Juntos por el 3%: la investigación desbarata la campaña del 27-S

La operación de la Fiscalía enfría la complicidad de Junqueras, Mas y Romeva. El president augura más «juego sucio» del Estado contra la independencia

La investigación desbarata la campaña del 27-S. Los candidatos de la lista independentista dicen que dan una «lección de unidad» pese a mostrarse incómodos al hacerse la foto de familia con Mas

De haber habido un aplaudímetro para medir el entusiasmo de los soberanistas por los candidatos en el primer acto de campaña de Juntos por el sí, Artur Mas se hubiera llevado el prime premio. Ni Lluís Llach cuya intervención acabó con las 40.000 personas que participaron, según los organizadores del acto, en la «fiesta por la independencia» tarareando el «tomba, tomba» de «L’estaca», canción histórica de este cantautor contra el régimen franquista, ni siquiera la intervención a través de un vídeo de Pep Guardiola, que cierra simbólicamente la lista soberanista, suscitaron tanto entusiasmo como Mas. Tras recibir un mazazo en forma de registros de la Fiscalía Anticorrupción a la fundación de Convergència, la sede del partido y cuatro ayuntamientos, por presuntas comisiones del 3 por ciento, los ciudadanos no dieron la espalda al president de la Generalitat.

Lo arroparon con aplausos y gritos de «president, president», cuando Carme Forcadell, ex líder de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) reinventada en candidata de Juntos por el Sí, lo presentó como otra víctima del «Estado español», que asfixia económicamente a Cataluña y no le deja decidir si quiere seguir siendo comunidad autónoma o estado independiente. Mas agradeció la «compañía» y el «calor» del público, muchas familias, a quien pidió paciencia para resistir los próximos envites del Estado. El president de la Generalitat recordó que desde la manifestación de 2012, que marchó bajo el lema de «Cataluña, nuevo estado de Europa» y que CDC toma como pretexto para abrazarse a la «estelada», «han pasado muchas cosas y las que pasarán». Mas se refirió a la querella del 9-N, pero también, sin citarlo explícitamente, a las operaciones de la Fiscalía con la intención de «querer influir en la campaña electoral».

Mas explicó la historia de siempre, que la Generalitat ha actuado con el Gobierno con talante político, que siempre ha tenido la mano tendida y una oferta de diálogo, pero que a cambio sólo ha recibido «portazos», «silencio», «querellas», «amenazas» y «juego sucio». De esta manera avisó a los ciudadanos de nuevas operaciones de la Fiscalía Anticorrupción contra su partido.

El president, que tras su discurso recibió el apoyo de los soberanistas en forma de una cálida ovación, no obtuvo el mismo respaldo de sus compañeros de candidatura. Tanto Oriol Junqueras como Raül Romeva, que por la mañana llamó a luchar con contundencia contra la corrupción, se mostraron distantes con Mas. No hubo abrazos. Cuando el president acabó su discurso, Junqueras le dio una apretón de manos alargando el brazo, con Romeva por medio. Y éste que se preparaba para clausurar el acto, no hizo ningún gesto de complicidad. No se les vio intercambiar comentarios y a Mas se le vio incómodo cuando se hicieron la foto de la candidatura. La única que tuvo gestos de ánimo para el president fue su fiel Forcadell. Aunque ayer tuvo también palabras para Romeva a quien presentó como «un trozo de hombre».

Sobre los discursos de Mas, Junqueras y Romeva, más de lo mismo. Que el 27-S es una cita histórica que los catalanes no pueden desaprovechar. Los tres apelaron a los sentimientos, «hay que votar sí para que nuestros hijos tengan un mejor futuro». Junqueras apostó por un discurso social, fiel a ERC. Romeva tuvo unas palabras que se pudieron identificar como un gesto con Mas, «hace días que nos amenazan». Y Mas recordó a los convergentes que no se confundan y voten a Unió, porque se contará como un «no».

Romeva pide «aclarar» las sospechas

El cabeza de lista de Juntos por el Sí, Raúl Romeva, pidió ayer que «se aclare» la situación en relación a la entrada y registro de la Guardia Civil en la fundación de CDC en el marco de una investigación por el presunto pago de comisiones a cambio de la adjudicación de obra pública. Para Romeva «la lucha contra la corrupción está en el punto número uno del nuevo país que hemos de construir» y llamó a «asumir responsabilidades sin excepciones».