España cierra su mes al frente del Consejo de Seguridad de la ONU

José Manuel García-Margallo preside la sesión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el 22 de Octubre de 2015.
José Manuel García-Margallo preside la sesión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el 22 de Octubre de 2015.

España pone fin hoy a su mes al frente del Consejo de Seguridad de la ONU y lo hace satisfecha tras haber impulsado asuntos como la paz en Oriente Medio, las políticas contra el terrorismo y el papel de la mujer en la resolución de conflictos.

España pone fin hoy a su mes al frente del Consejo de Seguridad de la ONU y lo hace satisfecha tras haber impulsado asuntos como la paz en Oriente Medio, las políticas contra el terrorismo y el papel de la mujer en la resolución de conflictos.

"Estoy francamente satisfecho con los resultados", dijo a Efe el representante español ante Naciones Unidas, Román Oyarzun.

"Creo que este mes de octubre hemos logrado avances muy importantes en muchísimas facetas del trabajo del Consejo", destacó el embajador.

España se había fijado cinco grandes objetivos de cara a su presidencia del máximo órgano de decisión de la ONU, dos muy vinculados a la actualidad y tres con más largo recorrido.

Entre los primeros, las claves eran impulsar soluciones al conflicto en Oriente Medio y responder a crisis humanitarias como la de Siria, dos asuntos en los que la presidencia española se encontró con un panorama especialmente complicado.

Por un lado estaba el fuerte aumento de la tensión entre israelíes y palestinos y por el otro el nuevo panorama creado en Siria por la intervención rusa.

España impulsó durante las últimas semanas varias iniciativas, de las que, por ahora, no se han podido ver resultados tangibles, pero que el Gobierno espera que den frutos.

En Oriente Medio, en plena escalada, elevó al nivel ministerial el debate que cada mes celebra el Consejo de Seguridad sobre la cuestión en un intento por devolverla al primer plano.

"Creo que hemos conseguido a partir de ese debate mover nuevamente la maquinaria diplomática en Oriente Medio", aseguró Oyarzun.

En la cita, el ministro español de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, planteó la celebración de un encuentro interreligioso para frenar la escalada en Jerusalén y de una segunda edición de la Conferencia de Madrid, que en 1991 sentó las bases para una solución en el conflicto entre palestinos e israelíes, para desatascar el proceso de paz.

Junto a las propuestas españolas, circulan en la ONU iniciativas de otros países como Francia y Nueva Zelanda, que por el momento continúan en discusión.

Oriente Medio es tradicionalmente uno de los temas en los que el Consejo tiene mayores dificultades para encontrar puntos de acuerdo, como lo muestra que lleva años sin aprobar una resolución sobre el conflicto.

En el apartado humanitario, entre otras cosas, España circuló un proyecto de resolución para prohibir en Siria el uso de bombas de barril y sancionar a aquel que las utilice, una idea también complicada de sacar adelante dado el poder de veto de Rusia, aliado del régimen de Damasco, a quien se acusa principalmente de ese tipo de ataques.

El Consejo también prestó atención a la situación en Yemen, donde los enfrentamientos han dejado a 21 millones de personas necesitadas de ayuda.

De los tres objetivos españoles menos anclados en el presente, el tema estrella fue el debate sobre "Mujer, Paz y Seguridad", que presidió el jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy, y que batió el récord de intervenciones en una sesión del Consejo.

La resolución aprobada en esa cita, que actualiza la primera adoptada hace 15 años, fue también la que más copatrocinios recibió nunca.

Además, España llevó ante el Consejo la voz de las víctimas del terrorismo, en una sesión informal en la que comparecieron, por primera vez, personas afectadas por la violencia de grupos como ETA, Al Qaeda y el Estado Islámico.

En ella, el ministro español del Interior, Jorge Fernández Díaz, defendió la creación de un estatuto internacional que defienda a las víctimas con el fin de protegerlas con normas comunes.

Por último, se abordó la cuestión de los métodos de trabajo del propio Consejo, en un intento por mejorar la eficiencia y la transparencia en el trabajo de este órgano que se saldó esta semana con la aprobación de la primera declaración "sustancial"en este ámbito, según destacó Oyarzun.

España, que es miembro no permanente del Consejo de Seguridad, volverá a ocupar la presidencia mensual en diciembre del próximo año.