Confrontación

Moncloa da por enterrado el “efecto Feijóo”

“Su liderazgo ha sido un chasco. Había muchas expectativas puestas en él y las ha defraudado”, dicen

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), y la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño (c), escuchan la intervención del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en el Senado
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), y la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño (c), escuchan la intervención del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en el SenadoJuanjo MartínAgencia EFE

La campaña lo inunda todo. Los debates parlamentarios convertidos en debates electorales y la agenda de los líderes nacionales trufada de actos por todo el territorio. Pedro Sánchez lleva semanas compaginando la agenda institucional como presidente con la de secretario general del PSOE y al menos participa en un mitin diario del partido, para respaldar a los candidatos municipales. Ferraz se está volcando en la parte más local de la campaña, dejando en manos de los líderes territoriales la estrategia autonómica, debido, en parte, a la autonomía que demandan algunos de ellos. Una autonomía que, en ciertos casos, pasa por marcar las mayores distancias posibles, conscientes de que el “ruido” de la política nacional lo contamina todo y que desde el PP se establece a Sánchez como el rival –identificable por el electorado- a batir, en lugar de centrar el tiro en quienes se someterán a las urnas.

En este contexto, el balance que hacen en el PSOE es positivo. Los socialistas asumen el 28-M con un “optimismo prudente”, conscientes de que salen a defender las altas cotas de poder territorial que consiguieron en 2019. El PP parte de una posición mejor, porque entonces tuvo un mal resultado y el margen de mejora será notable. En todo caso, la volatilidad y la incertidumbre son máximas, pero las señales que se perciben en la sede nacional de los socialistas no son preocupantes. “El clima es muy bueno”, dicen, por lo que han podido ir pulsando sobre el terreno en los territorios. El principal reto al que se enfrentan en el PSOE es la desmovilización y saben que el partido no entra en combustión electoral hasta la recta final de la campaña. “Luego siempre decimos: “Nos ha faltado una semana”. Eso es lo que no puede pasar ahora”, señala gráficamente un candidato.

En Moncloa aseguran que la ciudadanía “nos juzga por las decisiones que toma el Gobierno”, por lo que se ha intensificado la pedagogía sobre la panoplia de medidas que se están desplegando: reforma de las pensiones, subida del salario mínimo, ERTES, reforma laboral, rebaja del IVA de los alimentos o ayudas directas, entre otras. Sin embargo, esta percepción gubernamental parece no tener reflejo en las encuestas, en las que Alberto Núñez Feijóo sigue en cabeza. Por ello, desde el Gobierno y el partido se ha optado por intensificar la ofensiva contra el líder del PP y lanzan una sentencia: “El “efecto Feijóo” ha muerto”. En el Ejecutivo vieron amenazada su posición tras el desembarco del dirigente gallego en Madrid, pero después de un año al frente del partido el balance que hacen no es alarmante. “Su liderazgo ha sido un chasco. Había muchas expectativas puestas en él y las ha defraudado”, dicen. “No tira, es muy flojo”, inciden.

Desde hace semanas, la dirección del PSOE viene alimentando que el líder del PP ha “pinchado”, que pierde apoyo en las encuestas, en las que ha caído un punto en valoración media, doce puntos en confianza de la ciudadanía y hasta seis en preferencia como presidente del Gobierno. Esto, entienden, obedece a los errores no forzados que comete en su estrategia de oposición al Gobierno. El hecho de que el pasado martes se refiriera a “derogar el sanchismo” como eje de campaña, un guante que recogió posteriormente la portavoz en el Congreso, Cuca Gamarra, se entiende en el cuartel general socialista como otro fallo más. “Da entidad al presidente del Gobierno, protagonismo, y le pone en primer término”, dicen.

Lo leen como un giro obligado respecto a concebir el 28-M como un “plebiscito” a la figura de Sánchez, tras reconocer que el PSOE aguantará mejor en estos comicios de lo que inicialmente se había previsto, porque las dinámicas locales favorecen a los candidatos sobre la marca. “Fueron ellos los que pusieron muy altas las expectativas y ahora se dan cuenta que tienen que rebajarlas”, señalan en Ferraz. En Moncloa saben que el principal foco de desgaste que tienen actualmente, superada la ley del “solo sí es sí” cuya reforma se aprobó definitivamente el miércoles en el Senado, es la división en el seno del propio Gobierno, una división que se instrumentaliza por parte del PP para dibujar un Ejecutivo en descomposición e inoperativo. Conscientes de que cargan de argumentos a la oposición, en el Ejecutivo se afanan por minimizar las discrepancias y exhibir agenda legislativa con más de 200 acuerdos y reformas logradas con diálogo y paz social.