ETA empieza en Navarra la campaña de «aguinaldo» para sus presos

Las cartas se dejan en buzones y se especifica que la aportación es «voluntaria»

Herrira es la asociación actual de defensa de los reclusos de ETA
Herrira es la asociación actual de defensa de los reclusos de ETA

La extorsión etarra sobre los comerciantes y ciudadanos en general continúa, pese al anuncio de la banda de que, como gesto de buena voluntad, cesaba el cobro del llamado «impuesto revolucionario». Al igual que lo ocurrido el año pasado, la banda y su entramado se han valido de una argucia para continuar con esta práctica mafiosa: el «aguinaldo» para los presos.

Consiste en el buzoneo y la entrega personal, en domicilios particulares y comercios, de cartas en las que se pide «solidariamente» dinero para los reclusos de ETA, pero se hace de una manera en que la respuesta tiene que ser «sí o sí».

Es una prueba más de que la actividad alegal, cuando no delictiva, de los grupos del entramado de la banda no ha cesado y que éstas han dejado unas formas de hacer que, con las lógicas limitaciones del «buenismo» que quieren transmitir, se mantienen. Además de recaudar dinero, de lo que se trata es de perpetuar el clima de amedrentamiento sobre la población, dado que ETA no se ha disuelto, no ha entregado las armas y se mantiene como amenaza latente.

Los encargados de realizar la distribución de las misivas son individuos de las organizaciones del entorno proetarra, en especial de las juventudes, que ahora se llaman Ernai, como antes se denominaron Segi, Haika, Jarrai, o específicas de los reclusos, como Herrira.

Los que se ocupan de la reacaudación comprueban que el ciudadano o comerciante ha entregado la cantidad que, en opinión de los proetarras, le corresponde «aportar a la causa» y, si no lo hace, se le conmina a que ingrese lo que, en «justicia revolucionaria», debe dar. Según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas, este chantaje había sido detectado, al cierre de esta edición, al menos en la localidad navarra de Echarri Aranaz, gobernada por Bildu, lo que no quiere decir que no se haya producido en otras localidades, en especial en las controladas por los proetarras, donde el miedo impide denunciar este tipo de prácticas mafiosas.

El año pasado, las Fuerzas de Seguridad lograron controlar el cobro de este «impuesto» en Echarri y en la localidad vizcaína de Elorrio gracias a la denuncia de ciudadanos ejemplares y sin miedo, pero se sabe que esta práctica está muy extendida.

Lo habitual es que los destinatarios de las misivas, comerciantes y ciudadanos, reciban la solicitud de la entrega de una cantidad en función del espíritu navideño, de forma «caritativa, solidaria» y, por supuesto, «voluntaria». En municipios gobernados por Bildu, la voluntariedad tiene otro nombre, según las citadas fuentes.

Normalmente, los proetarras entregan, o buzonean, un sobre en blanco que tienen como fin recaudar el dinero que, según indican, destinarán a los presos de ETA y a sus familiares.