucía, Asturias, Valencia y Madrid: con la reformulación del cupo. «En un nuevo modelo de financiación en el que será preciso revisar los mecanismos de nivelación y solidaridad, parece razonable que se le de una vuelta también al cupo y a la aportación», explica a LA RAZÓN Elena Valenciano. La vicesecretaria general del PSOE advierte, en todo caso, que el documento de reforma constitucional que se aprobará en el Consejo Territorial no incluye un modelo de financiación autonómica, sino principios generales. Vamos, que el texto no será la piedra filosofal y en ningún caso atenderá la propuesta de Pere Navarro que, recuerda, no consta en ninguno de los documentos redactados por las distintas federaciones, ni siquiera en el que elaboró el PSC.