Los «congresillos»: prueba de unidad

El proceso de reconstrucción del socialismo que comienza desde hoy bajo la batuta de Sánchez no estará exento de tensiones y deberá dar cabida en el partido a los derrotados si no quiere desaparecer

Simpatizantes del PSOE en la sede de Ferraz
Simpatizantes del PSOE en la sede de Ferraz

El proceso de reconstrucción del socialismo que comienza desde hoy bajo la batuta de Sánchez no estará exento de tensiones y deberá dar cabida en el partido a los derrotados si no quiere desaparecer.

Han pasado las primarias, pero el proceso socialista no va a dejar de ser tortuoso, cuando no de bronca poligonera. Todos los candidatos han clamado por «el respeto a los resultados» –Pedro Sánchez– o han anunciado que «mañana –por hoy– empieza la recuperación del PSOE» –Patxi López– o «lo mejor va a empezar a partir de mañana» –Susana Díaz–. Sin embargo, como dice el dicho de «las palabras a los hechos hay un trecho». El miércoles 24 empiezan los congresillos que elegirán los delegados al 39 Congreso Federal del PSOE. Un congreso que tendrá que marcar la línea política, la estrategia y la táctica. Que tendrá que regular el papel de los militantes en las decisiones de la organización y en la elección de líderes, y, sobre todo, que tendrá que conformar una ejecutiva a imagen y semejanza de su nuevo secretario general, pero que tendrá que dar cabida a los derrotados.

Los congresos. Del 24 al 28 de mayo, se elegirán los delegados que acudirán al Congreso Federal. Para estar representada cualquier opción, es necesario obtener al menos un 20% de los delegados de una Federación. A la vista de los resultados, la gran mayoría de las delegaciones no serán homogéneas y en pocas se auguran listas consensuadas en las que se dé voz a los tres sectores. Lo cierto es que se augura unas nuevas noches de cuchillos largos. Los «susanistas» van a intentar tener una fuerte representación para poner las cosas difíciles a Sánchez en el Congreso.

La ejecutiva. La nueva dirección saliente deberá incluir a todos los sectores. A estas horas, todavía no está claro si los perdedores se integrarán en la nueva ejecutiva. Cuando Carme Chacón perdió el congreso de Sevilla por apenas 22 votos, se negó a sumarse a la dirección de Pérez Rubalcaba. O sea, la primera labor de Pedro Sánchez será coser heridas e integrar a los derrotados. Cosa nada fácil por la agresividad de la campaña y las malas relaciones entre Pedro Sánchez y Susana Díaz. El primero será difícil que le ofrezca un lugar en la ejecutiva y la segunda que lo acepte.

Las primarias. La batalla en el Congreso sobre la regulación de las primarias y las consultas a la militancia centrará los debates del 16 al 18 de junio. En este punto, la postura de Patxi López puede ser clave para encontrar puntos de consenso. Sin embargo, Sánchez forzará la situación para «dar todo el poder a la militancia».

Política económica y social. La ponencia liderada por José Carlos Díez incluyó en su equipo a representantes de todas las sensibilidades, pero no es descartable que Sánchez le ponga su sello personal y su perfil de izquierdas.

Estrategia política. Recuperar la socialdemocracia, el liderazgo de la izquierda, y una alternativa de gobierno será el gran objetivo del nuevo PSOE. Junto a estos objetivos, la nueva dirección deberá también cuidar su lenguaje para marcar distancias con otras formaciones políticas, en especial a Podemos.

Alianzas. El nuevo líder del PSOE tiene deberes inmediatos: la moción de censura. Este será la primera piedra de toque. Del tono del discurso del PSOE y del sentido de su votación, se podrá extraer el eje de la política de alianzas de la nueva dirección socialista. Además, Sánchez deberá superar la desconfianza entre ambas formaciones se ha enconado no sólo a nivel nacional, sino en comunidades y ayuntamientos, salvo algunas contadas excepciones. También otro tema que Sánchez deberá dilucidar es el apoyo o no a la moción de Podemos, o si el PSOE presenta una moción con un candidato: Sánchez.

Nueva dirección parlamentaria. Tras la caída de Sánchez, la gestora nombró una nueva dirección en el Congreso y en el Senado. Ahora, sin un secretario general como diputado, la configuración de la dirección del Grupo Socialista se antoja fundamental. El nuevo, o nueva, portavoz del grupo debe ser una copia mimética del líder. Con Sánchez todas las miradas apuntan a la diputada aragonesa Susana Sumelzo o Adriana Lastra, tras la dimisión de Antonio Hernando.

Oposición al PP. Sánchez iniciará un proceso de oposición dura al gobierno de Rajoy y no se descarta que se presente una moción de censura liderada por el propio Pedro Sánchez. La posibilidad de acuerdos Sánchez-Rajoy se reducen a la mínima expresión.

Los barones. Algunas baronías están en tela de juicio. La más significativa la de Valencia, dónde Sánchez ha tenido un resultado espectacular, sobre todo en la provincia de Valencia. Fernández Vara en Extremadura también tendrá que analizar detenidamente los resultados y García Page también, dados los resultados que se han registrado. Sánchez ha ganado significativamente en todas las comunidades menos Euskadi, Andalucía y Aragón. Pedro Sánchez tendrá su talón de Aquiles en Andalucía, la única comunidad dónde no ha ganado. Que Sánchez no intente descabalgar a la líder andaluza es un imposible.

Las purgas. Este es la principal incógnita de los próximos días. No se trata ya de los barones, sino del conjunto de las direcciones de agrupaciones, comarcas o provincias. El sentimiento de revancha de algunos dirigentes sanchistas ponen encima de la mesa después de todo lo sucedido.