Regreso al pasado

Pedro Sánchez, saluda a los asistentes al mitin con el que abre la campaña electoral hoy en el barrio de Pino Montano en Sevilla/Efe
Pedro Sánchez, saluda a los asistentes al mitin con el que abre la campaña electoral hoy en el barrio de Pino Montano en Sevilla/Efe

Ya estamos oficialmente en campaña, o lo que es lo mismo en un puro formalismo, porque en este país hace mucho tiempo que vivimos en una campaña perpetua. Y han bastado muy pocas horas para constatar que algunos políticos son muy dados a tropezar en la misma piedra que en este caso es la de poner puertas al campo del desbloqueo. Todavía no había sonado el pistoletazo de salida y ya estaba Pedro Sánchez prometiendo a los suyos que no habrá gran coalición con el PP. Mal empezamos. Nadie obliga a nadie a soltar tales afirmaciones que después tienen muy mala rectificación y menos cuando volvemos a unas elecciones provocadas precisamente por la incapacidad de todos, pero especialmente de quien tuvo en sus manos el encargo de formar gobierno hace apenas dos días, de llegar a los acuerdos suficientes como para sacar el barco del arenal en el que está encallado. Lo que ahora se espera de quienes vuelven al ataque es flexibilidad y cintura; que vendan su producto sin comprometerse a vetos previos y que no nos vuelvan a abocar a un parón institucional que no beneficia a nadie y perjudica a todos. Diga lo que diga Tezanos, ni el PSOE tiene la Moncloa garantizada ni está demostrado que el hecho de descartar lo que ha funcionado en otros países vaya a ser una baza ganadora, por mucho que, tal y como están las cosas, el matrimonio izquierda derecha nos parezca un imposible . Es tan fácil como no meterse voluntariamente en esos charcos y dedicarse a enfatizar la parte mollar de su programa sin adelantarse a los acontecimientos. Lo que está diciendo Sánchez es que descarta de antemano una de las posibilidades de formar gobierno aunque los números le jueguen de nuevo una mala pasada. Veremos si llegado el caso es capaz de sostenella y no enmendalla y de convencer al respetable su regreso al no es no.