Susana Díaz reta a Sánchez al recordarle que en el PSOE «no somos nacionalistas»

No menciona al secretario general en su discurso y reivindica «el socialismo histórico»

La presidenta andaluza y secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, junto al los expresidentes de la Junta José Antonio Griñán (i) y Manuel Chaves (d) y el exvicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra
La presidenta andaluza y secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, junto al los expresidentes de la Junta José Antonio Griñán (i) y Manuel Chaves (d) y el exvicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra

No menciona al secretario general en su discurso y reivindica «el socialismo histórico».

La presidenta de la Junta de Andalucía prometió ponerse a remar detrás de Pedro Sánchez después de perder las primarias del mes de mayo. «Lo que diga el secretario general», repitió en las semanas después de una derrota que alicortó un vuelo con destino cantado –eso parecía– al despacho de la cuarta planta de la calle Ferraz. La líder socialista acusó el golpe. En su discurso ante el Comité Director del PSOE-A para convocar el XIII Congreso regional que arrancó ayer Díaz apareció sonada. Pero Díaz comienza otra vez a coger brío y la paz entre los dos bloques –susanistas y sanchistas– comienza a resquebrajarse. La presidenta de la Junta no lanzó ninguna crítica directa a Pedro Sánchez en la presentación del informe de gestión. De hecho, optó por obviar al secretario general del partido al que ni siquiera mencionó en su discurso, lo que dolió por cierto en el otro bando contendiente. Sin embargo, buena parte de su intervención la dirigió a marcar un camino distinto al que sigue el secretario general. Desde la organización territorial del Estado, con una defensa vehemente de la igualdad –fue la palabra que más repitió–, hasta el homenaje a figuras históricas del socialismo como Alfonso Guerra y Felipe González. «Hay páginas en el socialismo que no se pueden arrancar», deslizó Susana Díaz parafraseando el segundo volumen de las memorias de Alfonso Guerra. La frase hubiera pasado desapercibida si no fuera porque tanto Guerra como González se han mostrado críticos con Pedro Sánchez y además se produce a los pocos días de que la nueva dirección del partido haya prescindido del vicepresidente del Gobierno para la presidencia de la Fundación Pablo Iglesias.

El paseíllo inicial ya arrancó con una escena que hace mucho que no se producía y que está cargada de significado. El PSOE-A preparó la entrada juntos de Manuel Chaves, José Antonio Griñán, el ex presidente autonómico José Rodríguez de la Borbolla y Alfonso Guerra. La imagen supone una mezcla de reconciliaciones en primer lugar por las viejas rencillas entre borbollistas y guerristas, que fue muy dura en los tiempos de Carlos Sanjuán, al que por cierto los sanchistas criticaron que no lo invitaron al cónclave. Y, sobre todo, por la aparición en un acto del partido de Chaves y Griñán, a los que la propia Susana Díaz empujó hacia la cuneta de la organización cuando dijo en noviembre de 2014 que toda persona que resultara imputada tendría que dejar su cargo. Ayer abrazó efusivamente a ambos dirigentes, que esperan el primer juicio de los ERE en el mes de diciembre.

La presidenta de la Junta se declaró orgullosa de ser heredera de la «lucha por la igualdad» que supuso en Andalucía el referéndum del 28 de Febrero. Libertad e igualdad –dijo– fueron los pilares del primer congreso del PSOE después del franquismo que organizó Alfonso Guerra. Y usó una de sus frases para señalar que lo importante «no es el cargo que se ocupe, sino el lugar que se ocupe en el corazón de los militantes. Ése es el lugar que ocupa Alfonso Guerra». No obstante, la digresión fue un tanteo para preparar el terreno sobre uno de los asuntos que más polémica está generando en las filas socialistas: la organización territorial de España. «Las personas –deslizó en relación a la negociación del nuevo sistema de financiación– tienen que estar por delante de los territorios. Andalucía está pidiendo lo que es justo y lo que es suyo. No pedimos ser más que nadie». Lo que sí remarcó es que Andalucía nunca ha sido nacionalista. «Nunca fuimos nacionalistas, no lo fuimos». La frase, como la repetición machacona de la igualdad, fue una andanada a Pedro Sánchez y concretamente al concepto de Estado plurinacional que se aprobó en el 39 Congreso federal. Pedro Sánchez acompañará hoy a Díaz en la clausura del Congreso regional. Ayer, sin mencionarlo, la presidenta ya lo saludó con cajas destempladas.