Lorena Roldán, la otra «zarina»

Fue elegida por sorpresa por Rivera como cabeza visible de Cs en Cataluña, frente a Carrizosa, pero ni los más afines están satisfechos con su liderazgo

Lorena Roldán sólo cuenta con los votos de Cs y  de los diputados del PP. El PSC se abstendrá / Efe
Lorena Roldán sólo cuenta con los votos de Cs y de los diputados del PP. El PSC se abstendrá / Efe

Fue elegida por sorpresa por Rivera como cabeza visible de Cs en Cataluña, frente a Carrizosa, pero ni los más afines están satisfechos con su liderazgo.

Llegó a primera línea del partido con un vertiginoso ascenso, pero ni siquiera los más afines están plenamente satisfechos con su liderazgo. Lorena Roldán Sánchez será mañana lunes la nueva musa contra el separatismo al presentar una moción de censura a Quim Torra, que ya nace rota. Es la cuarta vez que se produce tal iniciativa contra un presidente de la Generalitat en el Parlament de Cataluña y nunca ha prosperado. Josep Benet (PSUC) y Pascual Maragall (PSC), pincharon en hueso contra Jordi Pujol, al igual que lo hizo Josep Piqué (PP) contra el propio Maragall. Ahora, con tan solo el apoyo de los populares catalanes, la moción es estéril y muchos la atribuyen a consolidar un liderazgo que no acaba de cuajar y a intereses electorales de Albert Rivera ante el 10-N.

Nacida en Tarragona, andaluza de corazón y cantante de flamenco en sus horas libres, algunos en la formación naranja no entienden su influencia sobre Rivera y por qué le ha dado un protagonismo indiscutible. «Esta chica desafina un poco...», susurran en privado ante el batacazo que auguran las encuestas. Lorena Roldán es una neófita que no llega a los cuarenta años y encandiló un día a Albert Rivera. Cuando se produjo el éxodo a Madrid de Inés Arrimadas, Juan Carlos Girauta y José María Espejo, todos en el partido naranja situaban como cabeza visible en Cataluña a Carlos Carrizosa, un buen parlamentario bregado en duros debates en el Parlament contra los secesionistas. Por sorpresa, el líder Rivera escogió a esta joven Licenciada en Derecho, senadora y diputada por Tarragona que, además, un día se envolvió en la «estelada» cuando trabajaba en la Diputación tarraconense. Ella se ha cansado de decir que acudió a esa manifestación fuertemente presionada por su entorno laboral de entonces y ahora es una fervorosa anti-nacionalista.

«Hay que echar a Torra, es un peligro público», repite Lorena para justificar la moción de censura. En el discurso únicamente la sigue el dirigente del PP catalán, Alejandro Fernández, mientras el PSC se abstendrá por estimar que todo obedece a estrategia electoral del 10-N y los Comunes votarán en contra. Sin el apoyo de estos dos grupos, la «zarina» españolista está condenada al fracaso.

La portavoz naranja tiene algunos puntos en común con su antecesora, Inés Arrimadas, como sus raíces andaluzas. Inés nació en Jerez y Lorena en Tarragona, pero su padre es andaluz y ella profesa gran pasión por el flamenco y la Feria de Abril sevillana, que no se pierde por nada. Es también fiel seguidora de la Semana Santa y sus cofradías, al tiempo que le gusta perderse por las playas gaditanas. Hija única de un andaluz y madre asturiana, en su casa impera el matriarcado pues Lorena está muy unida a su madre y su abuela Mari, a la que adora. Sus otros «ojitos derechos» son dos perritos «yorkshire» llamados Belle y Happy, con los que vive. Sus amigos la definen como muy tímida y trabajadora, mientras los críticos la tildan de ambiciosa y algo «trepa». Lo cierto es que venció en las primarias de Cs para candidata a La Generalitat y Albert Rivera la nombró portavoz nacional de la Ejecutiva del partido.

Se afilió en 2014 tras trabajar un tiempo en la Diputación de Tarragona dónde, según ella misma cuenta, se sintió presionada para asistir a la Diada de Cataluña. Después su carrera fue fulgurante como concejala, senadora y diputada autonómica. De su paso por la Cámara Alta algunos la recuerdan como una chica reservada, un tanto presumida, de voz aflautada y siempre bien vestida. Era habitual verla sola en la cafetería ante un buen bocata de jamón y «pantumaca», seguido de algún postre dulce. Melómana empedernida, está muy al día en «cantaores» flamencos y otros como Manuel Carrasco o Alejandro Sanz. Sus amigos piensan que es una gran seductora, mientras los detractores la tildan de algo «pija». Lo cierto es que tiene un físico impecable, buena silueta al estilo de Arrimadas, y una voz algo cantarina contra los nacionalistas. Es una apuesta personal de Albert Rivera. Hasta el último momento intentó el apoyo del PSC a la moción de censura, pero tras una larga reunión con el primer secretario, Miquel Iceta, no lo ha logrado. Los socialistas catalanas observan un puro interés electoral y mantendrán su abstención. Ella piensa que aunque no prospere, lo importante es arremeter contra los independentistas y escenificar una alternativa constitucionalista, a lo que se ha sumado sin condiciones el PP catalán. Para su líder, Alejandro Fernández, lo básico es censurar a Quim Torra, bajo el foco de la polémica, tras las detenciones de los CDR por presunto terrorismo y el apoyo de La Generalitat y otras instituciones catalanas. La inminente sentencia del «procés» calentará el debate de mañana en el Parlament, que se prevé bronco y duro tras los últimos enfrentamientos en la Cámara catalana.

Ha hecho un notable esfuerzo para reciclarse, adquirir confianza, hablar en público y ser la portavoz nacional de Ciudadanos. Arrinconada Inés Arrimadas, Lorena Roldán es la nueva musa naranja, el azote de los separatistas en Cataluña.