El nuevo TC mantendrá el «sentido de Estado»

PP y PSOE pactan la renovación del Alto Tribunal, que no contará con ningún magistrado propuesto ni apoyado por los nacionalistas.

Ricardo Enríquez, Alfredo Montoya, María Luisa Balaguer y Conde-Pumpido
Ricardo Enríquez, Alfredo Montoya, María Luisa Balaguer y Conde-Pumpido

PP y PSOE pactan la renovación del Alto Tribunal, que no contará con ningún magistrado propuesto ni apoyado por los nacionalistas.

Con el acuerdo alcanzado ayer en el Senado por PP y PSOE para que Cándido Conde-Pumpido, María Luisa Balaguer, Ricardo Enríquez y Alfredo Montoya se conviertan en magistrados del Tribunal Constitucional en sustitución de Francisco Pérez de los Cobos, Adela Asua, presidente y vicepresidenta, respectivamente, y de Luis Ortega, ya que Enríquez actualmente es miembro del Alto Tribunal desde que cubrió la vacante producida por el fallecimiento de Francisco Hernando.

Con la nueva composición del Tribunal Constitucional, esté seguirá teniendo un claro «sentido de Estado» antes cuestiones más que controvertidas que se avecinan, especialmente relacionadas con el «procés» que los partidos independentistas catalanes pretenden implantar. No hay fisuras en lo que se refiere a la defensa del ordenamiento jurídico vigente y que nadie puede obviarlo para lograr sus objetivos políticos.

De hecho, en las comparecencias de ayer, todos ellos, excepto Balaguer, que optó por guardar silencio para no quedar «invalidada» cuando deba enfrentarse a esos asuntos, dejaron claro esos aspectos esenciales. Así, Conde-Pumpido, quien definió al TC como «independiente, imparcial y jurídico», no dejó dudas de que cualquier aspiración política que se plantee desde Cataluña– o más bien, desde un Parlament donde hay mayoría de grupos partidarios del «procés»– debe adecuarse al «cauce establecido por la Constitución y por las leyes». Un aviso a todos aquellos que pretendan eludir y saltarse las normas. Además, Pumpido explicó que cabe la consideración histórica o cultural de una región como nación, pero no la política, porque el concepto nación va vinculado al de Estado: «Si el constituyente distinguió entre nación para la española y nacionalidad para las históricas, es preferible seguir utilizando esa expresión».

No fue menos Alfredo Montoya, quien no dejó lugar a dudas e interpretaciones cuando afirmó que nación sólo hay una, la española: «Me atengo al texto constitucional. La nación es la española y las comunidades pueden ser nacionalidades».

En este sentido, Ricardo Enríquez explicó que la Constitución reconoce la unidad e indivisibilidad de la nación española y la autonomía de nacionalidades y regiones, concepto «muy discutido» porque no hay una opinión común. «Pero lo que sí es una opinión común es que ni nacionalidades ni regiones son nación, desde los primeros comentarios de los padres de la Constitución. El concepto de nación quedó reservado a la nación española».

Los cuatro aspirantes fueron elegidos por la Mesa de Nombramientos del Senado con 211 votos a favor fruto de un pacto entre PP y PSOE. Para formar parte del TC aún deberán aprobarse los nombramientos en Pleno de la Cámara Alta la semana que viene por un total de tres quintos. ERC no votó al considerar el TC como político y no jurídico y la votación «amañada» y aprovechó para pedir el referéndum de Cataluña.