Iglesias: entre Shakira y Hobsbawn

En plena vorágine interna, el líder de Podemos desvela a LA RAZÓN sus trucos para combatir la tensión ante la cita crucial de Vistalegre II.

Pablo Iglesias, en una imagen reciente
Pablo Iglesias, en una imagen reciente

En plena vorágine interna, el líder de Podemos desvela a LA RAZÓN sus trucos para combatir la tensión ante la cita crucial de Vistalegre II.

En una semana se decidirá el destino de Podemos para los próximos años. La II Asamblea Ciudadana arrancó ayer con una carrera en la que el finalista marcará la posición del partido morado tres años después de su nacimiento. Y en esa pugna brillan con luz propia dos corredores: el secretario general, Pablo Iglesias, y el secretario político, Iñigo Errejón.

Ambos arrancaron en Madrid las primarias de Podemos para VistalegreII. Al menos ese fue el pistoletazo de salida porque la realidad es que las dos candidaturas –sin contar la tercera, de los Anticapitalistas de Miguel Urbán– llevan semanas enfrentadas por la concepción de Podemos. La «tensión», llegó incluso a la bancada morada en el Congreso.

Mientras que Errejón optó por el Cine Palafox, Iglesias regresó a un escenario conocido, el de la Fundación Diario Madrid. En la antigua sede del diario «El Sol», el secretario general se rodeó de su equipo para enfilar el último tramo con la candidatura «Podemos para Todas». Se trata del mismo lugar en el que presentó su listas semanas atrás. Pero también el mismo en el que Juan Carlos Monedero compareció ante los medios por sus problemas con Hacienda y en el que anunció, meses después, su decisión de retirarse de la primera línea política.

En mitad de esa vorágine interna y externa, Pablo Iglesias puede parar un momento para explicar a LA RAZÓN cómo es la parte que no se ve de esa actividad frenética en la que las aguas del partido no bajan precisamente calmadas, lo que hay detrás de un día a día en el que se vive al borde del infarto. Pero, ¿cómo se lleva esa tensión? «No sabría decirte, seguramente no haya un ingrediente mágico para conseguirlo. Para mí es importante tener una agenda bien organizada y un equipo coordinado que asegura que el trabajo sale adelante. También ayuda ponerle humor a las cosas, llevarte bien con las personas con las que pasas muchas horas al día y tener la seguridad de que somos muchos quienes nos estamos dejando la piel en este proyecto. Y por supuesto, estar convencido, creerte lo que haces», asegura el secretario general de Podemos cuando se le pregunta por ello. «Al fin y al cabo yo estoy contando mi experiencia, pero en este país hay millones de personas que se levantan antes de que amanezca y tienen duras jornadas de trabajo por salarios de miseria. Quiero decir, que no me puedo quejar aunque es verdad que tenemos unas jornadas de trabajo intensas».

Si se habla de su equipo aparecen varios nombres.Desde el secretario de Organización, Pablo Echenique, a su jefa de gabinete, Irene Montero, pasando por personas de su confianza como Rafael Mayoral, Noelia Vera, Juanma Olmo, Gloria Elizo o Julio Rodríguez. El líder de Podemos prefiere curarse en salud a la hora de dar nombres: «Somos un equipo grande, si empiezo a dar nombres seguro que me dejaría alguno. Hoy hemos presentado el equipo para conformar el Consejo Ciudadano y tengo el honor de tener a mi lado desde Julio Rodríguez a Diego Cañamero, pasando por Gloria Elizo o Meri Pita. Tengo un buen equipo del que me siento más que orgulloso, esa es la verdad».

La actividad obliga a reducir las horas de descanso, ya de por sí bastante mermadas. «Por poder... ¡todas las que tiene el día!», responde cuando se le pregunta por las que dedica a la vida política, y remacha: «Imagínate si hay personas en los círculos, en sus barrios y ciudades, que salen del trabajo y dedican el resto de su día a militar simplemente por fraternidad y solidaridad... yo que temporalmente me dedico a esto, tengo la obligación de dedicar todos mis esfuerzos».

Ahora bien, ¿cómo es el día a día de los múltiples Iglesias? –el candidato a VistalegreII, el secretario general, el diputado–. Iglesias duerme poco –«tampoco mi equipo»- y el despertador suena entre las siete y las ocho. No hay concesión a un ratito más entre las sábanas, según explica él mismo: «Procuro levantarme nada más suena el despertador para evitar que el sueño me juegue alguna mala pasada».

Las mañanas empieza con un repaso a la prensa y a los informes que prepara su gente. Luego toca atender los compromisos del día. La dificultad horaria es lo peor, según fuentes de su equipo. La principal concesión es la hora de la comida aunque no siempre es posible: «Mantener horarios en general es misión imposible, aunque siempre intentamos respetar un hueco para comer. Yo suelo comer ligero (comida frugal, como dicen en mi equipo) y si es posible abriendo un respiro en la jornada». Si es posible, Iglesias intenta mantener la forma corriendo o levantando pesas. Algo que empezó a practicar durante su etapa como eurodiputado, cuando le indicaron que se estaba quedando hecho un silbido. El momento más tranquilo llega por la noche: «Me gusta cenar viendo una película o una serie. Esto ayuda a desconectar y además enriquece y permite reflexionar sobre otras realidades». También escucha todo tipo de música «desde Carlos Cano a Shakira, Mercedes Sosa o Los Chicos del Maíz». Quién sabe si buscando respuestas, Iglesias anda estos días enfrascado en la lectura de la «Historia del Siglo XX», de Eric Hobsbawm, historiador marxista británico. Al fin y al cabo, afronta uno de los momentos más decisivos de su carrera política.