La CUP anunciará antes del 4-D su pacto para investir president a Artur Mas

Tras la reunión del pasado jueves, desvelada por LA RAZÓN, el acuerdo para la investidura de Artur Mas está prácticamente cerrado y sólo falta cómo se planifican su escenario y divulgación pública.

Tras la reunión del pasado jueves, desvelada por LA RAZÓN, el acuerdo para la investidura de Artur Mas está prácticamente cerrado y sólo falta cómo se planifican su escenario y divulgación pública. Dirigentes de Convergència y de la formación radical antitistema mantienen estos días una doble cara: entre la sensación de poder de Mas para simular no hacer otras concesiones a la CUP, y los propios sectores de extrema izquierda que intentan no aparecer como culpables de paralizar el proceso de independencia. Fuentes de CDC y de la CUP coinciden en que el próximo domingo es la fecha tope para anunciar el acuerdo. Artur Mas será elegido como un nuevo presidente honorífico de la Generalitat, con meras funciones representativas, cediendo todo el poder ejecutivo, y sobre todo en el área económica, a Esquerra Republicana y su líder, Oriol Junqueras.

El pacto se consagró en una última reunión de urgencia, a instancias de Oriol Junqueras, tras las últimas horas de infarto y sellado en una reunión muy discreta entre Mas, el núcleo duro de Convergència, la cúpula de ERC y los líderes de la CUP, entre ellos Antonio Baños y Anna Gabriel, esta última muy reacia a la investidura y líder del sector opuesto a Mas. Pero el mensaje quedó claro: «Sólo importa la independencia, las personas son accesorias», aseguran dirigentes de ERC y la CUP, que anteponen el proceso a todo lo demás y califican de «ataque frontal» las últimas actuaciones del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, sobre un control riguroso de las subvenciones del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) a la Generalitat.

«Montoro nos ha dado alas y un nuevo aliciente», afirman en el partido antisistema para justificar su respaldo a Mas. Por su parte, Artur Mas ha jugado su última carta: cesiones hasta el final, sea como sea, para salir investido. Ninguneado por la CUP y ante el doble dilema de convocar nuevas elecciones autonómicas o dar un paso atrás, ha logrado ganar esta pírrica batalla. Según fuentes de los negociadores, el acuerdo se hará público el próximo domingo o, en todo caso, antes del 4 de diciembre, fecha de inicio de la campaña de las elecciones generales del 20-D. Un desafío al Estado, con todos los independentistas en el nuevo Gobierno de Cataluña, y una provocación absoluta hacia Madrid. Éstas son las condiciones aceptadas por Mas e impuestas por la CUP que, según sectores de Convergència, provocará una fisura total en el partido fundado por Jordi Pujol.

Pero, ¿quién estará en este nuevo Gobierno de Artur Mas?, se preguntan en todos los círculos políticos y económicos de Barcelona. ¿Hasta dónde llegarán las cesiones Mas para salir elegido? La conclusión es unánime: fractura absoluta de Convergència, divisiones interesadas entre los cuperos para salvar la cara y una profunda inestablilidad en el Govern de Cataluña. Según fuentes de la negociación, los dos votos necesarios para la investidura están ya pactados y se harán bajo un discurso de total independencia, exigencias programáticas y provocación absoluta hacia Madrid. «Es la locura definitiva», opinan veteranos convergentes atónitos ante la convulsa situación

Las mismas fuentes destacan el papel decisivo de Oriol Junqueras, líder de ERC, y auténtico triunfador de la jugada. En tan sólo diez meses, y con una moción de confianza exigida por la CUP, Junqueras puede ver caer el cadáver de Artur Mas y erigirse como único aspirante a la Generalitat. «Uno se hace mártir y el otro le crucifica», se lamentan en los sectores críticos de Convergència, ya en total retirada. Según dirigentes que han participado en estas negociaciones de última hora con la CUP, Mas regalará de nuevo a la formación radical un conjunto de medidas sociales de izquierdas, con reestructuración financiera a costa de las deudas con los bancos y revisión de contratos, según consta en la enmienda incorporada a la declaración independentista. «Del partido de los empresarios al vasallo de los antisistema», denuncian los críticos de Convergència, en fase ya de disolución. El problema es quién gestionará este caos, con un Mas amortizado, Junqueras en celo y la CUP vigilante. «Un perfecto horror», añaden.

Las últimas negativas de la CUP son, a su juicio, una «pura comedia» para salvar la cara y que nadie les acuse de encallar el proceso. Si no surgen sorpresas de última hora, y con una previa batería de declaraciones secesionistas, Artur Mas tendrá los dos votos necesarios para salir elegido. Entregará programa, cabezas de sus consejeros y lo que haga falta. Y se erigirá en una víctima de Madrid como eje de la campaña electoral de sus aspirantes al Congreso en las elecciones del 20-D. «Ojalá Mariano Rajoy no caiga en la trampa», avisan los críticos convergentes. De momento, Artur Mas ya prepara un discurso «radical, secesionista y victimista», según su entorno. Totalmente obstinado en su hoja de ruta, Mas ha decidido inmolarse como un mártir de la independencia. Y la CUP, amparada en una falsa democracia interna, dará libertad de voto a sus bases y diputados. El acuerdo está servido.