El Rey hizo nueve referencias a la unidad frente a una el año pasado

Don Juan Carlos asume en su discurso de Navidad «las exigencias de ejemplaridad y transparencia que hoy reclama la sociedad»

«Asumo las exigencias de ejemplaridad y transparencia que hoy reclama la sociedad»
«Asumo las exigencias de ejemplaridad y transparencia que hoy reclama la sociedad»

Discurso de Navidad de su Majestad el Rey. >> Don Juan Carlos pone el acento en lo que «nos une» para construir «juntos» un

porvenir «sólido» y «justo». >> Ante quienes quieren actualizar «los acuerdos de convivencia», reivindica una «España abierta en la que cabemos todos». >> Asume las «exigencias de ejemplaridad y transparencia que hoy reclama la sociedad» a las instituciones

Nueve referencias expresas a lo que «nos une» hubo en el discurso del Rey este año frente a una sola en 2012. En concreto, 205 palabras el pasado martes por 30 de hace justo un año con la unidad como telón de fondo. Esta vez, el verbo «unir» y el adverbio «juntos» fueron las palabras más repetidas. La idea fuerza del discurso, especialmente de su segunda mitad –la que crea la sensación final en el oyente– fue la idea de unidad de los españoles.

Y es que no hay otro momento en el que Don Juan Carlos pueda dirigirse de una forma tan directa a los ciudadanos. A lo largo del año, el Rey lanza muchos mensajes institucionales, pero sólo en el de Nochebuena hace balance del año, enfoca el siguiente y, sobre todo, es «cosecha» absoluta de la institución, ya que en él no interviene el Gobierno. En uno de los discursos más largos –11 minutos 35 segundos– las palabras del Jefe de Estado fueron especialmente significativas por una alta carga de contenido y contextualización política e institucional, en la que no faltó la crítica y el llamamiento a la reflexión.

En clave nacional, el Rey fue contundente al afirmar que «la Corona cree en esa España abierta en la que cabemos todos». Con el presidente de la Generalitat dispuesto a llevar hasta el final su desafío a la estructura territorial de España, el hecho de que «juntos» fuera una de las palabras más repetidas por Don Juan Carlos, además de «convivencia», «ética» y «democracia», adquirió un valor añadido. Porque juntos, y «siempre con la ambición de llegar a un objetivo común», consideró el Jefe de Estado, hemos edificado nuestros cimientos. Seis fueron los aspectos principales que el Rey considera unen a España y que deben seguir haciéndolo: un porvenir «sólido, justo y lleno de oportunidades»; «la intensidad de los afectos y lazos históricos; las culturas que compartimos; la convivencia de nuestras lenguas y la aceptación del diferente»; «la extraordinaria riqueza de un país diverso, de culturas y sensibilidades distintas»; «la solidaridad que siempre demostramos ante las grandes adversidades» y, sobre todo, un concepto único: en el Salón de Audiencias y sentado, como es habitual, el Rey trajo a escena unas palabras de Don Felipe durante la entrega de los Premios Príncipe de Asturias –que es también para el heredero su reducto de independencia en sus discursos–: «España es una gran nación que vale la pena vivir y querer, y por la que merece la pena luchar». Garante de la unidad y la estabilidad del país, –deber que le marca la Constitución–, en sus mensajes navideños Don Juan Carlos reconoce la diversidad territorial, pero siempre enfocada a reforzar nuestras conexiones y, una vez más, respaldó ese concepto al asegurar que «la Corona cree en un país libre, justo y unido dentro de su diversidad».

El Jefe de Estado dedicó una reflexión desde un plano personal para reconocer que su posición le ha permitido vivir las «múltiples vicisitudes» por las que ha atravesado el país, a las que declaró haber dedicado toda su vida. Y enfatizó que «siempre hemos sabido los españoles salir juntos de los malos momentos y construir juntos los buenos». Si los cimientos del reinado de Don Juan Carlos se han afianzado por, entre otras cosas, su papel durante la Transición, el Jefe de Estado recordó que durante sus 38 años en el trono cualquier adversidad se ha afrontado bajo unas reglas basadas en el Estado de Derecho, en el que las «controversias se resuelven con arreglo a las reglas de juego democráticas» que, enfatizó, fueron «aprobadas por todos».

La primera parte de las palabras del Monarca estuvo dirigida a los dos sectores de la población que más están sufriendo: los que padecen de un modo más directo la crisis económica y las víctimas del terrorismo. El Rey reconoció que España está teniendo un repunte económico, pero para el Monarca no habrá recuperación económica hasta que «los parados tengan oportunidad de trabajar». No fue ambiguo: «No podemos aceptar como normal la angustia de los millones de españoles que no pueden trabajar». Por ello, se dirigió a los parados, a los desahuciados, así como a los emprendedores y creativos que aúnan sus esfuerzos para salir de la crisis, autónomos e inmigrantes, y como pilar de la estructura que sostiene al país, a las pequeñas y medianas empresas, que según el Banco de España suponen más del 90% del tejido productivo del país. Párrafo aparte merecieron los pensionistas, «el soporte de muchas economías familiares». Porque el otro baluarte del país para Don Juan Carlos es «la extraordinaria fuerza de la familia española». En definitiva, agradeció al conjunto de los ciudadanos su «ejemplo de civismo y responsabilidad».

Si en todos los discursos de Navidad el Rey se dirige a las víctimas del terrorismo, en esta ocasión lo hizo especialmente y no sólo mediante la palabra, ya que la fotografía que le acompañó fue precisamente la de la Fundación en la última audiencia con el Rey, que él mismo solicitó. A ellas les dedicó un recuerdo muy «especial y emocionado» por haber sufrido durante décadas la violencia y el terror y por ser tristes protagonistas del panorama actual tras el varapalo de la sentencia de Estrasburgo respecto a la «doctrina Parot»: «Sé que estáis pasando momentos especialmente difíciles», dijo.

El Rey abordó el otro desaliento de los ciudadanos, ver los «casos de falta de ejemplaridad en la vida pública», que han provocado el mayor desapego por las instituciones. «Sé que la sociedad española reclama hoy un profundo cambio de actitud y un compromiso ético en todos los ámbitos», y pidió realismo para afrontar que la «salud moral» de una nación se rige por la ética de sus ciudadanos, «empezando por sus dirigentes».

Como final de un año difícil para la imagen de la Corona por el «caso Nóos», el Rey se reafirmó en su compromiso de asumir «las exigencias de ejemplaridad y transparencia que hoy reclama la sociedad».

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EL DETALLE

EL REY CITA AL PRÍNCIPE

No le importó al Rey Juan Carlos utilizar las palabras del Príncipe Felipe para trasladar el mensaje de que «España es una gran nación que vale la pena vivir y querer, y por la que merece la pena luchar». Esa frase, que el heredero pronunció en la entrega de los Premios Príncipe de Asturias, las hizo suyas el Monarca en su tradicional discurso navideño para reivindicar los valores del esfuerzo, la generosidad y el rigor de la sociedad española. Y es que ambos han querido resaltar el empeño del pueblo español por salir adelante con valentía y humildad.