La ANC recluta a cientos de voluntarios para su aquelarre escenográfico

Las entidades independentistas demuestran su músculo a dos semanas de la Diada

Las entidades independentistas demuestran su músculo a dos semanas de la Diada.

Tan importante parecía ayer expresar el rechazo al terrorismo como colocar en primer plano la agenda política. Y ninguna agenda ocupa tanto espacio en Cataluña como la independentista, cuyos símbolos se adueñaron de una parte significativa de la manifestación que llevaba por lema «No tengo miedo» y cuyos seguidores no dudaron en politizar la marcha. Había un afán entre los independentistas por demostrar aquello de que Cataluña está en la «preindependencia» –en palabras de Carles Puigdemont– y no dudaron en salir a las calles ataviados con gigantescas banderas «estelades» y en atacar con contundencia los símbolos de España y, en particular, a su jefe de Estado, Felipe VI.

El brazo civil del independentismo, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) había preparado durante días la manifestación, su gran especialidad. Reclutó a 300 voluntarios y distribuyó cientos de pancartas, algunas relacionadas con el lema de la manifestación («No tengo miedo») y otras sugiriendo una República catalana más ética que los países de su entorno: «¿Te imaginas un país que no venda armas?».

El presidente de la ANC, Jordi Sànchez, no dudó en avalar los silbidos contra las instituciones del Estado, así como todos los mensajes dirigidos contra el tráfico de armas. «De las imágenes más impactantes es ver a la ciudadanía, que ha pitado los hipócritas, igual que ha aplaudido cuando marchaban los voluntarios, los cuerpos de seguridad, bomberos y personal médico», se felicitó Sànchez. En el mismo sentido se manifestó el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, que también criticó la «hipocresía de los que trafican con armas».

Los soberanistas se propusieron ayer actuar como una República de facto, un mensaje en el que han insistido desde el propio día de los atentados. «Cataluña sabe gobernarse a sí misma», han insistido, una y otra vez, los dirigentes independentistas en los últimos días. Y éste fue precisamente el guión de fondo de su actuación de ayer en el paseo de Gràcia.

Nadie perdió de vista que en breve se reactivará el proceso soberanista después de varios días en la nevera por los atentados. Las entidades soberanistas quisieron demostrar su músculo y, de paso, calentar motores a falta de poco más de dos semanas para la celebración de la Diada de Cataluña (11 de septiembre), auténtico pistoletazo de salida de la campaña del referéndum. La ANC, al igual que Òmnium, han programado un verano para movilizar a su parroquia y ayer tuvieron día de ensayo.

La batalla por la imagen fue suya, ya que las banderas independentistas se impusieron a las catalanas y a las españolas. La Asamblea demostró de esta manera, una vez más, la fidelidad de unos miles, que siguieron a pies juntillas sus instrucciones: camiseta azul y bandera «estelada» con crespón negro.

Contaron, además, con el altavoz de la Televisió de Catalunya, cuya realización mostró en varias ocasiones los planos dominantes de las banderas «estelades» y todas las expresiones de rechazo al Rey, principal víctima de las iras del soberanismo, carteles y pancartas incluidos.

En paralelo, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, guardó las formas manteniéndose junto al Rey y junto a Rajoy. Será por poco tiempo. La batalla volverá de forma inminente.