Las dos preguntas que la CUP planteará a su militancia

Los antisistema cambian de discurso y vuelven a dejar en vilo al bloque independentista.

El líder del grupo parlamentario de la CUP, Carles Riera, y el anterior diputado de la formación, Joan Garriga.
El líder del grupo parlamentario de la CUP, Carles Riera, y el anterior diputado de la formación, Joan Garriga.

Los antisistema cambian de discurso y vuelven a dejar en vilo al bloque independentista. Si tras su reunión sale desde el principio "no", daría al traste con la investidura en el segundo pleno del lunes.

Los 195.000 votos que sumó la CUP en las elecciones del 21 de diciembre volverán ser decisivos y marcarán el devenir de la política catalana en la época más convulsa y decisiva de la Historia reciente. La formación antisistema reunirá a su cúpula mañana en la localidad de Cervera para debatir si varía el sentido de las cuatro abstenciones que harían viable la investidura de Quim Torra en el pleno previsto para el lunes. Una reunión imprevista y forzada por tres asambleas territoriales (de 13 en total), que han solicitado revisar la posición oficial de la CUP de facilitar el nombramiento de un candidato alternativo a Carles Puigdemont, en este caso de Quim Torra. Cabe recordar que el «presidenciable» de JxCat necesita mayoría simple –más «síes» que «noes»– para ser investido en el pleno del lunes, algo que no ocurrirá si la CUP cambia sus cuatro abstenciones por votos negativos. Entonces, JxCat y ERC sumarían 66, mientras que el resto se elevaría hasta los 69 escaños.

«Estas territoriales interpretan que el momento actual, la secuencia política que nos lleva hasta aquí, requiere de una reflexión también para abrir la puerta a un posible ‘no’ a la candidatura de Quim Torra y al proyecto político que le acompaña, que se interpreta que es netamente autonomista», admitió ayer la dirigente de la CUP, Natàlia Sànchez, en una entrevista a Europa Press.

En concreto, la formación antisistema ha convocado una reunión extraordinaria del consejo político y del grupo de acción parlamentaria para mañana al mediodía. Es decir, de toda la cúpula del partido antisistema que ya vetó al anterior «presidenciable», Jordi Turull.

El consejo político de la CUP, que coincidirá con la Asamblea Nacional que ya estaba convocada para debatir la hoja de ruta de los cuperos, tendrá que definir su postura con respecto a la investidura de Torra después de que tres asambleas territoriales hayan forzado una reunión extraordinaria para reabrir el debate sobre esta cuestión.

Según han explicado a Efe fuentes de la CUP, la pregunta a los militantes de las trece asambleas territoriales será "tipo árbol", es decir, si quieren facilitar la investidura de Torra o no.

En el supuesto de que la respuesta a facilitar la investidura sea afirmativa, deberán concretar entonces si dan luz verde a la misma con cuatro abstenciones o con cuatro síes, mientras que si sale desde un principio el 'no' se daría al traste con la investidura en el segundo pleno del lunes.

En este sentido, la CUP no contempla en principio una posible división del voto, por lo que sus cuatro diputados en la cámara catalana votarán en bloque en el mismo sentido.

Pese a que el líder del grupo parlamentario de la CUP, Carles Riera, dio por hecho a principios de esta semana que los antisistema facilitarían la investidura de un candidato alternativo con cuatro abstenciones, existe una corriente dentro del partido que no ve nada clara la candidatura de Torra. En concreto, su poción pasa por forzar a JxCat y a Esquerra a presentar un programa más «rupturista» o incluso a provocar nuevos comicios, una opción que se activaría de forma automática si Cataluña llega al 22 de mayo sin presidente.

Esta estrategia viene condicionada por los resultados de la encuesta del Centro de Estudios de Opinión difundidos ayer: la CUP obtendría 11 escaños en el Parlament –por los cuatro que tiene– de celebrarse elecciones ahora. Un resultado que los antisistema ven como una nueva oportunidad para crecer y beneficiarse de los vaivenes de Junts per Catalunya y Esquerra tras el 21-D para imponer su criterio.

Según el sondeo, Ciudadanos volvería a ganar en Cataluña obteniendo entre 33 y 34 diputados –tiene 36–, mientras que JxCat lograría entre 30-32 –por los 34 de ahora– y ERC alcanzaría entre 29 y 32, frente a los 32 de esta legislatura. Resultados que desembocarían en una nueva mayoría del independentismo, con más espacio para la formación antisistema.

De hecho, la CUP se divide en dos almas perfectamente contrapuestas: Endavant, sector al que pertenece Anna Gabriel, apuesta por una ruptura total, mientras que Poble Lliure tira de pragmatismo y defiende la alianza con JxCat y ERC para mantener vivo el proceso soberanista. Arran, la asociación juvenil vinculada a la primera corriente, ya advirtió ayer de que la investidura de Torra es «una mala opción a nivel táctico y estratégico».