El «sudoku» de cargos y poder en Europa

Los conflictos de intereses de los Veintiocho afloran en el debate sobre la composición de la Comisión

La Razón
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España aspira a tener dos hombres de peso en Europa: Luis de Guindos para la presidencia del Eurogrupo y Miguel Arias Cañete para dirigir una cartera económica de importancia. Parece difícil que áreas de peso como Competencia, Asuntos Económicos y Monetarios o Comercio recaigan en un comisario español si otro lidera el Eurogrupo. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, preparará el terreno en Santiago con la canciller alemana, Angela Merkel, para la próxima Cumbre de Bruselas del próximo día 30 de agosto, donde se acordarán los nuevos altos cargos de la UE.

La intención del presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, en la anterior cumbre de julio fue acordar tres cargos importantes en un mismo paquete. Veremos si hay más suerte en el segundo intento para conocer al nuevo presidente del Consejo, el alto representante de Política Exterior y de Seguridad Común, y el presidente del Eurogrupo. De los tres cargos para ocupar la cúpula de la Unión Europea, este último es el que podría tardar más en cerrarse porque el actual presidente concluye su mandato la primavera de 2015 y no en noviembre de 2014 como el resto. Para colocar a De Guindos, Rajoy ya cuenta con el respaldo de Alemania, pero necesita afianzarlo. El ministro español cuenta con un apoyo general dentro de Europa para ostentar el cargo, para sustituir al actual presidente, el holandés Jeroen Dijsselbloem. El mayor escollo viene precisamente desde Ámsterdam. El primer ministro, Mark Rutte, no tiene ninguna prisa por dejar libre este puesto. Haría más fácil una salida por adelantado si Juncker llamase a Dijsselbloem para formar parte de su nueva Comisión, aunque son conocidas sus desavenencias. Para sustituir al presidente del Consejo, Herman van Rompuy, se baraja el nombre de la primera ministra danesa, Helle Thoning-Schmidt, o del ministro polaco Donald Tusk. En cuanto al alto representante para recoger el legado de la británica Catherine Ashton comenzó con mucha fuerza la candidata italiana Federica Mogherini, aunque poco a poco ha ido perdiendo puntos después de que los países del este la acusaran de «pro-Kremlin» en medio de la crisis ucraniana. Para sustituir a Ashton suena otro nombre de Polonia, el del ministro de Exteriores, Radoslaw Sikorski, o el de la comisaria búlgara de Ayuda Humanitaria, Kristalina Georgieva. Esta última puede contar con más apoyos por cumplir dos requisitos muy valorados por Juncker para un cargo importante: ser mujer y representar a un país del este de Europa, una zona olvidada en el reparto de carteras de peso. En cuanto a las posibilidades de Cañete como comisario, España persigue carteras como Competencia, Asuntos Económicos y Monetarios o Comercio. En la primera parece complicado encajar porque sale Joaquín Almunia y normalmente los países no repiten cargo. Para la segunda, Cañete cuenta con un gran competidor, como es el candidato francés y ex ministro de Finanzas Pierre Moscovici, a quien François Hollande apunta como nuevo comisario de Asuntos Económicos y Monetarios. Aunque el camino tampoco será fácil para Moscovici porque no cuenta con el respaldo alemán. Comercio podría ser la más factible para España.

Estas piezas encajarían siempre y cuando Juncker reciba suficientes candidatas femeninas para poder encajar su «sudoku» con más de nueve comisarias. Los líderes europeos han tenido más de un mes para negociaciones bilaterales. Alemania espera repetir en Energía con el comisario Günther Oettinger y Reino Unido ha presentado a Jonathan Hill, líder de la Cámara de los Lores con pretensiones para Comercio. El Gobierno griego ha nominado a su ministro de Defensa, Dimitris Avramopoulos, aspirando a la cartera de Inmigración. Austria ha presentado a Johannes Hahn, Croacia, a Neven Mimica, Rumanía, a Dacian Ciolos, Eslovaquia, a Maros Sefcovic, Suecia a Cecilia Malmstrom, la República Checa, a Vera Jourova o Eslovenia a Alenka Bratusek. Por Hungría, se postula Tíbor Navracsics y por Bélgica se oyen nombres como Didier Reyders, ministro de Exteriores, y la dirigente democristiana Marianne Thyssen. Se espera que el equilibrio llegue al seno de la Unión Europea con la última cumbre del verano del día 30.

El escollo de la paridad

La paridad es la nueva bandera de Juncker, aunque algunos países miembros han mirado hacia otro lado y no han propuesto tantas candidatas como era deseo del presidente electo de la Comisión. Su objetivo es contar con al menos nueve mujeres, lo que supone el 33% del total de comisarios. Aquí podría tropezar España al haber propuesto sólo un candidato y hombre para comisario europeo, Miguel Arias Cañete. También lo harían otros países como Francia o Alemania. Ahora es un buen momento para que el número de mujeres aumente y que el Ejecutivo no se convierta en «un club de caballeros», como decía Martin Schulz. Sin embargo, la realidad es que la mayoría de los nombres que rondan como favoritos para ocupar cargos de responsabilidad son hombres.