Linde avisa: «La independencia sería la quiebra para Cataluña»

El gobernador del Banco de España afirma que con la segregación no podrían devolver sus deudas en euros

El gobernador del Banco de España
El gobernador del Banco de España

Por si no faltaban advertencias sobre las fatales consecuencias de una Cataluña independiente, el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, esgrime ahora otro motivo de peso. Según afirmó ayer, los catalanes tendrían que crear un supervisor y una moneda propios, algo que sería «malo» tanto para la región como para el país, porque los activos se contabilizarían en su propia moneda y los pasivos en euros. «Éste es el escenario que lleva a la quiebra, a la suspensión de pagos o a un problema financiero gravísimo», indicó antes de pronosticar que los dos países afectados «sufrirían mucho» y «sería un escenario malo para todos».

Durante un almuerzo informativo organizado por la Asociación de Mercados Financieros, a Linde se le preguntó si el supervisor ha calculado el impacto que tendría una posible secesión tanto para Cataluña como para España. El gobernador explicó el supuesto de un territorio grande y uno pequeño que se separan, sin mencionar en ningún momento España y Cataluña. De este modo, precisó que el territorio pequeño, al no pertenecer a la Unión Europea ni a la Unión Monetaria, no podría acceder a los recursos del Banco Central Europeo (BCE), una liquidez con la que la institución europea ha evitado el colapso de la banca del Viejo Continente en los últimos años, informa Ep.

«¿Los bancos que están situados en el territorio pequeño pueden acceder a la liquidez del BCE a través de sus filiales en el territorio grande o de un territorio miembro de la UE? La respuesta es no», explicó Linde.

En este punto, el gobernador insistió en que el BCE sólo suministra liquidez a los bancos que están dentro de la Unión Monetaria y mencionó, a modo de ejemplo, que sería «impensable» que la banca japonesa se quisiera financiar por el BCE a través de una oficina en París. «No hay ninguna posibilidad de que, de modo sistemático e importante, la banca de un territorio que no es miembro de la UE se financie en el BCE a través de sus filiales en territorios que sí son miembros», apostilló, al tiempo que insistió en que el BCE «sólo presta con garantía emitida por un deudor que resida en un país miembro del espacio económico europeo». «Al separarse, no sería miembro, por lo que el acceso a la financiación del BCE no es posible», añadió.

Todo ello supondría graves dificultades para las entidades con sede en Cataluña (CaixaBank, Banc Sabadell o Catalunya Banc, entre otros).

El gobernador del Banco de España ya se refirió a este asunto durante una cena con empresarios hace dos semanas. Entonces resaltó también que la economía española sufriría un grave impacto ante una eventual secesión de Cataluña, al ser un motor esencial equivalente al 18% del Producto Interior Bruto nacional.

Pero no es el primer aviso. Una de las pruebas más contundentes sobre las consecuencias de la independencia la ofrecía un reciente informe de Convivencia Cívica Catalana. La radiografía que ofrece el documento pone de manifiesto el elevado coste que está pagando la sociedad catalana por la aventura soberanista liderada desde la Generalitat por Artur Mas. El panorama desvelado en las 38 páginas del informe es especialmente significativo si se compara con la retórica empleada por el nacionalismo catalán, que culpa a la Administración central del Estado de los males que aquejan a la economía catalana. «El declive económico catalán» demuestra la tesis opuesta.

Pero hay quien en Cataluña hace oídos sordos. Aunque el conseller de Economía de la Generalitat, Andreu Mas-Colell, descartó opinar acerca de las declaraciones de Linde, el ex vicepresidente del Govern y ex líder de ERC Josep-Lluís Carod-Rovira lamentó que desde las instituciones del Estado se «amenace» a Cataluña con que saldría del euro si se independiza. Según Carod, esta amenaza es «impensable» que se formule por parte del Reino Unido a Escocia, territorio que se pronunciará sobre su independencia en 2014.