La falta de fondos deja a los «pablistas» sin campaña para Vistalegre

Errejón ha recorrido toda España, mientras el líder no ha salido de Madrid. El sector de Iglesias sospecha que los «errejonistas» contaban. con un dinero oculto para la candidatura

Errejón e Iglesias se estrechan la mano, ayer en el Congreso de los Diputados
Errejón e Iglesias se estrechan la mano, ayer en el Congreso de los Diputados

Errejón ha recorrido toda España, mientras el líder no ha salido de Madrid. El sector de Iglesias sospecha que los «errejonistas» contaban

con un dinero oculto para la candidatura.

La lista de Pablo Iglesias para el segundo cónclave de Podemos adolece de unas carencias que traen por el camino de la amargura a su entorno. «Se ha improvisado demasiado y hemos llegado al último tramo para Vistalegre II con muchos flecos sueltos», aseguran fuentes «pablistas», que ponen como ejemplo el hecho de que la candidatura auspiciada por el secretario general del partido no cuente con medios económicos suficientes como para que su número uno pueda hacer una campaña en toda regla. «Estamos pelados», argumentan, poniéndolo en contraposición a los fondos con los que contaría la lista «Recuperar la ilusión», del secretario político Íñigo Errejón.

La cuestión de la liquidez económica de las candidaturas es la comidilla en el interior del partido morado, ya que, tal y como señaló LA RAZÓN, en el sector «pablista» –aunque no sólo en él– existen sospechas de que los errejonistas en cargos de confianza no sólo han cotizado para Podemos, sino también para un «fondo de guerra» destinado a crear un pulmón financiero para la candidatura del número dos de la formación.

Pero la situación de los fondos para la campaña no es la única en la que los «errejonistas» –«errejoners» para los críticos con el secretario político– parecen haber tomado la delantera a los «pablistas». «Otra cuestión vital es el control de Errejón de los puestos clave del aparato del partido», argumentan fuentes de Podemos. Al fin y al cabo, el secretario político, encargado de poner en pie la estructura de la formación, copó con su gente la mayor parte de los cargos del funcionariado podemista. Entidades como Juventud Sin Futuro o Contrapoder, que sirvieron como cantera para dotar a Podemos de esos trabajadores internos, han resultado no ser más que piezas del ajedrez que maneja Errejón.

Para muestra un botón: la reciente aparición de un artículo periodístico sobre el manejo del catalán por parte de Errejón fue muy comentado a nivel interno para sostener ese argumento. La pieza iba acompañada de una fotografía que mostraba, diez años atrás, a Jorge Moruno y a Sergio Illanes, conocido como «El Manzanas», acompañando al ahora secretario político. A día de hoy, Moruno es el responsable de Discurso de Podemos, encargado de elaborar los argumentarios de la formación, y uno de los pilares de su candidatura que se ha enzarzado en polémicas públicas con asesores pablistas. Por su parte, Illanes, ingeniero de Obras Públicas y aficionado al paracaidismo y los deportes de contacto, es responsable de la célula de seguridad del partido.

Poli bueno/poli malo

Otro problema que enfrenta Iglesias es la percepción de que tanto su gente como él encarnan el ala radical de Podemos, mientras que Errejón supone la moderación del proyecto. El secretario político y su círculo cultivan esa imagen, aunque fuentes no alineadas del partido señalan que habría mucho que discutir al respecto. En ese sentido, señalan que Errejón sería más habilidoso a la hora de presentarse como el «poli bueno»: «Mientras que Pablo se enzarza en polémicas y entra más al trapo, Errejón prefiere mostrar un tono más conciliador. Ya pasó en la última campaña electoral: si a Pablo se le atragantaba algún medio, allí iba Errejón a cubrir el hueco». Sin embargo, hay quienes recuerdan que algunas personas vinculadas ahora al secretario político no pasan por ser moderados y transversales. El propio Moruno mantiene en su perfil de Twitter una imagen con niños pequeños ataviados como milicianos portando armas de juguete y saludando puño en alto.

Sin embargo, esa percepción de los errejonistas como moderados ha calado y debe mucho a la accesibilidad del secretario político y su equipo. Además, fuentes de Podemos inciden en que el número dos del partido morado ha sabido ganarse a los medios y manejar una estrategia de comunicación más accesible, mientras que los «pablistas» dependen en gran medida del tirón de su líder, que sigue siendo grande. De hecho, uno de los ejes de campaña de la candidatura de Iglesias pasa por el carisma del secretario general y su liderazgo y por aportar un mensaje de unidad.