Picardo lanza a la Policía gibraltareña contra los pescadores

Los choques de las patrulleras del Peñón con los marineros fueron una constante en la protesta de ayer

Las patrulleras gibraltareñas han rodeado a los pescadores españoles
Las patrulleras gibraltareñas han rodeado a los pescadores españoles

Patrulleras de la Policía de Gibraltar han impedido a los pescadores españoles situarse encima de la zona donde se lanzaron los bloques de hormigón e, incluso, una de ellas ha llegado a chocar con el pesquero San Juan

Las patrulleras de la Royal Gibraltar Police (RGP) impidieron ayer que unos cuarenta pesqueros españoles llegaran a la zona donde el Ejecutivo de Fabian Picardo lanzó más de 70 bloques de hormigón al fondo marino. Y lo hicieron a base de imponer su fuerza con varias patrulleras y la velocidad de otras tantas zodiacs. Cada una con cuatro agentes de la Policía gibraltareña, que tenían muy claro cuál era su objetivo: cortar el paso a los barcos españoles. Para ello, no dudaron en rodear y hostigar a cada barco que traspasaba la virtual línea roja. Y por si fuera poco, una embarcación de la Royal Navy esperaba acontecimientos en la zona más cercana al Peñón por si sus «compañeros» de la Policía no lograban detener la protesta. Gibraltar desplegó hasta siete lanchas ligeras o zodiacs y dos patrulleras, a sumar al buque de la Royal Navy. En total una decena de embarcaciones. Pero la Guardia Civil no se quedó atrás. Cinco patrulleras de cuatro motores escoltaron a los pesqueros. Dos de ellas, a los barcos procedentes de Puerto Chico, mientras otras tres acompañaron a los pescadores que partieron de La Atunara, a las que se sumaron además otras cinco lanchas ligeras. Así, la relativa igualdad de fuerzas en el mar sólo se vio superada por la presencia del buque de la Armada británica. Durante casi una hora de protesta, la tensión fue máxima. Los choques de las embarcaciones de la colonia con los pesqueros fueron una constante. Y dos momentos de especial nerviosismo. El primero, cuando a las 10:15 horas, nada más iniciar la protesta, los pesqueros españoles se acercaron a la zona «prohibida» por Picardo. «Si os acercáis va a ser peor para vosotros», se oyó desde una patrullera gibraltareña. ¿La respuesta? «No nos dejáis pescar, peor ya no podemos estar», le espetó el patrón del «As de Oros», Rafael Gutiérrez.

Acto seguido se producía una de las imágenes de la jornada. El choque entre una lancha de la Guardia Civil y la zodiac de la RGP, seguido del salto de un agente del Instituto Armado a la embarcación llanita. Por supuesto, el contenido de la conversación que mantuvieron se desconoce. Pero casi se puede intuir. Porque a continuación era la patrullera de la Benemérita quien llamaba a la calma. «Vamos a evitar problemas, lo que queremos es reivindicarnos», gritó un agente. La Policía gibraltareña fue objeto en todo momento de las iras de los pescadores. Pero para el ministro principal, Fabian Picardo, también hubo palabras y algún que otro insulto. Al inquilino del número 6 de Convent Place le piden que no lance más bloques de hormigón y que «deje de jugar con el pan de nuestros hijos».

Quince minutos de impasse precedieron al segundo instante de crispación, quizá más llamativo incluso que el primero. Lo había anunciado minutos antes Rafael Gutiérrez: «El San Juan seguro que intentan meterse». Y así fue. En torno a las 10:45 se producía un contacto físico entre el pesquero San Juan y una patrullera de Gibraltar. El choque no fue a más y la Guardia Civil le pidió a su patrón, Juan Antonio González, que se alejara de la zona para evitar males mayores. Pero inmediatamente se oyó por la emisora de los pescadores que «están empezando a acosar a un barco». Eso elevó la tensión nuevamente. «¡Otra vez vienen a por nosotros!», gritaba un marinero. «¡No te tapes la cara, que luego tendrás que pasar la frontera!», espetaba otro. Y los señalaba con el dedo: «¡Éstos son nuestros vecinos, los que nos quieren tanto!». Todo el que estaba próximo a una zodiac llanita comenzó a increpar a los agentes. «No nos vais a chulear», le gritaba una mujer desde el barco del representante de los marineros. linenses, Leoncio Fernández, quien puso punto final a la protesta escasos minutos antes de las once de la mañana.

El encendido de una bengala simbolizó el fin de una protesta, aclamada con gritos de júbilo y satisfacción por el éxito de la convocatoria, pese a no conseguir adentrarse en la zona de los bloques. Ya en Puerto Chico, Fernández se mostró satisfecho y confió en que «haya servido de algo». Pero lanzó un mensaje al ministro principal de la colonia: «Se lo digo directamente a Picardo, no al pueblo gibraltareño, si no cambia su actitud, la siguiente protesta será de otra manera». Por último, agradeció a los barcos su buen comportamiento y su asistencia, pese a las «provocaciones gibraltareñas», así como a la Guardia Civil su ayuda no sólo ayer, sino durante todos estos meses de conflicto.

ENCARNA JIMÉNEZ POSADAS, LA HEROÍNA DE LA LÍNEA

La nuera del patrón mayor de la cofradía de pescadores no dudó en encararse a la Policía gibraltareña, que había provocado un choque con la embarcación