Mali protesta por el apoyo de Puigdemont a un grupo yihadista

El president se reunió en Bruselas con el líder de una organización próxima a Al Qaeda

El president se reunió en Bruselas con el líder de una organización próxima a Al Qaeda
El president se reunió en Bruselas con el líder de una organización próxima a Al Qaeda

El president se reunió en Bruselas con el líder de una organización próxima a Al Qaeda

Lejos de despejar el camino hacia la independencia, el trabajo de la diplomacia catalana está demostrando ser una herramienta eficaz para crear nuevas enemistades a Cataluña. El cónsul honorario de la República de Mali no estará presente en la recepción anual del presidente de la Generalitat al cuerpo consular en señal de protesta por la invitación que el Ejecutivo catalán cursó a Moussa Ag Assarid, portavoz para asuntos europeos del Movimiento Nacional para la Liberación de Azawag (MNLA), y su posterior asistencia a la conferencia que Puigdemont impartió en Bruselas sobre el proceso independentista. El cónsul de Mali en la Ciudad Condal, José Luis López, expresó a través de un comunicado la «disconformidad», el «desagrado» y la «falta de sensibilidad» hacia este país del Sahel demostrada por la Generalitat al mantener una reunión pública con el representante del MNLA, una organización político-militar que luchó codo con codo junto a diversos grupos yihadistas vinculados a Al-Qaeda, señaladamente Ansar Dine.

Basta un vistazo a la breve y desafortunada historia del MNLA para comprender las causas de la simpatía entre esta organización –que cuenta, según fuentes propias, con hasta 10.000 efectivos armados– y los timoneles del «procés». Azawad –que nunca fue reconocido como Estado por ninguna organización internacional– llevó a cabo una declaración unilateral de independencia de Mali en 2012, después de que tras una revuelta militar, esta organización político-militar se hiciera con el control del norte de Mali con la inestimable ayuda de una constelación de organizaciones salafistas, entre ellas, Ansar Dine, que mantiene reconocidos contactos con Al-Qaeda del Magreb Islámico.

Aunque los tuaregs son mayoría en el MNLA, este movimiento lucha por la materialización del derecho de autodeterminación de poblaciones multiétnicas en las que también hay árabes, songhai y fulas y otras étnias del Sáhara Occidental y el norte del Sahel. Tras años de conflictos con los diferentes grupos militares yihadistas por el control de la zona, el MNLA negocia actualmente el futuro del territorio con las misión francesa destacada en la zona y con la Minusma de Naciones Unidas. Mientras, todo el norte de Mali sigue sin recuperarse de la inestabilidad creada por la rebelión tuareg de 2012 y la declaración unilateral de independencia del MNLA. Es significativo recordar que buena parte de los efectivos militares que esta organización desplegó contra el Gobierno de Mali durante el conflicto armado habían recibido entrenamiento y habían estado bajo las órdenes de Gadafi durante la guerra civil libia. Cuando el presidente de Mali, Amadou Toumani Touré, fue derrocado por un golpe de Estado militar en 2012 por su ineficaz gestión de la rebelión tuareg, el MNLA y sus aliados yihadistas conquistaron rápidamente las tres principales ciudades del norte de Mali, Gao, Kidal y Tombuctú, proclamaron la independencia de Azawad y dieron por finalizada la ofensiva contra el Gobierno para pasar a disputarse el territorio ganado entre ellos. Entre abril y julio de 2012, el MNLA había perdido todas las ciudades conquistadas, en las que los yihadistas imponían la «sharía».

Aunque cualquier analogía política o histórica entre Cataluña y Azawad es virtualmente imposible, lo cierto es que el MNLA pretende todavía la partición del territorio de la República de Mali en dos estados de manera que la «nación tuareg sin Estado» pueda autogobernarse. En su nota de protesta, el representante diplomático de Mali recuerda que tal pretensión «no respeta los acuerdos de paz firmados en Argel en 2015».

El incidente diplomático creado con Mali se une al fiasco que representó la conferencia que el presidente de la Generalitat organizó en Bruselas para explicar el proceso soberanista. A la cita, que tuvo lugar en una de las salas del complejo del Parlamento Europeo con un aforo de 350 personas, no acudió finalmente ninguna autoridad de peso y, finalmente, el recinto fue llenado con dificultad con personas allegadas al personal de las agencias de representación que la Generalitat tiene en Bruselas. La nota de color la puso aquel día Moussa Ag Assarid, el portavoz del MNLA, que se fotografió con Carles Puigdemont durante un breve encuentro que tuvo lugar una vez hubo finalizado el evento.

Un ejemplo de inestabilidad y violencia tras la secesión

La rebelión tuareg y el conflicto armado del norte de Mali provocaron una crisis humanitaria sin precedentes en la región y fue necesaria la intervención de una fuerza militar internacional liderada por Francia para devolver a duras penas la estabilidad a la zona. Fue en abril de 2012 cuando, aprovechando el desconcieto creado por el vacío de poder tras un golpe de Estado militar, la organización politico militar que aglutina a los tuaregs, el MNLA, declaró unilateralmente la independencia de Azawad (norte de Mali poblado principalente por este pueblo de pastores nómadas) y, con ayuda de varios grupos yihadistas ligados a Al-Qaeda del Magreb Islámico conquistaron las ciudades de Kidal, Gao y Tombuctú. A partir de ese momento tuaregs y yihadistas lucharon entre ellos y, a medida que los islamistas radicales iban ganando el pulso al MNLA, se iba implantando la sharía en todo el territorio conquistado.

«Falta de sensibilidad» del Govern

El representante diplomático de Mali en la Ciudada Condal echa en cara a Puigdemont su «falta de sensibilidad» por invitar al portavoz de una organización que, junto a grupos yihadistas, provocó la guerra civil en este país en 2012.