Rajoy: «Es el coste por las reformas para salir de la crisis»

Mariano Rajoy, conversa con María Dolores de Cospedal, y con Javier Arenas, al inicio del Comité Ejecutivo Nacional reunido hoy.
Mariano Rajoy, conversa con María Dolores de Cospedal, y con Javier Arenas, al inicio del Comité Ejecutivo Nacional reunido hoy.

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Difícil resaca electoral en el PP, a la que la dirección del partido se enfrentó con un rotundo cierre de filas con el candidato andaluz y presidente regional, Juan Manuel Moreno, y con un mensaje en el que, como ayer informó este periódico, contrarrestaron el toque de atención de las urnas andaluzas con una lectura positiva sobre las posibilidades que tienen en las siguientes citas electorales. La pura lógica de partido se impuso y a dos meses de otro examen en las urnas el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, llamó a su formación a trabajar, «a ponerse las pilas», sin hacer un análisis crítico de los motivos que explican la pérdida de 17 escaños y de más de medio millón de votos en la comunidad que más diputados aporta al Congreso, sesenta en total.

Ante una reunión que estaba convocada desde hace tiempo, y que ya sospechaban que iba a venir precedida de un mal resultado electoral, llama la atención la falta de previsión de la dirección de Génova a la hora de instar a los presidentes autonómicos a que se desplazasen a Madrid y estuviesen en la foto del análisis de la situación. El retrato fue el contrario, una Ejecutiva desangelada, en la que faltaron todos los «barones» menos María Dolores de Cospedal, obligada a asistir en su doble condición de presidenta de Castilla-La Mancha y de Secretaria General. Por cierto, las explicaciones no las dio ella, sino el vicesecretario y director de la campaña, Carlos Floriano. A su lado, sí estaba dando la cara el portavoz de la campaña, Pablo Casado.

El argumento central de Rajoy es que el resultado es en buena parte consecuencia del coste de las reformas y de los ajustes y medidas impopulares que ha tenido que impulsar su Gobierno para hacer frente a la crisis. «Pagamos el coste de las reformas que han sacado a España de la crisis», sostuvo a puerta cerrada. Rajoy comparó el desgaste de su Gobierno con el de otros países europeos, como el del francés François Hollande. Allí, la primera vuelta de las elecciones departamentales francesas anticipa una fuerte derrota del socialismo que lidera Hollande.

En clave doméstica, Rajoy defendió que el PP ha hecho lo que ha tenido que hacer para que España venciese a la recesión y que, pese a todo, en Andalucía sigue siendo la alternativa al PSOE. En su reflexión, explicó también que el resultado del domingo no es extrapolable a las autonómicas y municipales de mayo porque son dinámicas distintas, con distintos segmentos sociales, y no es lo mismo afrontar unas elecciones desde el Gobierno que desde la oposición. Su instrucción es que el PP no caiga en el desánimo sino que multiplique su movilización porque será la fuerza más votada en las municipales. De los datos andaluces, puso en valor, por ejemplo, que su partido siga siendo el más votado en la mayoría de las grandes ciudades, especialmente en las de más de 100.000 habitantes, y que haya conseguido 300.000 votos más que en las europeas. En conclusión, las elecciones de mayo pueden ir mucho mejor y este resultado indica, a su juicio, que el PP está en condiciones de ganar las próximas generales. El presidente no hizo ninguna alusión expresa a Ciudadanos, pero sí se refirió a ellos Floriano para señalar que su porcentaje de voto es el mismo que la suma de su resultado y del de UPyD en las últimas europeas. Floriano también descargó a Rajoy de responsabilidades en el fracaso andaluz. «Ni ha perdido Rajoy ni ha ganado Pedro Sánchez», dijo.

A puerta cerrada, el presidente del Gobierno aludió de manera genérica a los partidos emergentes al defender que el resultado del domingo no tiene por qué condicionar las siguientes elecciones en la medida en que el voto es muy volátil y el futuro de estos nuevos partidos está aún por ver. Rajoy mantendrá su estrategia de implicarse todo lo que su agenda le permita en la precampaña autonómica y municipal que ya está en marcha, y llamó la atención de los suyos por la generosidad con la que defendió tanto a su candidato andaluz, una apuesta personal suya, como la campaña que éste ha realizado. Estos elogios los compartieron las otras voces que pidieron turno de palabra. Además de Rajoy y el candidato, en el Comité Ejecutivo también intervino el eurodiputado, Luis de Grandes, que sorprendió con su afirmación de que el resultado había sido bueno; la alcaldesa de Jérez, María José García-Pelayo; y la presidenta de Nuevas Generaciones y senadora, Beatriz Jurado, andaluza. Celia Villalobos se salió del guión para arremeter contra el partido de Rivera y sembrar dudas sobre los intereses de quiénes lo financian.

En la actual coyuntura política, iría contra el manual que un partido se abriera en canal cuando ya está en precampaña electoral. Además, las reuniones del Comité Ejecutivo se filtran casi en tiempo real, y estas dos razones explican que en el orden del día no entrase ayer la revisión de la estrategia. El manual electoral también exige llamar a la movilización desde la confianza en la victoria, y esto es lo que hizo Rajoy. No quiere decir que de puertas adentro no se haya abierto una reflexión seria sobre la estrategia nacional y regional, y sobre el discurso que ha centrado hasta ahora la acción política.

El equipo de Territorial está trabajando desde la noche del domingo en elaborar un amplio informe para Rajoy, pormenorizado, sobre el voto en Andalucía, mesa a mesa, para determinar qué ha pasado, dónde se ha fallado, dónde se ha ido el voto y por qué. Y en la dirección del PP asumen que las elecciones andaluzas obligan a revisar un mensaje electoral centrado hasta ahora en dos principios: el de la recuperación económica, que se mantendrá, pero que se ha demostrado que no ha sido suficiente para contener la sangría de voto; y el de presentarse como único garante de la estabilidad, ya que la irrupción de Ciudadanos abre fisuras en el lema de que el PP es la única opción segura para evitar los riesgos que representa la radicalización de Podemos. «El partido de Albert Rivera no representa lo mismo que Podemos ni se puede combatir con los mismos argumentos», sostiene un alto cargo del PP.

La lectura que han empezado a hacer en la sala de máquinas toma en cuenta que la participación en Andalucía repunta sobre la de hace tres años, pero está en la media de anteriores citas electorales. Esto indica que más o menos votan los mismos, pero de distinta manera, explican. Hay más voto a la izquierda, y parte del que tradicionalmente era del PSOE se ha ido a Podemos, y el partido de Pablo Iglesias también ha cogido de IU. Del granero popular, su análisis baraja que mucho se ha ido a Ciudadanos, pero que también pudo haber algún trasvase al PSOE, como voto útil para frenar a Podemos. La dinámica de voto en Andalucía es muy particular, nunca ha habido alternancia, y esto dificulta el análisis en clave nacional. Ahora bien, lo ocurrido en las urnas ayuda a que en las filas populares se asiente la impresión de que la caída de los dos partidos mayoritarios pueda ser mayor en las próximas elecciones. Todo depende de que ellos aguanten mejor, porque dan por hecho que el PSOE no lo hará. Hay voces internas que ya señalan que es un error seguir creyendo que la irrupción de Podemos y de Ciudadanos es una burbuja que acabará desinflándose.