Política

Los independentistas cerrarán la investidura el día 29

El president se jacta de que ya burló al Constitucional con la consulta ilegal del 9-N.

Artur Mas, ayer durante su intervención en el Parlament
Artur Mas, ayer durante su intervención en el Parlament

El president se jacta de que ya burló al Constitucional con la consulta ilegal del 9-N.

Los dirigentes de Junts pel Sí repiten una y otra vez que las conversaciones con la CUP acabarán fructificando. La doble sesión de investidura no ha permitido todavía reflejar este optimismo, pero más pronto que tarde podría haber fumata blanca. La CUP ha convocado a sus bases a un «debate nacional» el próximo domingo, 29 de noviembre, en el que prevé desencallar, de una vez por todas, la investidura, cuyo acuerdo parece ir madurando día a día pese a la apariencia de bloqueo. La sesión parlamentaria de ayer tuvo el desenlace que era de esperar. Artur Mas sufrió una nueva derrota en la investidura, ya que recibió 73 votos en contra (Ciudadanos, PSC, Catalunya Sí que es Pot, PP y CUP) y 62 a favor (Junts pel Sí). Se convirtió así en el primer aspirante a president de la Generalitat que pierde dos votaciones consecutivas de investidura.

El debate sirvió, eso sí, para conocer con más detalle la oferta que Mas trasladó anteayer a la CUP para lograr sus votos, la cual se utilizará como base para alcanzar un futuro acuerdo. El presidente de la Generalitat en funciones no sólo se ofreció a perder peso ejecutivo en el Govern cediendo poderes en tres vicepresidentes (Oriol Junqueras, Raül Romeva y Neus Munté), sino que también propuso someterse a una cuestión de confianza en el Parlament en el plazo de 10 meses. Así, la CUP podría despedirlo como president en caso de no cumplir sus compromisos.

Este mecanismo de la cuestión de confianza es una iniciativa prevista en la ley que nunca se ha usado en la Cámara catalana. El president preserva el cargo sólo si obtiene la mayoría simple del Parlament, lo que daría la llave a la CUP para destituirlo si considera que no está cumpliendo con sus acuerdos. Con la actual aritmética parlamentaria, Mas, en el caso de ser presidente, requeriría para mantener el cargo los 62 votos de Junts pel Sí y, al menos, dos apoyos de la CUP.

La traducción de Iceta

Iceta, del PSC, resumió la oferta de la siguiente manera: «Usted nos viene a decir : “No os preocupéis, que durará poco. No sufráis, que me rodearé de vicepresidentes y comisiones delegadas. Será una presidencia decorativa, coral, polifónica, y si no os gusta, me echáis en julio”. De alguna manera, usted se está dirigiendo a un grupo de la Cámara (a la CUP) y les dice: “Seréis vosotros los que mandaréis, aunque esté fuera del Govern”», interpretó Iceta.

Pero pese a tener la capacidad de pulsar el botón rojo para expulsar a Mas, la CUP consideró esta oferta «insuficiente» y la despachó con un «no tranquilo», en palabras de su número uno, Antonio Baños. «Votaremos no. Es un no tranquilo. No cierra la puerta, pero estimula a ir más lejos, no se trata de un no enrocado», dijo Baños, dejando así abiertas las posibilidades de llegar a un acuerdo. «Nos falta trabajo y nos falta acuerdo, pero lo tenemos muy cerca, y no lo dejaremos pasar, eso seguro», añadió. Mas recurrió a la ironía en su respuesta: «Hubiera preferido un sí intranquilo».

Aunque Mas está más preocupado por la falta de acuerdo con la CUP para ser investido presidente de la Generalitat, lo cierto es que también tiene motivos para preocuparse por las consecuencias judiciales que puede sufrir por desobedecer la suspensión del Tribunal Constitucional (TC) de la resolución que marca el rumbo hacia la independencia de Cataluña. Sin embargo, ayer encajó con indiferencia la decisión del TC, ya que cuando se refirió a ella fue para subrayar que ya burló en su día las medidas judiciales que se dictaron en contra de la celebración de la consulta independentista del pasado 9 de noviembre.

«¿Qué pasó hace un año atrás? ¿Qué pasó el 9 de noviembre del año 2014? Ustedes nos desafían y nos dicen: “¿Y ahora qué harán?” Y yo les recuerdo: ¿qué pasó el año pasado, cuando el TC dijo: “No se puede hacer el 9-N ni siquiera en forma de proceso participativo?”. Pues se encontró la manera de poner las urnas. ¿O no?», afirmó Mas durante su respuesta a los grupos parlamentarios durante la segunda sesión del debate de investidura.

El presidente de la Generalitat en funciones volvió a ser muy crítico con el recurso del Gobierno ante el TC. «El Gobierno, en lugar de hacer política él –que es lo que le corresponde–, hace política a través del TC, que no es lo que le corresponde. Y en eso, hay un abuso total: se utiliza el TC para hacer política, olvidando que a quien corresponde hacer política es en los gobiernos y los parlamentos», afirmó Mas ante las reiteradas preguntas de Inés Arrimadas (C’s), Miquel Iceta (PSC) y Xavier García Albiol (PP) sobre el desacato al TC.