La Armada incluye un ambicioso plan de adquisiciones entre sus prioridades de futuro

Pese a las «significativas restricciones» que reconoce sufrirán, considera necesaria la compra de cinco fragatas o seis helicópteros para «preservar la capacidad operativa»

El almirante general Jaime Muñoz-Delgado, Jefe de Estado Mayor de la Armada
El almirante general Jaime Muñoz-Delgado, Jefe de Estado Mayor de la Armada

En ocho páginas, el Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada (AJEMA), almirante general Jaime Muñoz-Delgado y Díaz del Río, marca tanto sus intenciones como las prioridades de la Fuerza de cara a los próximos años. Ocho páginas que suponen una ambiciosa declaración de intenciones que va desde la adquisición de diversas unidades para preservar la capacidad operativa de la Flota a la motivación del personal, pasando por cambios orgánicos para adpatarse a la realidad. Todo, en un contexto de recortes que no pasa desapercibido para el AJEMA.

Son seis los objetivos que se marca el almirante general Muñoz-Delgado en el documento «Líneas Generales de la Armada 2012» (firmado el 27 de diciembre), los cuales resumen sus «principales preocupaciones».

El más destacado es el quinto, que busca «preservar la capacidad de la Flota del futuro mediante los correspondientes planes de renovación». Aquí, la Armada detalla la necesidad de adquirir de «forma responsable y ordenada» una serie de unidades. Concretamente, considera prioritaria la compra de cinco fragatas F-110 para sustituir a las de clase «Santa María», cinco Buques de Acción Marítima (tres en versión patrullero, uno de salvamento y rescate de submarinos y uno en versión Investigación Oceanográfica), seis helicópteros SH-60F, varios vehículos de alta movilidad táctica y diez veíhulos aéreos no tripulados (UAV`s). Además, no pasa por alto las obras en los Arsenales de Cartagena y Las Palmas para apoyar a los submarinos S-80 y los Buques de Acción Marítima, respectivamente, y la modedrnización del misil «Harpoon Bloque II». Unas adquisiciones con las que también quiere «impulsar la industria nacional del sector naval».

Pero no todo se queda en compras. Así, la primera de las directrices es la de «garantizar el correcto alistamiento de la Flota» para poder cumplir sus cometidos. Al no ser posible la preparación del conjunto de la Fuerza para todas las misiones, «hay que buscar un compromiso entre lo más exigente y lo más probable», señala el AJEMA, es decir, que se centrarán en aquellas misiones en las que tengan más posibilidades de participar. Algo que conlleva «una disminución importante de la actividad de otras unidades».

El segundo de los objetivos, es el de mantener al personal «convenientemente motivado y adiestrado». La idea es que mantengan sus valores y se conviertan en un grupo más cohesionado aún para asumir esfuerzos en época de crisis sintiendo que «su trabajo es útil». En este punto se centra en la enseñanza, en culminar la implantación de la Ley de la Carrera Militar y la de Tropa y Marinería o en la conciliación.

La situación económica y la necesidad -más bien obligación- de adaptarse a ella marcan el tercer objetivo: «Administrar con rigor y austeridad los recursos económicos y materiales». Tiene claro el AJEMA que este año «debemos esperar limitaciones económicas severas, con significativas restricciones», lo que implica «establecer prioridades». Habla de un control permanente del gasto y del presupuesto, de optimizar las oportunidades de adiestramiento o de mantener los fondos destinados a enseñanza apurando hasta el último céntimo. Aquí se centra también en la posibilidad de llevar a cabo más despliegues de buques en colaboración con otras marinas, como ha ocurrido con el buque «Cantabria», cedido a Australia para un adiestramiento mutuo a coste cero y que servirá, además, para promocionar la insdustria naval española de cara a futuras compras.

La cuarta de las directrices que marca la Armada es la de «efectuar cambios orgánicos», suprimiendo duplicidades, mejorando la gestión o facilitando la coordinación con los órganos comunes y conjuntos. Junto a esto, no se olvida de adoptar estructuras análogas en los Ejércitos y la Armada, y de adaptar la Fuerza al entorno de la ciberseguridad.

El último de los puntos destaca la importancia de dar a conocer la actividad de la Armada, una novedad con la que busca acercarse a la sociedad española, porque «cuanto más conocidos seamos, más se apreciará la labor de cada una de las personas que componemos la Armada», apunta el AJEMA, quien concluye sentenciando que «frente a los retos, es momento de concentrar nuestros esfuerzos».