La última palabra de la policía local: «Soy inocente»

La policía local Raquel Gago (d), Montserrat González (c. fondo) y su hija Triana Martínez (i. fondo), acusadas por el asesinato de la presidenta de la Diputación de León Isabel Carrasco, durante la última vista del juicio
La policía local Raquel Gago (d), Montserrat González (c. fondo) y su hija Triana Martínez (i. fondo), acusadas por el asesinato de la presidenta de la Diputación de León Isabel Carrasco, durante la última vista del juicio

«Soy inocente». Éstas fueron sus últimas palabras, entre llantos. «Entré en el juzgado como testigo y salí para ir a prision ocho meses y medio. No conocía a Isabel Carrasco y no le deseo a nadie» lo que le pasó. «Llevo un año y medio sin vida, porque el tiempo que llevo en libertad tampoco es vida». «Las personas que me conocen, me quieren y están a mi lado saben realmente quién y cómo soy», aseguró la policía local, que también se refirió a quienes no la conocen o la han visto alguna vez, pero «se atreven a decir muchas cosas». Expresó su deseo de que nadie pase lo que está viviendo. «Pónganse en lugar de mi familia, mis padres, mi hermano».

Por su parte, Triana Martínez, se quejaba de lo que había escuchado durante el juicio. «Me da mucha pena haber haber escuchado a muchos testigos mentir sobre mí» y ha habido otros que decían «que no me conocían» cuando eso era falso. Además, insistió en el que supuesto acoso sexual por Isabel Carrasco fue cierto y que así se lo contó a sus forenses en las entrevistas que mantuvo con ellos en la prision –uno de ellos, fallecido–algo que, hasta entonces, aseguró entre sollozos, sólo conocía su madre.

Por su parte, la autora confesa del crimen dejó su lugar que ocupaba junto a su abogado para dirigirse al micrófono y limitase a manifestar que no iba a ser uso de su derecho a la última palabra. Nadie, excepto su letrado, se lo esperaba. Todos estaban convencidos de que Montserrat González usaría ese derecho para insistir en la defensa de su hija y de Gago, como ya hizo durante su declaración el primer día de juicio. Pero, impertérrita, optó por el silencio.