Feijóo no irá en las listas y Cospedal se sitúa como «uno» por Toledo

Rajoy busca blindar a la secretaria general para que no dependa del resultado electoral

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, visitó ayer un bar en su paso por Mora (Toledo) junto a vecinos de la localidad
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, visitó ayer un bar en su paso por Mora (Toledo) junto a vecinos de la localidad

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, no irá en las listas con las que Mariano Rajoy se presentará a las elecciones generales de diciembre. El dirigente gallego aún no ha desvelado oficialmente si optará a un tercer mandato en las elecciones autonómicas del próximo año, y en las últimas semanas han ido a más las especulaciones sobre la posibilidad de que deje Galicia para aterrizar de nuevo en la política nacional, en un momento especialmente delicado, ya que el PP se enfrenta a unas elecciones muy complicadas, según los sondeos. Si les va mal y no mantienen el poder, el partido irá a un Congreso Nacional en el que se renovará a la actual dirección y en el que en el propio PP dan por hecho que se hablará también del relevo en su presidencia nacional.

Ya antes del verano, cuando Rajoy abrió un periodo de reflexión tras los malos resultados que el PP cosechó en las elecciones autonómicas y municipales, el nombre de Feijóo entró en las quinielas sobre la renovación que el presidente del Gobierno planeaba. Y, de hecho, Rajoy incluso analizó personalmente con el presidente de la Xunta la situación y el escenario al que se enfrentaban, pero entonces la decisión se inclinó a favor de que se quedara en la política gallega.

En ese sentido se inclina también ahora la balanza, justo cuando en las filas populares han empezado las tensiones y los movimientos de muchos para mantener o encontrar un acomodo en el Congreso de los Diputados, un puesto de seguridad desde el que afrontar el nuevo reparto de poder que, ganen o pierdan, se producirá tras las elecciones.

Aunque Feijóo no ha desvelado aún si optará a un tercer mandato, este verano el presidente del Gobierno sí manifestó que no vería mal que repitiese como cabeza de cartel porque considera, según explicó entonces, que es «el mejor» que tiene su partido para optar a volver a presidir la Xunta. El líder gallego, por su parte, siempre ha defendido que lo razonable es que un presidente no supere los dos mandatos al frente del Gobierno, pero hay que valorar que el escenario político en Galicia también se antoja muy complicado para el PP. Las elecciones municipales de mayo fueron un golpe de atención y confirmaron la fuerza de las «mareas» y de los movimientos articulados alrededor de la izquierda, aunque los populares fueron la fuerza más votada en el cómputo global. Sin mayoría absoluta, el PP perderá ese poder autonómico. El PP gallego celebrará un congreso extraordinario en el primer trimestre de 2016 y es ahí donde se designará al candidato.

El nombre de Feijóo está también siempre en todas las quinielas sobre una posible sucesión de Rajoy. Pero el salto a Madrid no se producirá en las elecciones generales, lo que sería interpretado en Galicia como una huida y dejaría al PP regional en manos de la campaña de la oposición. Esta decisión no anula, sin embargo, su condición de «delfín» para el caso de que el escenario político lleve al PP a mirar en esa dirección.

El presidente gallego no estará en el Congreso, pero ahí sí sitúan en las filas populares a la secretaria general, María Dolores de Cospedal, como posible cabeza de lista por Toledo. Cuando a finales de junio Rajoy hizo cambios en el Comité de Dirección del PP para tomar oxígeno político, ante la presión por el resultado de las autonómicas y municipales, el presidente tanteó la posibilidad de que dejara la Secretaría General y le ofreció la posibilidad de incorporarse a un ministerio. A tan pocos meses de que se disolviesen las Cámaras y el Gobierno, ella rechazó esa opción y prefirió mantenerse ligada al organigrama de la dirección del PP. Aunque con las nuevas incorporaciones, y con Jorge Moragas, director del Gabinete de Rajoy, como jefe de campaña, como «número dos» ha visto notablemente rebajadas sus funciones en la nueva estructura de la cúpula popular. La posibilidad de que Rajoy le volviese a ofrecer un ministerio sigue ahí, pero no es seguro que el PP gobierne tras las elecciones generales aunque sea el partido más votado, al menos así lo dejan abierto las encuestas. Y, por tanto, en la formación dan por hecho que el presidente le ofrecerá una salida que no esté condicionada al resultado electoral, después de que en las pasadas elecciones autonómicas perdiese la presidencia de la Junta de Castilla-La Mancha aunque fue la candidata más votada. En Toledo, el reparto de escaños es cuatro del PP y dos del PSOE, y en estas elecciones esperan que se quede en un 3/3. «Pero si Cospedal da la espantada de Toledo podríamos perder otro escaño más», sostienen en las filas populares.

Cospedal tiene el encargo del presidente de ir haciendo la primera labor de revisión de las candidaturas para diciembre. Unas listas complicadas porque el PP estima que no superará los 140 escaños frente a los 186 de ahora. Rajoy se enfrenta a una alta demanda de escaños porque hay muchos que se quedaron en el «paro» tras las elecciones de mayo. Tiene que colocar a sus altos cargos y tiene que dejar un mensaje de renovación. «La cuadratura del círculo de todas las elecciones, pero esta vez con más presiones y menos margen», sentencian en la dirección de su partido.