Rajoy aborda la crisis migratoria en el Consejo de Seguridad Nacional

La reunión se adelanta una semana para poner en marcha las medidas de la UE

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy (d), saluda al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, a su llegada a la cumbre extraordinaria sobre la inmigración irregular celebrada en Bruselas (Bélgica)
El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy (d), saluda al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, a su llegada a la cumbre extraordinaria sobre la inmigración irregular celebrada en Bruselas (Bélgica)

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha presidido esta mañana en La Moncloa una reunión del Consejo de Seguridad Nacional, que se decidió adelantar con la vista puesta en el Consejo Europeo extraordinario que se celebró ayer en Bruselas. Este Consejo Europeo tenía como único punto del orden del día analizar el drama de la inmigración, que ha vuelto a ponerse en evidencia con los centenares de muertos que han dejado los últimos naufragios en aguas del Mediterráneo, cerca de la costa de Sicilia. Rajoy se sumó desde el primer momento a la propuesta lanzada por su homólogo italiano, Matteo Renzi, para que se convocara esta reunión extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno para abordar la política inmigratoria tras las últimas tragedias ocurridas.

Hoy, antes de presidir el Consejo de Ministros, el jefe del Ejecutivo ha trasladado al Consejo de Seguridad Nacional las impresiones que se trae de Bruselas y ha analizado en este máximo órgano de defensa y de seguridad las políticas que deben derivarse de lo allí acordado. La decisión de adelantar unas semanas la convocatoria es un gesto que se corresponde con la importancia que para España adquiere el problema de la inmigración cuando detrás se mueven, además, los flecos que ligan este reto con el de la amenaza yihadista.

El Consejo de Seguridad Nacional lo preside Rajoy, salvo que asista el Rey Felipe VI. Y en esa mesa se sientan también la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría; todos los ministros salvo el de Educación; el director del Gabinete de Presidencia, Jorge Moragas; el jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), almirante general Fernando García Sánchez; el director del CNI, Félix Sánz Roldán; el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez; el secretario de Estado de Exteriores, Ignacio Ibáñez Rubio, y el director adjunto del Gabinete de Presidencia y responsable de Seguridad Nacional, Alfonso de Senillosa.

Entre sus funciones, además de asistir al presidente del Gobierno, figura la de impulsar y velar por el cumplimiento de la Estrategia de Seguridad Nacional, aprobar un informe anual de seguridad y planificar y coordinar la política de seguridad. Entre las amenazas identificadas en la última estrategia está, precisamente, la de los flujos migratorios irregulares. El Consejo de Seguridad Nacional ya ha celebrado también otra sesión previa para estudiar el plan contra la radicalización y sobre cómo frenar el reclutamiento por parte de grupos terroristas como Al Qaeda o el Estado Islámico. Este debate ocupó su primera reunión del año, el pasado mes de enero.

Hoy, el punto principal del análisis será el problema de la inmigración irregular en el Mediterráneo, ligado con la crisis de Libia y con la amenaza de la situación social que se deriva de los Estados fallidos africanos, la hambruna y las guerras. Detrás está el riesgo de que estos flujos sean aprovechados, asimismo, para la entrada en territorio europeo de radicales islamistas.

El debate extraordinario tendrá su continuidad el lunes en una reunión del Consejo Nacional de Seguridad Marítima, que preside el JEMAD, y a la que también asisten el secretario de Estado de Seguridad y el responsable de Seguridad Nacional.

España está en alerta ante la creciente presión migratoria en las fronteras exteriores de la UE, principalmente por los conflictos mal resueltos en África. Siria, Libia, la inestabilidad en Egipto y en menor medida en Túnez son algunos de los puntos que han convertido esta parte del mapa en un avispero. Hay que añadir que las estadísticas demuestran que la crisis no ha reducido de manera significativa la llegada de inmigrantes a suelo europeo. Ante esta coyuntura, Rajoy está dando la batalla, y ayer insistió en esa dirección, para convencer a Europa de que la forma en la que los Estados miembros que están en primera línea protegen las fronteras exteriores, y aplican las normas comunitarias en materia de control y de vigilancia, afecta a todos los países del área Schengen. Que no es un problema de Italia o de España, sino del conjunto.