Puigdemont teme su extradición a España

La Fiscalía alemana podría acelerar su entrega mientras el ex president redobla el pulso al Estado. En su último encuentro con Torra ha planificado las próximas reuniones políticas con Iglesias y Sánchez

El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont. EFE/ Felipe Trueba
El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont. EFE/ Felipe Trueba

La Fiscalía alemana podría acelerar su entrega mientras el ex president redobla el pulso al Estado. En su último encuentro con Torra ha planificado las próximas reuniones políticas con Iglesias y Sánchez

El tiempo corre en su contra y el calendario judicial condiciona la agenda política en Cataluña. Carles Puigdemont teme su próxima extradición a España y, según fuentes de su entorno, así se lo trasmitió al presidente de La Generalitat, Quim Torra, durante su reciente encuentro en Berlín. Un informe de la Fiscalía alemana dirigido al Tribunal Superior de Schslewig-Holstein podría acelerar su entrega por malversación de fondos, señalan fuentes jurídicas próximas al fugitivo. Por ello, Puigdemont planea redoblar el pulso al Estado y le lanzó un mensaje claro a su sucesor: mantener la tensión emocional y escenificar al máximo la hoja de ruta independentista. «Mucho teatro sin caer en ilegalidades». Así definen su estrategia en el núcleo duro integrado por Elsa Artadi, Eduard Pujol y el propio Torra, en medio de una fuerte división en el Govern entre consejeros del PDECaT y ERC, donde subyace una auténtica batalla campal.

Esta actitud un tanto teatral, los enfrentamientos entre el PDECat y ERC, junto a fuertes presiones de los empresarios catalanes, forzaron a Quim Torra a desobedecer a Puigdemont y acudir finalmente al acto inaugural de los Juegos de Tarragona junto al Rey. Aún así, dirigentes soberanistas reconocen que apartado ya Mariano Rajoy, «contra quien vivíamos mejor», y considerado Pedro Sánchez un líder débil más entregado a la causa, el principal objetivo de ataque es ahora el Rey.

Las misas fuentes indican que Puigdemont está cada vez más aislado y, con excepción de Torra, Artadi y Pujol, el resto de los consejeros del Govern «están hartos de “El Puchi”». El temor a una negra factura en las próximas municipales y autonómicas de mayo cunde en las sedes neoconvergentes y de ERC.

El horizonte judicial de Puigdemont apremia. El juez Llarena se ha dado de plazo el 30 de junio para finalizar la instrucción del 1-O, por lo que el juicio comenzaría en el Supremo en otoño. Por ello, en su entorno insisten en que en estos meses intensificará el mensaje victimista, redoblarán el pulso emocional en las calles con la complicidad de entidades como la ANC y Omnium Cultural, y tendrán en el punto de mira a la Corona.

La imagen de Quím Torra en la inauguración de los Juegos de Tarragona es considerada «patética» por los partidos constitucionalistas, con críticas hacia Pedro Sánchez. En opinión de Ciudadanos, el PP y muchos «barones» socialistas, el presidente del Gobierno debió tener una actitud de mayor firmeza frente a las provocaciones de Torra e impedir su conducta ante el Rey.

El encuentro celebrado en Berlín entre el prófugo y su sucesor sirvió para planificar las próximas reuniones de mañana del presidente de La Generalitat con Pablo Iglesias en Barcelona, y, sobre todo, la del nueve de julio en La Moncloa con Pedro Sánchez. Puigdemont y los «halcones duros» planteaban la negativa de acudir a Moncloa, pero finalmente se ha impuesto la tesis de venir a Madrid con exigencias muy elevadas. «Partimos del uno de octubre sin discusión», afirman fuentes del Govern.

Como ya adelantó este periódico, Quím Torra reclama la libertad de los encarcelados, bajo una reforma del Código Penal. Las cuarenta y seis propuestas presentadas en su día por Carles Puigdemont a Mariano Rajoy, que Moncloa intenta ahora negociar con Quím Torra, se les antojan insuficientes. En el Govern subyace una profunda división entre los llamados «halcones» liderados por Elsa Artadi, y los más pragmáticos de ERC como el vicepresidente Pere Aragonés y la consejera de Justicia Esther Capella, ex diputada en el Congreso y con buenas relaciones en Madrid, como como la catalana de Administración Territorial, Meritxell Batet.

Las espadas siguen en alto y Quím Torra ha designado a Elsa Artadi como interlocutora con la nueva Delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera, para preparar el encuentro con Pedro Sánchez. Muy críticos están en ERC, dónde impera mayor pragmatismo y la vista puesta en las elecciones de mayo de 2019. Incluso el presidente del Parlament, Roger Torrent, se reunirá esta semana con todos los grupos para intentar rebajar la tensión, rehacer puentes y rechazar el «frontismo». En función de cómo transcurran los acontecimientos, la anunciada entrevista de Torra con Pedro Sánchez, y el horizonte judicial de Puigdemont, marcarán el paso. De momento, el tactisimo de aguantar se impone, pero fuentes de ERC no descartan un adelanto de comicios autonómicos o hacerlos coincidir con las autonómicas.