La número 3 de C’s cae por su relación con la «Púnica»

Borox dimite por «decisión personal» y reitera que Marjaliza nunca le ha pagado «ningún viaje»

Eva Borox
Eva Borox

La diputada del Grupo Parlamentario de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid Eva Borox ha dimitido y entregado su acta de diputada "por decisión personal ya que no quiere interferir ni perjudicar al partido"

La diputada de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid Eva Borox ha dimitido y entregado su acta de diputada «por decisión personal, ya que no quiere interferir ni perjudicar al partido», añadiendo a renglón seguido que uno de los cabecillas de la operación Púnica, el empresario David Marjaliza, nunca le pagó «ningún viaje».

.@EvaBorox "Esta dimisión es una decisión personal para no perjudicar a C's y niego todas las acusaciones vertidas sobre mi esta semana"

Y es que la supuesta implicación de Borox en la «trama Púnica» es la primera «sombra» de corrupción que se cierne sobre Ciudadanos, que en la Comunidad de Madrid sostienen el Gobierno de Cristina Cifuentes, sobre el que insisten a menudo «arrojan transparencia». De nada le sirvieron a la diputada los anteriores desmentidos sobre su relación con la corrupción en Valdemoro ni el comunicado que realizó el pasado lunes en el que negaba su relación con Marjaliza que reveló La Sexta, y según la cual el empresario le habría pagado viajes y comisiones vinculadas a la «Púnica». Borox afirmó que se conocían del municipio y tenían amigos en común. Sin embargo, días después se publicaron fotografías de ambos en cenas en el domicilio del imputado e, incluso, en el Parque de Atracciones, lo que ha puesto de nuevo el foco en la naturaleza de su relación con uno de los principales integrantes de la trama de corrupción. Es por ello que, pese al poder que ostenta la ex militante socialista en la formación naranja, ya que incorporó a todos los miembros del partido que creó en Valdemoro –Ciudadanos por el progreso de Valdemoro– al equipo de Albert Rivera, otorgándoles una gran influencia en el sur de la región, que, de hecho, les valió para hacerse con el gobierno en el citado municipio, su relación con los cabecillas de la «Púnica» amenazaba la imagen de partido limpio de Ciudadanos. De otro modo no se explica que la diputada haya renunciado voluntariamente a su acta de diputada, ya que, a malas, podría usar su poder tanto en el partido como en la Asamblea, donde sólo un voto inclina la balanza de mayoría con el PP frente a Podemos y PSOE. Una dimisión de Ciudadanos que no fuese acompañada de la salida de Borox de la Cámara madrileña habría supuesto una revolución en el equilibro de fuerzas siempre a favor de la diputada no adscrita. Borox, eso sí, se mantiene como miembro del partido.

Es más, en declaraciones antes del inicio del Pleno, el portavoz del Grupo Parlamentario del PP, Enrique Ossorio, recordó que la diputada no ha sido imputada ni investigada a raíz de las declaraciones de Marjaliza. Un argumento que también utilizaron durante toda la semana tanto el presidente del partido, Albert Rivera, como el portavoz de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid, Ignacio Aguado, con el corolario de que la supuesta implicación de la diputada en la «trama Púnica» en todo caso tuvo lugar cuando ésta era militante del Partido Socialista y fue hace diez años, «cuando ni siquiera existía Ciudadanos». Además, durante toda la sesión Eva Borox recibió muestras de aliento de sus compañeros de bancada.

Se da la circunstancia de que el portavoz de la formación naranja no desaprovechó ayer la ocasión de lanzar un dardo al PP al defender la dimisión de Borox. Aguado consideró que es un «gesto que la honra» frente a quienes, ante las sospechas de corrupción, «prefieren aforarse y no dar un paso a un lado», en relación a la supuesta implicación de la senadora del PP, Rita Barberá, en el «caso Taula», de corrupción en la Comunidad Valenciana. Además, afirmó que la diputada «no ha dado explicaciones ni se las hemos pedido». «Lo único que hay es una discrepancia entre el testimonio de Marjaliza y las explicaciones que ha dado Borox», indicó Aguado, que consideró que si el juez cree que debe investigarlo, que lo haga. Igualmente, respecto a la decisión de dejar su acta de diputada cuando se han filtrado más datos sobre su relación con uno de los implicados en la «Púnica», el portavoz aseguró que «lo venía barruntando desde hacía tiempo», pero quería concluir «su magnífica labor al frente de Igualdad y Mujer».

Por su parte, Borox negó de nuevo «todas las acusaciones recogidas en la declaración judicial de David Marjaliza» y sentenció que «sólo el tiempo demostrará que nunca he cometido ninguna de las actuaciones de las que se me acusa desde hace años». «Mi dimisión responde únicamente a una decisión de carácter personal, puesto que no quiero interferir ni perjudicar en el buen funcionamiento del partido», añadió, y criticó la «persecución mediática» a la que se ha visto sometida en las últimas semanas. Así, explicó que, si había esperado hasta el jueves para renunciar a su acta, había sido para cerrar su trabajo en la Ley LGTBI, a la que había dedicado los últimos siete meses.

Antes de que anunciase su dimisión, acudió a la Asamblea su marido, Raúl del Olmo, actual primer teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Valdemoro que gobierna Guillermo Gross de Ciudadanos en minoría. Se da la circunstancia de que allí la oposición también ha pedido su dimisión.